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FotoBirding en Sant Adrià de Besòs
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jueves, 30 de julio de 2026

Vencejo real: el dueño del cielo de Sant Adrià de Besòs

 

 
 A menudo buscamos aves raras o difíciles de encontrar y olvidamos especies que tenemos cada año sobre nuestras cabezas. El vencejo real es una de ellas. Grande, rápido, ruidoso y extraordinariamente adaptado al vuelo, forma parte del paisaje sonoro y visual del verano en Sant Adrià de Besòs.
 
A pesar de ser una de las aves más fáciles de observar en Sant Adrià de Besòs, hasta ahora el vencejo real (Tachymarptis melba, anteriormente Apus melba, ballester en catalán ) no había tenido su propia entrada en el blog. Cada año, desde la primavera y hasta mediados de septiembre, su presencia convierte el cielo del Parc Fluvial del Besòs en un auténtico espectáculo aéreo.

Basta levantar la vista para verlos cruzando el cielo a toda velocidad, casi siempre en grupos, describiendo amplios giros sobre el río y los edificios cercanos. Pero antes de verlos, normalmente ya se les ha oído. Sus llamadas forman parte del sonido del verano en Sant Adrià: un silbido agudo, potente y muy característico, un continuo «sriii... sriii... sri-sri-sri...» que resuena mientras el grupo pasa sobre nuestras cabezas.

El vencejo real es el más grande de los vencejos presentes en la península Ibérica. Su envergadura alcanza entre 55 y 60 centímetros, una diferencia que resulta evidente cuando comparte el cielo con otras especies habituales.

Para hacerse una idea de su tamaño:

  • Vencejo real: 55-60 cm de envergadura.
  • Golondrina común: 32-35 cm.
  • Avión común: 26-30 cm.

No solo es mayor, también presenta una silueta muy característica, con alas largas en forma de hoz, cuerpo robusto y una cola ligeramente ahorquillada. Cuando la luz acompaña, destaca el contraste entre el dorso oscuro y la garganta y el vientre completamente blancos, un rasgo que permite identificarlo incluso a cierta distancia.

Los vencejos reales pasan prácticamente toda su vida en el aire. Allí capturan insectos, beben aprovechando la superficie de charcas o ríos e incluso descansan durante sus largos desplazamientos. Solo se posan para criar, utilizando grietas y cavidades en edificios o paredes rocosas.

Su vuelo combina largos planeos con rápidos cambios de dirección y persecuciones entre individuos. En ocasiones, un grupo entero parece lanzarse a toda velocidad sobre el cauce del Besòs para volver a ganar altura unos segundos después.

Las fotografías de esta entrada fueron tomadas en el Parc Fluvial del Besòs, uno de los mejores lugares para observar la especie en Sant Adrià. Durante el verano es habitual encontrar numerosos ejemplares sobrevolando el cauce del río y los edificios próximos, aprovechando la abundancia de insectos.

Aunque vuelan a gran velocidad y fotografiarlos supone todo un reto, con un poco de paciencia pueden obtenerse imágenes en las que se aprecia perfectamente su elegante silueta y el característico blanco del pecho y el vientre.


Un instante del incesante ir y venir de estas aves

Detalle del contraste entre el dorso oscuro y la garganta y el vientre blancos.


Vista general del cielo sobre el Parc Fluvial del Besòs con numerosos vencejos real.

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📍 Lugar: Parc Fluvial Besòs . Sant Adrià de Besòs 
📅 Fecha de observación: 30 de julio-2026
🌡️CLIMA : ☀️ Soleado  (Máx. 33°C / Mín. 26°C) , 1017 hPa. ; HR: 56%
📷  Equipo foto :  Canon R7 + 100/400 RF
©️ Todas las imágenes de PacoTorres 


 

martes, 28 de julio de 2026

Gaviotas patiamarillas anilladas fieles a Barcelona



Hoy tuve la ocasion de leer anillas de gaviota patiamarilla (Larus michahellis), en dos puntos de Barcelona: la Platja de Sant Miquel, en la Barceloneta, y el Moll dels Pescadors, en el Port Vell.
 
Aunque ambos lugares están muy próximos entre sí, presentan características diferentes. La playa suele concentrar ejemplares en descanso, especialmente aves jóvenes, mientras que el Moll dels Pescadors reúne un mayor número de gaviotas atraídas por la actividad pesquera.
 
