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FotoBirding en Sant Adrià de Besòs
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lunes, 25 de mayo de 2026

Buitre negro en el Zoo de Barcelona: una oportunidad de verlo a corta distancia.

 

Fotografiar al buitre negro (Aegypius monachus) en el Zoo de Barcelona siempre genera un contraste mental inmediato. Estamos ante la rapaz más grande de Europa, un gigante forestal diseñado para llanear durante horas cubriendo decenas de kilómetros diarios en busca de carroña. Verlo encuadrado entre mallas, troncos artificiales y estructuras de madera plantea de forma directa el debate sobre la cautividad, un tema con luces y sombras si nos ceñimos a los datos técnicos y biológicos, dejando de lado los discursos ecológicos o sentimentales.
 
La parte negativa de este confinamiento es evidente a ojos de cualquier naturalista. El buitre negro necesita las corrientes térmicas para desplegar sus casi tres metros de envergadura, un comportamiento de vuelo de campeo que queda anulado por completo en un aviario, por muy amplio que este sea. Esta falta de espacio real para el ejercicio físico prolongado puede derivar en sedentarismo y atrofia muscular, limitando sus movimientos a cortos planeos y saltos entre plataformas. Además, se rompe toda la dinámica natural de localización de alimento y la necesaria competencia que se produce en los grandes muladares salvajes, sustituyéndose por una rutina de alimentación totalmente artificializada y predecible.
 
Sin embargo, la realidad de estos recintos en el siglo XXI responde a una estrategia científica de conservación obligada por el propio declive que la especie sufre en gran parte de su área de distribución mundial. El ejemplar adulto que aparece en las imágenes, perfectamente identificado con la anilla plástica amarilla con el código GP, es una muestra de ello. El Zoo de Barcelona participa activamente en el Programa Europeo de Cría (EEP) de esta especie. Esto significa que estas instalaciones funcionan como un banco genético y un centro de reproducción; muchos de los polluelos nacidos en cautividad se destinan directamente a proyectos de reintroducción en zonas de la Península Ibérica y Europa donde el buitre negro había desaparecido debido al veneno, las colisiones con tendidos eléctricos o la pérdida de hábitat forestal maduro.
 
Por otro lado, conviene recordar que un porcentaje muy alto de las grandes rapaces que pueblan estos recintos son ejemplares irrecuperables procedentes de centros de salvamento de fauna. Son aves que, tras sufrir accidentes graves en el medio natural como choques con aerogeneradores o desnutrición severa, arrastran secuelas crónicas imposibles de subsanar. Soltarlas al campo equivaldría a una muerte segura por inanición o depredación, por lo que su mantenimiento en estas instalaciones les otorga una segunda función útil para su propia estirpe a través de la reproducción controlada y la divulgación.
 
Al margen del debate sobre la cautividad, esta proximidad ofrece al fotógrafo la opción de registrar detalles difíciles de captar a gran distancia en el campo. Una oportunidad de documentación puramente técnica sin desplazarse muchos kilómetros.
 
 
Instalación del Zoo de Barcelona donde se alojan los ejemplares. Se aprecian las estructuras de madera y la vegetación que intentan aportar volumen al espacio, el cual, no obstante, anula la posibilidad del vuelo de campeo característico de la especie.

Panel informativo del parque donde se detalla la biología del buitre negro y se confirma explícitamente su participación en el Programa Europeo de Cría (EEP) para la conservación de la especie.

Detalle de la cabeza de un ejemplar inmaduro. El denso plumón marrón oscuro en la cabeza y el cuello, junto con los tonos rosáceos y pálidos en la cera del pico, son marcas diagnósticas de su juventud.

Secuencia  que muestra el ojo abierto (izquierda) y el momento exacto del cierre transversal de la membrana nictitante o "tercer párpado" (derecha), un mecanismo biológico que limpia y protege el globo ocular. 

Ejemplar adulto reconocible por el aclaramiento y pérdida de plumón en la cabeza debido a la edad.

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📍 Lugar:   Zoo de  Barcelona 
📅 Fecha de observación: 9 de diciembre-2025 
🌡️CLIMA : ☀️ Día Soleado, agradable,  (Máx. 17°C / Mín. 9°C) 
📷  Equipo foto : CANON R7 +Obj. 100/400 RF
©️ Todas las imágenes PacoTorres 

domingo, 24 de mayo de 2026

El impacto cotidiano sobre las aves del Besòs

  

Perro en el cauce: presión creciente sobre la avifauna del Besòs. 
 

El tramo del Parc Fluvial del Besòs comprendido entre Santa Coloma de Gramenet y Sant Adrià de Besòs se ha convertido en uno de los espacios con mayor presión humana sobre la fauna fluvial del área metropolitana de Barcelona. A pesar de tratarse de un corredor biológico estratégico para numerosas especies de aves, la sensación sobre el terreno es cada vez más evidente: el río parece haberse transformado en un gran pipicán al aire libre.

La presencia constante de perros sueltos dentro del cauce ya forma parte del paisaje cotidiano. No son únicamente de animales paseando por los caminos laterales, sino de perros entrando directamente al agua, cruzando las orillas fangosas, recorriendo las graveras e irrumpiendo en zonas donde las aves descansan, se alimentan o intentan criar. Todo ello mientras muchos propietarios pasean con la correa en la mano o pendientes del teléfono móvil, completamente ajenos —o indiferentes— al impacto que generan.

Las escenas se repiten diariamente. Una gallineta común (Gallinula chloropus) abandonando a toda velocidad la vegetación de ribera tras la entrada de un perro en la orilla. Una hembra de ánade azulón (Anas platyrhynchos) levantando el vuelo a ras de agua para evitar el acoso de un animal que atraviesa el cauce. Despegues de emergencia, interrupciones constantes y pérdida continua de tranquilidad en uno de los pocos espacios húmedos funcionales que sobreviven en este tramo final del Besòs.

Este acoso permanente no es anecdótico. Cada huida supone un gasto energético innecesario para aves que dependen de pequeñas zonas tranquilas para sobrevivir en un entorno completamente urbanizado. La perturbación continua reduce además las áreas efectivas de alimentación y descanso para anátidas, limícolas y rálidos , expulsándolas de los pocos puntos viables que les quedan y comprometiendo su permanencia en el río, ya que todo este tramo urbano sufre la misma presión e inseguridad..

La situación resulta especialmente grave durante la época de reproducción. Las islas de grava y las orillas del Besòs son utilizadas como zona de cría por especies extremadamente vulnerables como el chorlitejo chico (Charadrius dubius), un ave que nidifica directamente sobre el suelo, entre piedras y guijarros, haciendo que huevos y pollos resulten prácticamente invisibles para quien no conoce el terreno. El paso continuo de perros por estas zonas puede destruir puestas completas en cuestión de segundos, aplastar huevos o separar a los polluelos de los adultos en una etapa crítica del ciclo reproductor.

A todo ello se suma el deterioro progresivo de la pradera fluvial. Aunque la mayoría de propietarios sí actúan correctamente, existe una minoría perfectamente visible que utiliza el parque como si fuera una zona canina sin normas: perros desatados, animales entrando al cauce y mierda abandonada sobre el césped y los caminos de paso. El resultado es una degradación constante de un espacio que debería funcionar como refugio ecológico y zona pública de convivencia.

La normativa del parque prohíbe expresamente el acceso de animales domésticos al agua y obliga a llevar los perros atados fuera de las zonas habilitadas. El problema es que la realidad diaria sobre el terreno parece ir en dirección contraria. Cada vez se ven más perros dentro del cauce y menos respeto por un entorno que no es un solar vacío ni un parque canino improvisado, sino uno de los pocos corredores fluviales con valor ecológico real que sobreviven en el litoral metropolitano.
 
Una gallineta común (Gallinula chloropus) huye despavorida de un perro que se introduce en el cauce del río Besòs.

Capó reial (Plegadis falcinellos)  en el cauce, tranquilo, buscando alimento mientras un perro se acerca siguilosamente . El mismo punto, unos segundos  después, ocupado por el perro, mientras su dueño contempla la escena.
 
 
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📍 Lugar:  Parc Fluvial Besòs 
📅 Fecha de publicación: 24 de Mayo-2026
©️ Todas las imágenes archivo de Paco Torres, salvo la de cabecera de Dionisio Sanz ( ver su galería en instagram )

viernes, 22 de mayo de 2026

Nidada de avión roquero


Secuencia de ceba en el nido de Avión roquero (Ptyonoprogne rupestris)


Después de varios años siguiendo la reproducción del avión roquero (Ptynoprogne rupestres) bajo los puentes del Besòs, vuelve a repetirse una de las fases más intensas del ciclo de cría. Los  pollos ya aparecen completamente emplumados y ocupan prácticamente toda la boca del nido, señal evidente de que el momento de abandonar la estructura está muy próximo.

La actividad de los adultos es constante. Las entradas y salidas se suceden sin apenas pausa y el intercambio de alimento dura apenas unos segundos antes de que el adulto vuelva a salir en busca de insectos. En esta fase final, los juveniles permanecen alineados en el borde del nido reclamando comida de manera continua, mientras el interior del puente acumula ya las marcas típicas de una nidada muy activa.

Resulta curioso comprobar cómo una especie originalmente ligada a cortados y paredes rocosas ha terminado integrándose con total normalidad en estructuras urbanas de hormigón, utilizando los puentes del Parc Fluvial como sustitutos perfectos de los acantilados naturales. Si todo sigue el curso habitual, en muy pocos días estos jóvenes aviones roqueros abandonarán definitivamente el nido y comenzarán los primeros vuelos junto a los progenitores.

Los juveniles tardan entre 24 y 27 días en convertirse en volantones. A medida que crecen, ocupan toda la abertura de la estructura de barro, alineándose hacia el exterior para reclamar comida.

Hace apenas 23 días, la actividad en este punto del puente era mínima y uno de los adultos permanecía inmóvil en el nido. Hoy, el mismo nido alberga cuatro pollos completamente desarrollados, reflejando la rapidez del ciclo reproductor del avión roquero.

Nidada de cuatro pollos. La incubación ha sido entre 14 y 15 días.  

La invisibilidad como estrategia: el nido en la penumbra:  La imagen muestra una vista general de la parte inferior del puente, un entramado de vigas y pilares de hormigón que a simple vista parece únicamente una estructura funcional. Sin embargo, fijándose con atención entre las vigas centrales, puede distinguirse apenas una pequeña irregularidad adherida al hormigón: el nido de avión roquero. Precisamente esa dificultad para localizarlo constituye una de las grandes ventajas de la especie en este tipo de entornos urbanos.
Desde cierta distancia resulta casi invisible, incluso sabiendo exactamente dónde se encuentra. Esta discreción reduce enormemente su detección por parte de posibles depredadores y demuestra hasta qué punto el avión roquero ha sabido adaptarse a las infraestructuras urbanas, utilizando las sombras y recovecos del hormigón como sustitutos eficaces de los antiguos cortados rocosos.

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📍 Lugar:  Parc Fluvial Besòs . Sant Adrià de Besòs 
📅 Fecha de observación: 22 de Mayo-2026
🌡️Clima :  ☀️ Soleado ; Temp.Máx.25°C/ Mín.18°C; P.atm.: 1025 hPa;  HR: 58% .
📷  Equipo foto : Canon R7 + Obj. 18/400 Tamron
🔗 Link en este blog : # Ptyonoprogne rupestris
©️ Todas las imágenes Paco Torres 
📝Otras entradas en este blog:


jueves, 21 de mayo de 2026

Perfil Ornitológico del Diccionario de Madoz


Fue en las aulas de la Facultat de Geografía e Historia de Barcelona, en el Campus de Pedralbes, a finales de los 80, donde el nombre de Pascual Madoz (1806-1870) apareció por primera vez en mi recorrido académico. Su monumental Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar (1845-1850) era una referencia constante para comprender la construcción territorial y administrativa de la España contemporánea.

En aquellos años universitarios, tuve la ocasión de ojear la obra directamente. Recuerdo tener que consultarla en una zona restringida de la biblioteca, un espacio controlado con mimo para la conservación del libro antiguo, vigilando la temperatura y la humedad. No recuerdo con exactitud si fue para un trabajo de Geografía Regional o de Historia de la Geografía, pero aquella consulta entre tomos históricos me dejó una impronta duradera. Hoy, el acceso digital ha transformado por completo las condiciones de consulta: atrás quedaron los accesos restringidos; ahora es posible descargar los tomos en PDF y realizar búsquedas temáticas cómodamente desde el ordenador de casa.

Durante mucho tiempo, reconozco que Madoz y sus 16 volúmenes quedaron archivados en un rincón de la memoria académica. Sin embargo, un hallazgo fortuito en el Cementerio de Montjuïc, ante su tumba, reavivó mi interés por este personaje. Fue entonces cuando se hizo evidente que aquel político y estadístico decimonónico había dejado, sin pretenderlo, uno de los testimonios documentales más ricos para una lectura ambiental e histórica del territorio peninsular.

Porque Madoz no era naturalista. No escribía pensando en aves, ecosistemas o biodiversidad. Su objetivo era otro: describir el país desde una perspectiva económica, administrativa y territorial. Sin embargo, al detallar pueblo por pueblo la producción, los cultivos, la caza, los montes, los humedales o los aprovechamientos comunales, terminó proporcionando una base documental excepcional para reconstruir, hoy, paisajes ecológicos de una España anterior a las grandes transformaciones industriales y agrícolas.

Hoy, casi dos siglos después, su Diccionario puede leerse también como una fuente útil para la historia ambiental y, de manera más específica, para aproximaciones a la distribución histórica de la avifauna ibérica, cuando las aves formaban todavía parte habitual del paisaje cotidiano.

La mirada de Madoz refleja con claridad la mentalidad rural de su tiempo. Las aves aparecen mencionadas sobre todo en relación con su utilidad cinegética, alimentaria o agrícola. No existe aún una sensibilidad conservacionista ni una aproximación científica en sentido moderno, lo que precisamente incrementa su valor como testimonio indirecto.

En las páginas del Diccionario se documenta una notable diversidad faunística a través de las referencias a la actividad cinegética y a la descripción de los distintos paisajes rurales, lo que permite reconocer la presencia de comunidades de aves asociadas a ecosistemas concretos. Madoz menciona con especial frecuencia la avutarda (Otis tarda) en grandes llanuras cerealistas de Castilla y Andalucía, así como abundantes referencias a perdices y codornices repartidas por buena parte de la geografía peninsular. La reiterada descripción de secanos, parameras y amplios espacios abiertos permite además inferir la posible presencia de otras especies esteparias, como el sisón (Tetrax tetrax), ligadas a estos medios, aunque no siempre aparecen citadas de forma explícita en las entradas. Estas áreas han experimentado posteriormente una profunda transformación debido a la intensificación agrícola, la concentración parcelaria y la expansión de infraestructuras.

Asimismo, las frecuentes referencias a “ánades de varias clases” y otras aves acuáticas sugieren la presencia de una extensa red de lagunas, tablas fluviales, marismas y navas estacionales repartidas por buena parte de la Península. En numerosas entradas del Diccionario, estos humedales aparecen asociados a la abundancia cinegética y a ecosistemas palustres hoy profundamente alterados o desaparecidos a consecuencia de los procesos de desecación agrícola desarrollados entre los siglos XIX y XX.

En cuanto a las grandes rapaces, aves como águilas, buitres, milanos o aguiluchos aparecen ligadas de forma constante a serranías y dehesas, clasificadas bajo la categoría administrativa de animales “dañinos”, un reflejo del control de predadores característico de la época, asociado a su posterior declive en buena parte del territorio. A este inventario de fauna se suman alusiones directas a la geografía botánica de mediados del siglo XIX, describiendo montes comunales rústicos, dehesas maduras, extensos carrizales y sotos fluviales en los cursos bajos de los ríos. Estos hábitats, que la obra reseña simplemente como recursos forestales o terrenos de pasto, han desaparecido o se han alterado de forma irreversible, eliminando la base ecológica que sostenía a aquellas poblaciones esteparias y acuáticas.

El interés del Diccionario no reside únicamente en las especies citadas, sino en el entramado territorial que las contextualiza. Cada referencia ornitológica aparece vinculada a un tipo de paisaje concreto: un monte comunal, una laguna estacional, una ribera, una dehesa o un espacio cerealista. En conjunto, el texto permite esbozar —más que reconstruir de forma cerrada— un perfil del territorio y de su avifauna en un momento previo a la gran reconfiguración ambiental contemporánea.

La obra de Madoz no puede situarse dentro de la ornitología ni de la geografía ambiental en su formulación contemporánea. Sin embargo, sí puede incorporarse como fuente de trabajo en ambos campos si se asume su naturaleza original: la de un inventario administrativo del territorio. Su valor no es deliberado, sino interpretativo. Integrarlo en la geografía de la avifauna no implica convertirlo en naturalista, sino reconocer que su Diccionario funciona, leído desde la historia ambiental, como un archivo involuntario del paisaje: un registro donde territorio, usos del suelo y presencia de la avifauna aparecen entrelazados en la España anterior a la gran transformación industrial.

En este sentido, volver hoy a Madoz implica también recuperar una forma de mirar el territorio donde geografía, paisaje y memoria natural permanecían todavía profundamente entrelazados, una perspectiva que sigue siendo útil en las actuales aproximaciones entre geografía y ornitología.

