El avance del Pico de Coral (Estrilda astrild) por el área metropolitana de Barcelona es un fenómeno que ya no admite discusión. Lo que hace años se limitaba a núcleos aislados en los carrizales del Llobregat o el Besòs, hoy es una conquista urbana en toda regla. Mientras los catálogos oficiales y la burocracia conservacionista siguen debatiendo etiquetas sobre especies "invasoras" o "alóctonas", esta pequeña ave subsahariana ha decidido que el asfalto y los jardines municipales son su nuevo feudo, demostrando una plasticidad adaptativa que ya querrían para sí muchas especies autóctonas en declive.
Ha pasado en pocos años de ser una curiosidad a convertirse en un habitual de Barcelona. Hoy no hace falta salir de la ciudad para verlo: aparece en parques, descampados y zonas verdes donde haya algo de hierba y, sobre todo, agua. Observaciones como la de hoy en el Parc de les Glòries lo confirman claramente, y lo mismo ocurre, en otros muchos parques de la ciutat y a lo largo del río Besòs, que sigue siendo uno de sus ejes principales de expansión.
Una de las cosas más interesantes de esta especie es lo fácil que resulta verla durante todo el año. No es un visitante ocasional: está, cría y se queda. En primavera y verano puede pasar algo más desapercibida, moviéndose entre la vegetación, pero en otoño e invierno forma pequeños bandos bastante visibles que recorren el suelo en busca de semillas. En cuanto aparece un punto de agua, aunque sea un simple charco tras el riego o la lluvia, la actividad se dispara. Ahí es donde escenas como las que he fotografiado cobran todo el sentido.
El baño no es solo un momento vistoso, es una parte esencial de su rutina. Entre salpicaduras, aleteos y pequeños saltos, mantienen el plumaje en condiciones óptimas, algo clave para volar bien y regular la temperatura. Todo ocurre rápido, en grupo y con ese punto de coordinación que tienen las especies gregarias. Son aves pequeñas, pero muy activas, y cuando coinciden varios individuos en un mismo punto, el movimiento es constante.
Comparado con otras exóticas bien conocidas en la ciudad, como la Myiopsitta monachus o la Psittacula krameri, el pico de coral juega otra liga: menos ruido, menos presencia en altura y mucha más actividad a ras de suelo. Eso lo hace más discreto, pero también más interesante para quien se fija. Su éxito está en esa combinación de flexibilidad, vida en grupo y capacidad para aprovechar cualquier recurso, por pequeño que sea.
Al final, lo más llamativo es eso: ya no hay que buscarlo demasiado. Está integrado en el día a día de la ciudad. Solo hace falta mirar con un poco de atención… y, si hay un charco cerca, mejor.
| Un estallido de gotas de agua congeladas en el aire por el aleteo frenético del ave. |
| Sumergido casi por completo, mostrando su total confianza en el charco y en la seguridad que le proporciona estar rodeado de los suyos. |
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📍 Lugar: Parc de Les Glories. Barcelona
📅 Fecha de observación: 6 de Mayo-2026
🌡️Clima : 🌞 Soleado; Temp.Máx.21°C/ Mín.13°C; P.atm.:1011 hPa; HR:58% .
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📷 Equipo foto :Nikon P950
📷 Equipo foto :Nikon P950
©️ Todas las imágenes PacoTorres
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