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FotoBirding en Sant Adrià de Besòs
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viernes, 7 de agosto de 2026

«Mort, qui t'ha mort?»

Crónica de un ánade real encontrado muerto en el Parc Fluvial del Besòs.


Hay días en que sales al Besòs esperando encontrar un martín pescador, una garceta o cualquier otra sorpresa que justifique madrugar. Y hay días en que lo primero que encuentras es un cadáver.

Eso fue exactamente lo que ocurrió. En la orilla, junto al agua, yacía una hembra de ánade real (Anas platyrhynchos). Sin sangre. Sin plumas esparcidas. Sin heridas aparentes. Simplemente estaba allí, inmóvil, como si hubiera decidido que aquel rincón del río era el lugar donde terminar el viaje.

Mientras hacía las fotografías no pude evitar acordarme de Crims, la magnífica serie de Carles Porta. En uno de los episodios se menciona una antigua tradición de los jueces andorranos*. Cuando encontraban un cadáver formulaban una pregunta tan sencilla como imposible:

«Mort, qui t'ha mort?»

La primera impresión fue precisamente esa: no había nada que llamara especialmente la atención. El plumaje estaba intacto, no se apreciaban mordeduras, desgarros ni fracturas visibles. El cuerpo conservaba un aspecto sorprendentemente limpio.

Como es lógico, enseguida empiezan a desfilar las hipótesis.

¿Gripe aviar? Poco probable. No existe ninguna mortalidad anormal en la zona ni otros indicios que apunten en esa dirección.

¿Botulismo? Tampoco parece encajar. Normalmente afecta a varias aves al mismo tiempo y produce un cuadro muy característico que aquí no se aprecia.

¿Un ataque de un depredador? Difícil sostenerlo cuando el cadáver no presenta lesiones externas compatibles con una agresión.

¿Una enfermedad interna? Naturalmente es posible. También podría tratarse de un fallo orgánico o de cualquier otra causa imposible de detectar a simple vista. Sin una necropsia nunca lo sabremos.

Y, sin embargo, mientras repasaba mentalmente todas esas posibilidades, no podía dejar de mirar alrededor.

Mientras repasaba todas esas hipótesis no podía dejar de levantar la vista. Porque, al fin y al cabo, en cualquier investigación el escenario también habla.

El Besòs hace tiempo que dejó de ser únicamente un río. Hoy es un carril bici, un circuito para corredores, un paseo para caminantes, un parque improvisado para perros, un campo de fútbol, unas pistas de vóley playa y, dentro de poco, tendrà una nueva pasarela en la zona de La Catalana. Todo ello perfectamente compatible con el ocio ciudadano, pero difícilmente compatible con la tranquilidad que necesita la fauna salvaje.

Quien frecuenta este tramo conoce perfectamente la escena. Perros cruzando el cauce, entrando en las islas de grava, persiguiendo ánades y otras aves acuáticas que levantan el vuelo precipitadamente mientras sus propietarios observan la escena con absoluta normalidad. «No hace nada», suele ser la frase de rigor. Y probablemente sea cierto. No hace falta morder a un pato para ponerlo en peligro. Basta con obligarlo a levantar el vuelo sin tiempo para elegir la trayectoria. A partir de ahí, puentes, barandillas, muros de hormigón, cables o cualquier otra estructura pueden hacer el resto.

¿Fue eso lo que ocurrió en este caso? No lo sé. