ayp

FotoBirding en Sant Adrià de Besòs
_______________________________________________

domingo, 25 de octubre de 2026

Un joven de aguililla calzada en el tramo final del río Besòs

 

Desde hace cuatro días, un ejemplar solitario de aguililla calzada (Hieraaetus pennatus) está siendo observado en el tramo final del río Besòs, en Sant Adrià de Besòs. La rapaz se mueve por distintos puntos de este entorno urbano, entre el solar de La Catalana, el área de las Tres Xemeneies y la desembocadura del río.

Su presencia está permitiendo disfrutar de cerca de una especie que, pese a su tamaño relativamente discreto, destaca por su elegancia en vuelo y su capacidad para maniobrar mientras patrulla el territorio en busca de alimento.

Un ejemplar de morfo claro

Las fotografías de Jose Molis y Miguel Jodas Gomis (Micaletjg en Instagram ), colaboradores habituales, permiten complementar las imágenes que he podido obtener hoy durante el seguimiento del ejemplar.

El individuo presenta el morfo claro, con las partes inferiores del cuerpo predominantemente pálidas y un marcado contraste con las rémiges oscuras. En vuelo, este patrón resulta especialmente visible cuando planea con las alas extendidas, mostrando la característica silueta de esta pequeña rapaz.

Por su aspecto general, podría tratarse de un ejemplar joven, aunque sería necesario valorar con detalle otros rasgos del plumaje y la coloración del iris para determinar su edad con mayor seguridad.

 

©️ Fotos de Jose ( JMolisBustara en Facebook )

©️ Fotos de Miguel (Micalet JG en Instagram) 

Observaciones anotadas en www.ornitho.cat de àguila calçada. 

 

 

Vigilada y acosada por las urracas

 

Con el marco de  las icónicas Tres Xemeneies de Sant Adrià de Besòs, varias urracas hostigan al joven de aguililla calzada, un comportamiento defensivo habitual en los córvidos  cuando una rapaz entra en su territorio de cría o campeo.

Las urracas, perfectamente coordinadas y  superiores en agilidad de maniobra, escoltan y presionan al joven planeador para obligarle a abandonar la zona.

Durante la jornada de hoy he podido fotografiar al aguililla mientras sobrevolaba el entorno de las Tres Xemeneies y el cauce del Besòs. En algunas de estas escenas también aparecen las urracas (Pica pica), que se acercan a la rapaz y la acosan en vuelo, un comportamiento habitual de defensa territorial frente a posibles depredadores.

La combinación de las imágenes permite apreciar tanto los detalles del plumaje como el contexto en el que se mueve el ejemplar: un paisaje donde la vegetación de ribera, el cauce fluvial y las grandes estructuras industriales forman un escenario muy particular para la observación de aves.

Habrá que seguir atentos a su evolución durante los próximos días para comprobar si continúa frecuentando este tramo del río Besòs.

Una magnífica oportunidad para documentar la presencia de esta rapaz en un entorno cercano, donde cada observación aporta nuevos detalles sobre su comportamiento.

 

 

Plano dorsal en picado donde se observa la estructura alar completa. Las plumas escapulares marcan dos franjas simétricas muy claras sobre el dorso pardo, un rasgo distintivo de campo que ayuda a identificar a la especie incluso a gran distancia o con luz dura.

Perspectiva ventral durante un viraje. El contraste del morfo claro es inconfundible: pecho y cobertoras inferiores de las alas casi blancos que resaltan frente al borde posterior oscuro de las plumas remeras. En las garras recogidas se aprecia la presa o material que transportaba durante el vuelo.

Vista superior del joven de aguililla calzada en planeo horizontal. En este plano destacan con claridad las dos manchas blancas en el borde de ataque del hombro, conocidas popularmente como "luces de aterrizaje", así como la franja pálida en la zona supracaudal (obispillo) y los tonos leonados y rojizos de la cabeza y nuca, típicos de este plumaje de primer año.


El escenario de las observaciones: el tramo final del río Besòs a su paso por Sant Adrià de Besòs. Al fondo se perfilan las Tres Xemeneies, mientras la vegetación de ribera sirve de posadero y punto de acecho para esta y otras especies que frecuentan la desembocadura.

 

Ilustración en acuarela de una aguililla calzada en vuelo (Hieraaetus pennatus).

 


______________________

📍 Lugar: Parc Fluvial Besòs. Sant Adrià de Besòs 
📅 Fecha de observación:  25-octubre de 2026
🌡️CLIMA : ☀️ Soleado  (Máx. 22°C / Mín. 12°C) , 1021 hPa. ; HR: 65 %
📷  Equipo foto :  Canon R7 + RF 100/400 x1,4
©️ Todas las imágenes : PacoTorres

 


miércoles, 21 de octubre de 2026

Un Papamoscas papirrojo (Ficedula parva) en el Besòs y una amarga noticia.


El pasado domingo 18 de octubre, el radar ornitológico de la cuenca del Besòs se volvió a activar gracias, una vez más, al incansable trabajo de campo de Xavi Larruy. Fue él quien dio la alarma a primera hora de la tarde al detectar un ejemplar de papamoscas papirrojo (Ficedula parva) de primer año (1r any) moviéndose inquieto entre los tarayes del Parc de la Pau, en Sant Adrià de Besòs.

Hablar del seguimiento ornítilógico en el Parc Fluvial del Besòs y su entorno litoral es hablar de Xavi. Como divulgador freelance y naturalista, lleva años dedicando innumerables horas a la prospección metódica, la recopilación de datos y el estudio riguroso de la avifauna de este espacio. Sin su constante presencia a pie de campo, muchas de las citas más relevantes y valiosas de nuestra zona simplemente pasarían desapercibidas.

El golpe a un profesional de la divulgación

Lamentablemente, la alegría por el hallazgo de este papamoscas papirrojo se vio truncada por un hecho indignante. Ese mismo domingo, mientras realizaba su trabajo de prospección en el Parc del Litoral, a Xavi le reventaron la ventanilla del coche y le robaron la mochila con todo su equipo fotográfico, telescopio y documentación personal.

Para quien se dedica de manera profesional e independiente a la divulgación y al seguimiento de la naturaleza, el equipo no es un simple pasatiempo: es su herramienta de trabajo diaria. Perder de un plumazo este material supone un menoscabo enorme para su labor.

Hago un llamamiento a toda la comunidad de observadores y fotógrafos para estar atentos a las plataformas de compraventa de segunda mano por si intentan dar salida al material sustraído:

 




  • Cámara: Canon EOS R7 (Nº Serie: 21113034000457)

  • Objetivo: Canon RF 100-500mm (Nº Serie: C00592AA212514002641)

  • Telescopio: Zeiss Harpia 95 (Nº Serie: 4370582)

  • Ocular: Zeiss 30-70x (Nº Serie: 4518769)

     

     

  • El seguimiento de la cita

A pesar del trago amargo, la cita descubierta por Xavi permitió que numerosos aficionados se acercaran durante las siguientes jornadas al Parc de la Pau para disfrutar de esta rareza.

 

Observaciones anotadas en www.ornitho.cat  en rojo por ser una rareza

 


 

Gracias al talento de los compañeros que cubrieron el seguimiento los días posteriores, disponemos de un documento gráfico excelente de la estancia del ave:

 


 

  • Las magníficas fotografías de Miguel Jodas Gomis (tomadas el lunes 19), donde se aprecia al papamoscas perfectamente posado sobre la vegetación.



  • Las estupendas tomas de Jose Molis (del martes 20), que captó al individuo en ángulos muy activos e incluso con tomas dinámicas en vuelo entre las ramas.

Todo nuestro apoyo a Xavi Larruy en estos momentos difíciles. Ojalá la colaboración de todos ayude a recuperar el equipo y pueda seguir regalándonos su imprescindible labor de campo en el Besòs.

 

 

 

domingo, 18 de octubre de 2026

La riada se llevó el árbol nido de la garza real en Sant Adrià

El cauce del Besòs en condiciones normales de caudal y el árbol de nidificación de la garza real y dormidero. 

 

Tras la besosada: la pérdida del árbol del nido de garza real y la capacidad de resistencia del Besòs

Las avenidas repentinas del río Besòs, conocidas popularmente como besosades, forman parte de la dinámica natural de este curso fluvial. Son episodios capaces de transformar el paisaje en cuestión de horas, arrastrando sedimentos, tumbando vegetación y modificando los pequeños refugios que numerosas especies de aves utilizan para descansar, alimentarse o reproducirse.

Tras las inundaciones de los días 3 y 4 de octubre, el tramo bajo del Besòs vuelve a mostrar la cara más contundente de esta dinámica. En mi recorrido habitual por el Parc Fluvial del Besòs, el paisaje que encontré era muy distinto al que había dejado atrás: cañaverales abatidos por la corriente, restos vegetales acumulados en las orillas, sedimentos redistribuidos por el cauce y una vegetación de ribera castigada por la fuerza del agua.

Pero, más allá de los cambios visibles en el paisaje, había una pérdida especialmente significativa para quienes seguimos de cerca la evolución de la avifauna de este espacio.

La desaparición de un árbol con historia

Entre los elementos más afectados se encuentra el árbol que el pasado mes de junio acogió la primera reproducción de garza real (Ardea cinerea) registrada en la zona. Durante aquellos días, su presencia adquirió un valor especial: no era únicamente un árbol más dentro del paisaje fluvial, sino un lugar de reproducción que evidenciaba la capacidad de algunas especies para aprovechar los recursos de este entorno periurbano.

Además de su función como emplazamiento de nidificación, el árbol servía habitualmente de dormidero para garcetas comunes (Egretta garzetta) y cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo). Al caer la tarde, sus ramas ofrecían un punto de descanso y concentración para estas aves, convirtiéndolo en un lugar de interés para la observación ornitológica.

La fuerza de la avenida acabó con este enclave. La estructura arbórea que durante meses había proporcionado soporte, refugio y posaderos desapareció bajo el empuje del agua.

Su pérdida no representa solamente un cambio físico en el paisaje. También supone la desaparición de un recurso ecológico concreto, utilizado por distintas especies para desarrollar actividades esenciales de su ciclo diario y reproductor.

La vida continúa entre la vegetación superviviente

A pesar de la magnitud de los daños, el recorrido también permite apreciar que la actividad de las aves no ha desaparecido con la transformación del entorno.

En los pequeños islotes de vegetación que han resistido la crecida todavía es posible observar garzas reales y garcetas comunes buscando lugares donde posarse y encontrar cierta protección. Son observaciones que invitan a seguir con atención la evolución del tramo fluvial durante las próximas semanas.

La desaparición de un dormidero no implica necesariamente que las aves abandonen la zona. Estas especies pueden utilizar distintos puntos de descanso en función de la disponibilidad de árboles, la tranquilidad del entorno y las condiciones del cauce. Sin embargo, habrá que comprobar sobre el terreno cómo reorganizan sus hábitos y qué lugares pasan a ocupar tras la pérdida de este enclave.

En un espacio tan dinámico como el Besòs, cada cambio en la vegetación puede modificar las posibilidades de alimentación, descanso y reproducción de la fauna. Por eso, volver a recorrer el mismo itinerario después de una avenida permite descubrir no solo lo que ha desaparecido, sino también cómo responde la vida silvestre a las nuevas condiciones.

Un paisaje que cambia, un río que sigue su curso

El tramo bajo del Besòs es un ejemplo de la convivencia entre un ecosistema fluvial y un entorno intensamente urbanizado. A pesar de las transformaciones humanas, el río conserva una dinámica propia que se manifiesta con especial intensidad durante los episodios de avenida.

Estas crecidas pueden causar pérdidas de hábitat y alterar temporalmente los lugares utilizados por la fauna. Al mismo tiempo, el transporte de sedimentos, la apertura de claros en la vegetación y la reorganización de las orillas forman parte de los procesos que modelan los sistemas fluviales.

Esto no significa que cualquier alteración sea beneficiosa ni que la desaparición de un árbol carezca de importancia. Cada elemento puede cumplir una función ecológica relevante, especialmente en paisajes periurbanos donde los lugares adecuados para descansar o reproducirse pueden ser limitados.

La pérdida del árbol que acogió aquella reproducción de garza real es un recordatorio de esta fragilidad. Un enclave que había adquirido un valor especial en pocos meses ha desaparecido en unas horas, obligando a las aves a buscar alternativas.

Ahora queda observar cómo evoluciona el paisaje y qué cambios se producen en la distribución de las aves durante los próximos días y semanas. El seguimiento continuado permitirá comprobar si los islotes de vegetación supervivientes adquieren mayor protagonismo y si aparecen nuevos lugares de descanso o posibles emplazamientos reproductores.

La besosada ha borrado una parte de la historia reciente de este tramo del río, pero no ha detenido su evolución. El Besòs continuará transformándose, y sus aves seguirán respondiendo a esos cambios.

Para quienes practicamos la observación de aves, regresar después de una crecida significa aprender a mirar de nuevo. Aceptar que algunos lugares desaparecen, documentar lo que permanece y prestar atención a las oportunidades que surgen en un paisaje cambiante forma parte de la experiencia de campo.

El río ha cambiado una vez más. Ahora toca observar cómo se adapta la vida que lo habita.

La fuerza del agua dejó arrasados los posaderos habituales.
 
Pradera del Parc Fluvial del Besòs con el árbol que se ha perdido. Foto:29-9-2026


Capacidad de adaptación tras la avenida: ardeídas ocupando el follaje restante tras la pérdida del dormidero principal. 

Fuerza del agua durante a las 12 del medio día del 4 de octubre a su paso por el parque fluvial del Besòs.  El caudal medio del río Besòs es de unos 4,33 m³/s, pero en el episodio de crecida llegó a los 903 m³/s.
 

Desbordamiento del río Besòs a su paso por el Parc Fluvial, tramo de Sant Adrià de Besòs, tras el episodio de lluvias del 3 y 4 de Octubre de 2026. 
Videobirding de 55 seg. 
 
 
 -----
 
 
 
 
 
Sobre este nido en El Periódico (30-sep-2026) por Jordi Ribalaygue :  https://www.elperiodico.com/es/barcelona/20260930/rio-besos-aves-garza-real-primeras-crias-134583698
 
 
 

jueves, 15 de octubre de 2026

Los últimos vencejos reales antes de la primavera

A mediados de octubre, cuando el otoño empieza a hacerse notar y los cielos van quedando poco a poco más despejados de aves estivales, todavía podemos llevarnos una sorpresa sobre el litoral de Barcelona: la silueta de algún vencejo real (Tachymarptis melba) que cruza el cielo en dirección al sur. Son ya fechas tardías para la especie y el grueso del paso migratorio ha quedado atrás, pero algún rezagado puede continuar su viaje hacia las tierras africanas donde pasará los meses siguientes.

 
¿De dónde vienen estos viajeros? El vencejo real cría en buena parte del sur de Europa y se extiende también por regiones más orientales. En el caso de las poblaciones europeas, sus áreas de reproducción incluyen países como España, Francia, Suiza, Italia y Austria, entre otros. Sin embargo, no podemos saber de qué colonia procede un ejemplar que vemos pasar sobre Barcelona si no disponemos de datos que permitan identificar su origen. Lo que sí sabemos, gracias a los estudios de seguimiento realizados con pequeños dispositivos colocados a algunas aves, es que las poblaciones europeas migran hacia África y que los vencejos reales estudiados en Suiza pasan la época no reproductora en África occidental.  Por tanto, cuando uno de estos pájaros cruza nuestro cielo otoñal, puede estar recorriendo una etapa de un viaje que lo llevará mucho más allá del horizonte mediterráneo.
 
