Detalle de perfil de un ejemplar solitario de focha común (Fulica atra. Fotja. Eurasian Coot. ) sobre las aguas someras. Destaca su característico escudo frontal y el pico blanco.![]() |
Inicio
miércoles, 26 de agosto de 2026
Una semana con la focha en la desembocadura del Besòs
martes, 25 de agosto de 2026
Un gorrión blanco entre cientos
Los prismáticos colgados y la máquina de fotos en la mochila. Es la combinación que suelo llevar cuando paseo por el Parc Fluvial del Besòs: prefiero ir mirando, parar cuando algo me llama la atención y sacar la cámara solo cuando aparece una buena ocasión. Y esta mañana apareció una.
Iba por la pradera del Parc Fluvial del Besòs, donde había un grupo de gorriones que se movían continuamente del suelo a las cañas y que levantaban el vuelo cada vez que alguien caminaba cerca o se acercaba algún perro. En uno de esos movimientos, vi un ejemplar que destacaba muchísimo entre los demás. No hizo falta ni levantar los prismáticos. Era blanco. Completamente fuera de lugar entre el verde de las cañas y los tonos pardos de los gorriones que tenía alrededor. Mientras los demás casi se confundían con la vegetación, este gorrión blanco captaba toda mi atención.
Al verlo, la duda habitual es pensar en el albinismo. Pero hay matices claros: en un ave albina falta la melanina y los ojos presentan un tono rojizo o rosado característico, mientras que el leucismo afecta al plumaje pero deja el iris oscuro. La mirada de este ejemplar delataba esa pista al instante.
La explicación biológica está en un fallo durante el desarrollo y distribución de las células pigmentarias que transportan las melaninas hasta las plumas, dando lugar a un leucismo extremo de componente hereditario.
Un gorrión pardo puede desaparecer bastante bien entre ramas, tierra y vegetación, mientras que este parece llevar un cartel luminoso diciendo "estoy aquí". Pero leucismo no significa necesariamente enfermedad. Un ave leucística puede tener una visión normal y desenvolverse con normalidad, aunque el problema es que no sabemos qué consecuencias concretas tiene para cada individuo, ya que depende del grado de alteración y de muchos otros factores.
Este, al menos durante el rato que pude observarlo, estaba haciendo algo bastante poco extraordinario: ser un gorrión. Moverse con los demás entre la pradera y las cañas, reaccionar a las molestias del entorno y continuar con su vida, solo que completamente blanco y bastante más fotogénico que sus compañeros.
Después de fotografiarlo seguí el paseo, pero ya tenía claro cuál iba a ser la observación del día, porque los gorriones son de esas aves que vemos constantemente y a las que, precisamente por ser tan comunes, muchas veces dejamos de prestar atención hasta que aparece uno como este.
Quizá por eso me gustan estos encuentros. No hace falta viajar a un lugar remoto; a veces basta con caminar por un sitio que conocemos bien y mirar un poco más. Esta vez fue una bandada en movimiento por la pradera la que me hizo parar.
Entre ellos había un gorrión que, por una alteración en su pigmentación, había perdido prácticamente todos los colores que esperamos encontrar en él.
El Besòs tiene estas cosas: vas buscando aves y de vez en cuando aparece una que parece haberse olvidado de qué color tenía que ser.
| Podemos ver el plumaje blanco y se intuye una ligera diferencia de tono en la mejilla, la sombra de la mancha negra original del gorrión molinero (Passer montanus). |
| Lo que más destaca es el ejemplar blanco (enmarcado en rojo), que rompe por completo el camuflaje del bando. _________ |
26 AGO 2026Actualización:el ejemplar sigue por la misma pradera integrado perfectamente en el grupo de gorriones molineros. Adjunto alguna de las imágenes nuevas.
viernes, 21 de agosto de 2026
Buitrón un nombre desproporcionado
| Cisticola juncidis. Buitrón. Trist. Zitting Cisticola. |
| Posado en la horquilla de una rama seca |
_______________
jueves, 20 de agosto de 2026
Una mañana diferente en el Parc Fluvial del Besòs
El recorrido por el tramo de Sant Adrià de Besòs ha transcurrido bajo estas condiciones, que también han dado al río un aspecto diferente. Y, como suele ocurrir, un cambio en el tiempo no significa necesariamente una jornada con menos interés para la observación.
La sorpresa más destacada ha llegado con la presencia de un águila pescadora (Pandion haliaetus). Encontrar esta especie siempre es motivo de atención y, en esta ocasión, ha sido la observación más relevante del recorrido. Su presencia vuelve a poner de manifiesto que el corredor del Besòs puede ser utilizado por especies que, a primera vista, podrían parecer poco habituales en un entorno tan urbanizado.
Entre las aves acuáticas también ha aparecido un tarro blanco (Tadorna tadorna). Existe la posibilidad de que sea el mismo ejemplar que observé días atrás aguas arriba, en el tramo de Santa Coloma de Gramenet. No puedo asegurarlo, pero el hecho de encontrar nuevamente un ejemplar en otro punto del río resulta interesante y deja abierta esa posibilidad.
En el apartado de los habitantes más peculiares del Besòs, el pato doméstico blanco continúa pasando el verano en este tramo de Sant Adrià. Sigue sin estar claro si se trata de un animal que fue dejado suelto o de un ejemplar escapado, pero por ahora parece perfectamente adaptado a su vida en el río. Se aprecia en buenas condiciones y continúa formando parte, de una manera bastante inesperada, del paisaje habitual de esta zona.
La mañana ha terminado dejando una combinación de observaciones que han hecho que la jornada resultara especialmente interesante. Entre todas ellas, el águila pescadora ha sido la gran protagonista, mientras que el posible desplazamiento del tarro blanco y la continuidad del pato doméstico aportan otros pequeños detalles a la historia de este tramo del Besòs.
Una jornada diferente, pero precisamente por eso también una buena ocasión para seguir comprobando que el río puede cambiar mucho de un día para otro y que siempre merece la pena recorrerlo con atención.
Un inmaduro de Tarro Blanco (Tadorna tadorna). Todo apunta a que es el mismo individuo nómada que ya habíamos observado días atrás aguas arriba, en Santa Coloma de Gramenet, usando el río como una autopista particular.

martes, 18 de agosto de 2026
Las aves del Bosque Inundado del CosmoCaixa. Una visita con ojos de observador de aves.
Visitar el Bosque Inundado del CosmoCaixa, en Barcelona, es adentrarse durante un rato en un pequeño rincón de la Amazonia. El espacio, de unos 1.000 m², forma parte del museo desde 2004 y recrea diferentes ambientes de la selva amazónica, con abundante vegetación, agua y fauna.
Durante mi recorrido hubo incluso un momento curioso: mientras caminaba, comenzó a caer una especie de agua fina, casi como una ligera lluvia. Entre la humedad, la vegetación y el ambiente del recinto, la sensación de estar en un bosque tropical resultaba bastante convincente.
Pero, como era de esperar, mi atención se centró especialmente en las aves.
Cinco especies que pude observar

Panel informativo con unas excelentes ilustraciones.
El propio panel informativo del Bosque Inundado las especies que se pueden ver, ya puedes adivinar que solo tuve ojos para las aves. Así que durante mi visita pude observar y fotografiar cinco de ellas.
Ave sol (Eurypyga helias)
Una de las especies más singulares del recorrido. Su plumaje, aparentemente discreto cuando permanece tranquila, esconde unos dibujos espectaculares que se hacen especialmente visibles al desplegar las alas.
Cerceta brasileña (Amazonetta brasiliensis)
Una pequeña anátida sudamericana asociada a las zonas acuáticas. En este caso solo pude conseguir tres fotografías, pero me pareció una especie suficientemente interesante como para incluirla en esta pequeña crónica.
Espátula rosada (Platalea ajaja)
Una de las aves más llamativas de la visita. Su coloración rosada y su peculiar pico en forma de espátula hacen que resulte prácticamente imposible pasarla por alto.
Pavón multiflo (Crax fasciolata)
Es un ave robusta y de aspecto inconfundible. A diferencia de las especies más ligadas al agua, desarrolla buena parte de su actividad en tierra firme, entre la vegetación del bosque.
Trompetero de alas grises (Psophia crepitans)
Otra especie terrestre muy particular. Su aspecto y comportamiento son bastante diferentes de los de las aves que estamos acostumbrados a observar en nuestro entorno, y verla desplazarse por el recinto resulta especialmente curiosa.
Lo interesante del Bosque Inundado es que el visitante no encuentra solamente una serie de animales expuestos. El entorno obliga a mirar con atención: entre las plantas, junto al agua o en las zonas de suelo puede aparecer una especie que hace unos segundos no habíamos visto.
Para mí, la visita terminó convirtiéndose casi en una pequeña jornada de observación de aves.
El cartel informativo confirma la variedad de especies presentes en este espacio, pero poder localizar algunas de ellas y, además, conseguir fotografiarlas es otra historia. En mi caso fueron cinco: ave sol, cerceta brasileña, espátula rosada, pavón multiflo y trompetero de alas grises.
Cinco especies muy diferentes entre sí y una buena muestra de la diversidad que puede encontrarse en este pequeño fragmento de selva amazónica recreado en pleno Barcelona.
Y, después de esta visita, queda claro que la próxima vez habrá que volver a mirar con atención: seguro que entre la vegetación todavía quedan aves por descubrir.
____________
lunes, 17 de agosto de 2026
Tallarol de garriga en La Catalana
Llevo varios días viendo a la currucas iberiae en un solar en construcción de La Catalana, en Sant Adrià de Besòs, muy cerca del Parc Fluvial del Besòs y de las vías del tren. He llegado a contar como mínimo cinco ejemplares moviéndose por la zona.
Este lugar ya me ha dado muy buenas observaciones en otras ocasiones. Es uno de esos rincones que, aunque a primera vista no parezcan gran cosa, pueden deparar sorpresas. La proximidad del río y los terrenos todavía sin construir hacen que muchas aves encuentren aquí un pequeño espacio donde alimentarse, descansar o simplemente hacer una parada antes de continuar su camino.
Llevo días intentando fotografiar este tallarol y las primeras veces no tuve demasiada suerte. Lo veía moverse entre la vegetación, pero siempre demasiado rápido o demasiado escondido. Hoy, finalmente, se ha dejado ver algo mejor y he podido conseguir las fotografías que acompañan esta entrada.
Lo curioso de este avistamiento es precisamente el lugar. La zona está cambiando rápidamente y donde hasta ahora había solares y vegetación espontánea están apareciendo nuevos bloques de viviendas. Con la construcción, estos pequeños espacios van desapareciendo y con ellos las posibilidades de seguir encontrando aquí algunas de las aves que, año tras año, nos han dado buenas observaciones.
No sé cuánto tiempo más seguirá este tallarol utilizando este rincón, ni si el próximo año volveré a encontrarlo aquí.
De momento, todavía está.
Y después de varios días siguiéndolo, hoy he conseguido por fin una fotografía que me gusta.
| A diferencia de los machos, este ejemplar (probablemente una hembra o un ave joven) presenta una coloración más discreta |
| Un macho adulto. |
domingo, 9 de agosto de 2026
Dos garcillas cangrejeras en el Parc Fluvial
Lo habitual en este espacio es encontrarse con un ejemplar solitario. Ver dos no es algo excepcional, ya que en alguna otra ocasión también las había observado en este mismo tramo, pero tampoco es una imagen que se repita cada día. Por eso, cada encuentro con esta especie siempre tiene ese punto especial que hace disfrutar de la jornada.
Las dos aves permanecían utilizando el cañaveral como refugio y puesto de observación. Desde las cañas vigilaban cualquier movimiento en el agua, demostrando una vez más la paciencia que caracteriza a esta pequeña garza cuando está en plena actividad de caza.
El momento más vistoso llegó cuando una de ellas desplegó completamente las alas. Es entonces cuando la garcilla cangrejera muestra uno de sus rasgos más llamativos: mientras el dorso luce esos tonos ocres y canela que la ayudan a pasar desapercibida entre la vegetación, las alas revelan un blanco intenso que sorprende por el fuerte contraste con el verde del cañaveral.
Poder fotografiar esa secuencia siempre es un regalo. Todo sucede muy deprisa, pero cuando el disparo coincide con el instante justo, queda reflejada una de las imágenes más espectaculares que puede ofrecer esta especie.
El Parc Fluvial del Besòs continúa demostrando que, incluso en un entorno muy próximo a la ciudad, sigue ofreciendo oportunidades magníficas para observar aves. Solo hace falta recorrerlo con calma, detenerse a mirar y dejar que sea la naturaleza la que marque el ritmo de la jornada.
La paciencia es una de las mejores
armas de la garcilla cangrejera. 
Desde su posadero en el cañaveral
permanece inmóvil durante largos minutos, observando cualquier
movimiento en el agua antes de decidirse a atacar. 
Cuando abre las alas es espectacular. El blanco contrasta con el
plumaje ocre del dorso y hace que, por un instante, parezca un ave
completamente distinta. Con las alas plegadas pasa
fácilmente desapercibida. Sus tonos ocres se confunden con las cañas
secas y, si no la has localizado antes, puedes pasar a pocos metros sin
darte cuenta de que está allí.
| Garcillas cangrejeras volando hacia la desembocadura. |
___________________