 

Descripción de Sant Adrià de Besòs 



Sobre el  río Besòs 

miércoles, 20 de mayo de 2026

Zoo de BCN: Flamencos del Caribe



La observación de una colonia de flamencos del Caribe (Phoenicopterus ruber) en el Zoo de Barcelona plantea de inmediato una pregunta evidente: si son aves perfectamente capaces de volar, ¿por qué permanecen en un recinto abierto sin escapar?
 
El mantenimiento de poblaciones estables de esta especie fuera de su área de distribución original responde principalmente a criterios zoológicos y de conservación. Estas colonias funcionan como reservas genéticas controladas ante posibles problemas futuros en sus hábitats naturales del Caribe y zonas costeras americanas. Para quien disfruta observando aves, además, representan una oportunidad poco habitual de estudiar a corta distancia una especie que, de otro modo, exigiría viajar miles de kilómetros para verla en libertad.
 
La cuestión más llamativa sigue siendo cómo se evita que abandonen el recinto. En muchas colecciones zoológicas se utiliza todavía el recorte periódico de las plumas rémiges primarias de una de las alas. El procedimiento no afecta al hueso ni al músculo, pero rompe la simetría aerodinámica necesaria para despegar. Al renovarse las plumas con la muda anual, el proceso debe repetirse periódicamente.
 
A esto se suma el propio diseño del estanque. El flamenco necesita una larga carrera de despegue sobre el agua o sobre terreno despejado para ganar sustentación. Los recintos suelen estar construidos con curvas, vegetación, rocas y obstáculos que eliminan esas líneas rectas necesarias para levantar el vuelo con comodidad. En muchas ocasiones, la combinación de este entorno controlado y el comportamiento gregario de la especie basta para mantener estable la colonia sin necesidad de cubrir el espacio con redes.
 
Personalmente sigo prefiriendo observar aves en libertad, pero reconozco que poder contemplar tan cerca el plumaje intensamente rojizo del flamenco del Caribe es una oportunidad difícil de ignorar para cualquier aficionado a la ornitología.
 
 
 
Cartel informativo del parque zoológico donde se recogen los datos biológicos esenciales de la especie, como su peso medio de 1,9 a 4 kg y su estatus de conservación global clasificado como "Preocupación menor" (LC). El mapa de distribución corrobora su presencia nativa restringida a la región del Caribe, costas norteñas de Sudamérica y las islas Galápagos.
 
Grupo de ejemplares mostrando diferentes fases de actividad y descanso.

Panorámica de la instalación abierta. El diseño sinuoso del estanque, combinado con la densa vegetación perimetral y los taludes de tierra, no es casual: fragmenta el espacio disponible impidiendo que las aves dispongan de la línea recta y la carrera larga que requieren obligatoriamente para poder despegar.

Grupo de ejemplares mostrando diferentes fases de actividad y descanso. La intensidad de la coloración rojiza en el plumaje depende directamente de la asimilación de los carotenoides presentes en su alimentación, un rasgo diferencial muy marcado respecto al flamenco común europeo.

Al extender las alas se hace visible el fuerte contraste cromático de la especie. Las plumas rémiges primarias y secundarias, de un negro denso, rompen con la homogeneidad del plumaje salmonado del cuerpo. En esta postura también se evidencia el recorte selectivo en el extremo del ala, encargado de anular la simetría aerodinámica necesaria para el vuelo.

Primer plano de la cabeza y pico.

 
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un análisis crítico y fundamentado científicamente que desmonta las funciones teóricas de conservación, educación e investigación que se atribuyen a los zoos modernos. A través de la revisión minuciosa de 20 casos prácticos, expone con datos clínicos y realidades de manejo el impacto negativo de la cautividad en la salud biológica de la fauna silvestre y el fracaso real de la reproducción ex situ como herramienta de conservación global.

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También en inglés :


Animals vs. Zoos: An Insider's Critique of Wildlife Captivity (English Edition)

 
 
 
 
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📍 Lugar:   Zoo de  Barcelona 
📅 Fecha de observación: 9 de diciembre-2025 
🌡️CLIMA : ☀️ Día Soleado, agradable,  (Máx. 17°C / Mín. 9°C) 
📷  Equipo foto : CANON R7 +Obj. 100/400 RF
©️ Todas las imágenes PacoTorres