Y aquí aparece uno de los aspectos más sorprendentes de su biología. El vencejo real está extraordinariamente adaptado a la vida en el aire. Captura insectos durante el vuelo, aprovecha las corrientes atmosféricas y puede permanecer largos periodos sin posarse. En 2013, un estudio publicado en la revista científica Nature Communications, realizado mediante dispositivos de seguimiento, aportó pruebas de que algunos vencejos reales pueden mantenerse en vuelo durante más de seis meses. Los investigadores comprobaron que las aves estudiadas desarrollaban en el aire sus actividades habituales, tanto durante la migración como mientras se alimentaban y descansaban. ( https://www.nature.com/articles/ncomms3554 ).
Más de seis meses sin tocar tierra: cuesta imaginarlo desde nuestra perspectiva, tan ligada al suelo. Pero conviene precisar que este resultado se obtuvo en ejemplares concretos y no significa que todos los vencejos reales permanezcan siempre en vuelo durante exactamente el mismo tiempo. Tampoco permite afirmar que un ave observada en Barcelona vaya a recorrer una distancia determinada sin detenerse. La ruta y el desplazamiento de cada individuo dependen de su población de origen y de su comportamiento migratorio.
 
Aun así, las distancias implicadas son considerables. Entre Europa y las zonas de invernada del África subsahariana hay muchos kilómetros (entre 5000 y 10000 Km) , aunque no existe una cifra única aplicable a todos los vencejos reales. El recorrido real depende del punto de partida, del destino y de la ruta seguida. Lo extraordinario no es solamente la distancia, sino la capacidad de estas aves para alimentarse y mantener su actividad en el aire durante periodos prolongados. El estudio de sus movimientos ha permitido conocer una parte de una vida que, hasta hace relativamente poco, resultaba muy difícil de seguir.
 
En el entorno de Barcelona, la costa y los espacios abiertos pueden ofrecer buenas oportunidades para detectar a los últimos migrantes. También merece la pena prestar atención a los cielos desde lugares elevados, donde se dispone de una mayor amplitud de observación. En estas fechas no cabe esperar necesariamente las concentraciones de aves que podemos contemplar al final del verano: quizá solo aparezca uno, quizá un pequeño grupo, y en ocasiones pasarán inadvertidos entre las nubes o a una altura considerable.
 
A cierta distancia, su silueta resulta característica. El cuerpo robusto, las alas largas y curvadas y el vuelo poderoso permiten distinguirlo de otros vencejos cuando las condiciones de observación son buenas. Si conseguimos verlo por la parte inferior, el contraste entre la garganta y el vientre blancos, separados por una banda pectoral oscura, ofrece una de sus mejores señas de identificación.
 
Pronto dejarán de verse por nuestros cielos los últimos ejemplares en paso. Durante el invierno, su ausencia nos recordará que las estaciones también se suceden muy por encima de nuestras cabezas, siguiendo rutas que solo poco a poco vamos descubriendo. Habrá que esperar a la próxima primavera para volver a disfrutar de sus vuelos y de sus voces sobre nuestros pueblos, ciudades y roquedos.
 
 
 
Mientras tanto, esta acuarela quiere conservar la imagen de uno de esos viajeros incansables: un vencejo real en pleno vuelo, camino de tierras lejanas, ajeno a las fronteras que trazamos sobre los mapas y fiel al ritmo de su propia naturaleza.


________________________________________________
 
📝 Dibujo y texto: Paco Torres
🔗 Link en este blog : 
Vencejo real, Tachymarptis melba, anteriormente Apus melba, ballester en catalán
📅 Fecha: Octubre-2026