Visitar el Bosque Inundado del CosmoCaixa, en Barcelona, es adentrarse durante un rato en un pequeño rincón de la Amazonia. El espacio, de unos 1.000 m², forma parte del museo desde 2004 y recrea diferentes ambientes de la selva amazónica, con abundante vegetación, agua y fauna.
Durante mi recorrido hubo incluso un momento curioso: mientras caminaba, comenzó a caer una especie de agua fina, casi como una ligera lluvia. Entre la humedad, la vegetación y el ambiente del recinto, la sensación de estar en un bosque tropical resultaba bastante convincente.
Pero, como era de esperar, mi atención se centró especialmente en las aves.
Cinco especies que pude observar

Panel informativo con unas excelentes ilustraciones.
El propio panel informativo del Bosque Inundado las especies que se pueden ver, ya puedes adivinar que solo tuve ojos para las aves. Así que durante mi visita pude observar y fotografiar cinco de ellas.
Ave sol (Eurypyga helias)
Una de las especies más singulares del recorrido. Su plumaje, aparentemente discreto cuando permanece tranquila, esconde unos dibujos espectaculares que se hacen especialmente visibles al desplegar las alas.
Cerceta brasileña (Amazonetta brasiliensis)
Una pequeña anátida sudamericana asociada a las zonas acuáticas. En este caso solo pude conseguir tres fotografías, pero me pareció una especie suficientemente interesante como para incluirla en esta pequeña crónica.
Espátula rosada (Platalea ajaja)
Una de las aves más llamativas de la visita. Su coloración rosada y su peculiar pico en forma de espátula hacen que resulte prácticamente imposible pasarla por alto.
Pavón multiflo (Crax fasciolata)
Es un ave robusta y de aspecto inconfundible. A diferencia de las especies más ligadas al agua, desarrolla buena parte de su actividad en tierra firme, entre la vegetación del bosque.
Trompetero de alas grises (Psophia crepitans)
Otra especie terrestre muy particular. Su aspecto y comportamiento son bastante diferentes de los de las aves que estamos acostumbrados a observar en nuestro entorno, y verla desplazarse por el recinto resulta especialmente curiosa.
Lo interesante del Bosque Inundado es que el visitante no encuentra solamente una serie de animales expuestos. El entorno obliga a mirar con atención: entre las plantas, junto al agua o en las zonas de suelo puede aparecer una especie que hace unos segundos no habíamos visto.
Para mí, la visita terminó convirtiéndose casi en una pequeña jornada de observación de aves.
El cartel informativo confirma la variedad de especies presentes en este espacio, pero poder localizar algunas de ellas y, además, conseguir fotografiarlas es otra historia. En mi caso fueron cinco: ave sol, cerceta brasileña, espátula rosada, pavón multiflo y trompetero de alas grises.
Cinco especies muy diferentes entre sí y una buena muestra de la diversidad que puede encontrarse en este pequeño fragmento de selva amazónica recreado en pleno Barcelona.
Y, después de esta visita, queda claro que la próxima vez habrá que volver a mirar con atención: seguro que entre la vegetación todavía quedan aves por descubrir.
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