Los historiales de estas aves, consultados posteriormente a través de Les Marques Especials, muestran varios aspectos muy interesantes. Todos los ejemplares habían sido marcados en Barcelona, bien en la Barceloneta, Port o en el Zoo.
 
Las lecturas también ponen de manifiesto la gran fidelidad de estas gaviotas a su área habitual de vida. A pesar de haber transcurrido desde unos meses hasta más de una década desde el marcaje de algunos individuos, todos fueron observados muy cerca de su lugar de anillamiento, sin evidencias de desplazamientos significativos fuera del entorno portuario y del frente marítimo de Barcelona.
 
La aves observadas son de diferentes edades, desde ejemplares jóvenes marcados recientemente hasta individuos adultos con un largo historial conocido. Entre ellos destacó un ejemplar nacido en 2015 que continúa utilizando regularmente el puerto de Barcelona, un excelente ejemplo de la longevidad que puede alcanzar la especie y de la fidelidad que muestra hacia sus zonas habituales de alimentación y descanso.
 

  PYFV ; PTSU ; PYTS ; PYUB ; PYUJ ; PXPV ; PXRT ; PZFJ
 

En la Platja de Sant Miquel se localizaron los ejemplares más jóvenes, PYUJ y PYUB, ambos marcados en enero de 2026 tras haber nacido el año anterior.


En el Moll dels Pescadors se observaron gaviotas patimarillas  de distintas generaciones. PZFJ, nacido en 2024, fue marcado pocos meses después de abandonar el nido. PYTS corresponde igualmente a un ave joven, mientras que PXPV, PXRT y PYSU fueron marcados siendo individuos de mayor edad, lo que demuestra la estabilidad de la población residente del puerto y alrededores.

Tres gaviotas con anilla: PXPV; PXRT; PYSU 

Resumen del las gaviotas observadas (Font: Les Marques especials


Con anilla PYFV la más veterana de las gaviotas con anilla observada en el Moll dels Pescadors,




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📍 Lugar: Barcelona : port y platjes
📅 Fecha de observación: 8 de julio-2026
🌡️CLIMA : ☀️ Soleado  (Máx. 32°C / Mín. 23°C) , 1019 hPa. ; HR: 6%
📷  Equipo foto :  Canon R7 + 100/400 RF
🔗 En este blog : #Larus Michahellis
©️ Todas las imágenes de PacoTorres 

 

 

viernes, 24 de julio de 2026

Un joven charrán patinegro nos cuenta su historia

 

 
En la escollera del Port Olímpic de Barcelona, descansaba un grupo de unos treinta charranes patinegros (Thalasseus sandvicensis). La mayoría se encontraban posados sobre los bloques de hormigón, aprovechando la tranquilidad del lugar tras iniciar la dispersión postreproductora.

Entre ellos me llamó la atención un ejemplar que portaba una anilla de lectura a distancia. Gracias a ella fue posible consultar su historial en el registro de Les Marques Especials y conocer parte de su historia.

El ave, identificada con el código M65, fue anillada en el Delta del Ebro en junio del año pasado, cuando aún era un pollo en la colonia de cría. Hoy, con poco más de un año de edad, forma parte de ese contingente de jóvenes que, una vez finalizada la reproducción, comienza a recorrer el litoral mediterráneo.

La distancia en línea recta entre el lugar de anillamiento y el punto de observación es de unos 158 kilómetros, un desplazamiento relativamente modesto, pero de gran interés para conocer cómo utilizan la costa catalana durante su primer año de vida.

Cada lectura de una anilla aporta información valiosa sobre la supervivencia, los movimientos y el uso de las zonas de descanso de la especie. Observaciones como esta ayudan a comprender mejor la ecología del charrán patinegro y ponen de manifiesto la importancia de espacios aparentemente tan cotidianos como las escolleras urbanas, que durante estas fechas se convierten en auténticos refugios para numerosas aves marinas.
 
 
Durante el verano, la escollera del Port Olímpic acoge grupos de charranes patinegros en dispersión postnupcial, convirtiéndose en un excelente observatorio para el seguimiento de aves.

Tras iniciar la dispersión postreproductora, los jóvenes charranes patinegros utilizan escolleras y puertos como lugares seguros para descansar, alimentarse y cuidar su plumaje.

Joven de poco más de un año descansando sobre la escollera del Port Olímpic. La anilla amarilla de lectura a distancia permitió conocer su origen e historial.

 

El charrán patinegro M65 fue anillado como pollo en junio del año pasado en una colonia del Delta del Ebro. Su observación en la escollera del Port Olímpic de Barcelona documenta un desplazamiento de unos 158 km a lo largo del litoral catalán. Fuente: Les Marques Especials 

 

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📍 Lugar: Escollera del Port Olimpic , Barcelona
📅 Fecha de observación: 23 de julio-2026
🌡️CLIMA : ☀️ Soleado  (Máx. 31°C / Mín. 25°C) , 1013 hPa. ; HR: 58%
📷  Equipo foto :  Canon R7 + 100/400 RF
🔗 En este blog : # Sterna sandvicensis
©️ Todas las imágenes de PacoTorres 
 

jueves, 23 de julio de 2026

Cuando ver ocho garzas reales debería ser lo más normal del mundo

 

 

Esta mañana, mientras recorría la desembocadura del Besòs, me he encontrado con una imagen que siempre alegra la jornada: ocho garzas reales (Ardea cinerea) repartidas entre el cauce.

La primera reacción es inevitable.

«¡Vaya espectáculo!»

O, si preferís una explicación más divertida, hoy debía celebrarse la convención anual de garzas reales. Parecía que todas hubieran elegido la desembocadura para una reunión de alto nivel antes de desplegarse, cada una por su cuenta, a lo largo del Parc Fluvial del Besòs.

Pero, después de unos minutos observándolas, la sonrisa inicial dio paso a una reflexión.

La cuestión no es ver ocho garzas. La cuestión es que nos sorprenda.

Si una desembocadura dispone de alimento, tranquilidad y un hábitat mínimamente funcional, ¿por qué habría de sorprendernos encontrar varias garzas reales compartiendo el mismo espacio?

No estamos hablando de una especie escasa ni de una rareza ornitológica. La garza real es una de las grandes aves acuáticas más comunes de nuestros humedales y está perfectamente adaptada a ríos, lagunas y marismas.

Hace apenas unos días escribía en este mismo blog sobre el nacimiento de una nueva generación de garzas reales en el Parc Fluvial del Besòs, situada a escasos cientos de metros de la desembocadura. Si esas garzas están criando aquí, lo lógico es que utilicen este tramo final del río como una de sus principales zonas de alimentación.

Por eso, lo realmente llamativo no es ver ocho garzas juntas. Lo verdaderamente llamativo es que hayamos llegado a considerar extraordinaria una escena que, en un ecosistema sano, debería formar parte de la más absoluta normalidad.

Nos hemos acostumbrado a celebrar como excepcionales situaciones que hace no tantos años habrían pasado completamente desapercibidas.

Cuando el río vuelve a ser río

A primera hora de la mañana la desembocadura tiene un ritmo diferente. Todavía no ha llegado el trasiego habitual de paseantes, ciclistas o corredores y, durante unas horas, el río recupera parte de su esencia.

Las garzas aprovechan ese momento. Algunas permanecen inmóviles en las aguas someras esperando el descuido de un pez. Otras descansan mientras antes de cambiar de posición buscando el mejor lugar para pescar.

No hay ningún misterio.

Cuando disminuye la presión humana, aunque solo sea durante un rato, la fauna responde inmediatamente y vuelve a ocupar el espacio que siempre le ha pertenecido.

Lo excepcional no son las garzas

Quizás la pregunta correcta no sea cuántas había esta mañana, sino por qué un número  así  llama la atención.

Nos hemos acostumbrado tanto a la degradación del río Besòs que cualquier escena que recuerde al funcionamiento natural de un ecosistema nos parece extraordinaria. Como si la naturaleza tuviera que pedir permiso para comportarse como naturaleza.

Y esa es, probablemente, la mayor anomalía.

No necesitamos convertir cada observación en un acontecimiento excepcional. Lo que realmente necesitamos es recuperar unos ríos donde escenas como la de esta mañana dejen de ser noticia y vuelvan a formar parte del paisaje cotidiano.

Porque el verdadero éxito no será volver a fotografiar ocho garzas reales.

El verdadero éxito llegará el día en que nadie considere especial ver ocho, diez o doce garzas pescando en la desembocadura del Besòs. Ese día significará que habrá recuperado, al menos en parte, la normalidad.

 

Sea como sea, un nutrido numero de garzas reales compartiendo el mismo escenario deberían ser una imagen habitual.

Las he contado varias veces: hasta ocho garzas reales compartiendo la desembocadura del Besòs. Lo curioso no es verlas... lo curioso es que sea extraordinario.

Cada una mantiene su distancia, pero todas saben que la desembocadura sigue siendo uno de los mejores restaurantes del Besòs.

La desembocadura del Besòs al amanecer. Cuando el río disfruta de unas horas de tranquilidad, la fauna responde ocupando el espacio que nunca debió perder.


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📍 Lugar: Desembocadura del r. Besòs- Sant Adrià de Besòs 
📅 Fecha de observación: 23 de julio-2026
🌡️CLIMA : ☀️ Soleado  (Máx. 31°C / Mín. 25°C) , 1013 hPa. ; HR: 58%
📷  Equipo foto :  Canon R7 + 100/400 RF
🔗 En este blog : # desembocadura  # Ardea cinerea
©️ Todas las imágenes de PacoTorres 

miércoles, 22 de julio de 2026

Dos pequeños supervivientes en el Besòs: ¿éxito reproductivo del chorlitejo chico en Sant Adrià?




Esta temporada de cría del chorlitejo chico (Charadrius dubius) en el Parc Fluvial del Besòs, a su paso por Sant Adrià de Besòs, vuelve a dejar un balance preocupante que dista mucho de ser un éxito. En un año en el que las crecidas del río (besosades) no han hecho acto de presencia, la fuerte presión antrópica —con el tránsito constante de personas y la presencia irresponsable de perros en las zonas de incubación y cría— se ha cobrado la inmensa mayoría de las puestas. De todas las tentativas registradas, tan solo una incubación ha logrado salir adelante y, a día de hoy, únicamente dos pollos continúan con vida. Un éxito puramente testimonial en medio de un escenario donde la especie lo tiene cada vez más difícil.

Esta pequeña limícola elige las graveras del río para instalar sus nidos, un entorno que le ofrece camuflaje, pero que también la expone a numerosos riesgos. Las dificultades han sido las habituales, tanto naturales como provocadas por la actividad humana. Las crecidas del río pueden hacer desaparecer un nido en cuestión de horas y la depredación forma parte del ciclo natural. Sin embargo, las molestias ocasionadas por personas que acceden a las zonas de reproducción y, especialmente, por perros que entran en las áreas de nidificación y cría, siguen siendo una de las principales amenazas para una especie que deposita sus huevos directamente sobre el suelo.

Los pollos de chorlitejo chico son nidífugos: abandonan el nido pocas horas después de nacer y comienzan a alimentarse por sí mismos. Aun así, durante sus primeras semanas son extremadamente vulnerables. Su mejor defensa consiste en permanecer inmóviles y confiar en su extraordinario camuflaje entre los cantos rodados, una estrategia que resulta inútil frente a un perro que corre libremente o a personas que atraviesan las zonas de cría.

 

Collage: adulto (centro) y los dos pollos supervivientes de la única reproducción exitosa de la temporada en el Parc Fluvial del Besòs (Sant Adrià de Besòs).

Cada pollo que llega a volar representa un pequeño triunfo para la biodiversidad del Besòs. Por ello, respetar las zonas señalizadas, evitar entrar en las graveras durante la época de reproducción y mantener a los perros bajo control no son simples recomendaciones: son gestos que pueden marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso de una temporada de cría.

Esperemos que estos dos pequeños supervivientes completen su desarrollo y, dentro de unos meses, emprendan la migración. Será la mejor recompensa para una especie que sigue encontrando en Sant Adrià un lugar donde intentarlo, año tras año, a pesar de las dificultades.



  Chorlitejo chico de unas 3 semanas de vida.  

El adulto los vigila atentamente. 
 
Correteando entre los guijarros.
Charadrius dubius. Chorlitejo Chico. Corriol petit. Little Ringed Plover.


📍 Lugar: Parc Fluvial Besòs . Sant Adrià de Besòs 
📅 Fecha de observación: 22 de julio-2026
🌡️CLIMA : ☀️ Soleado  (Máx. 30°C / Mín. 26°C) , 1018 hPa. ; HR: 47%
📷  Equipo foto :  Canon R7 + 100/400 RF
🔗 Link en este blog : Charadrius dubius
©️ Todas las imágenes de PacoTorres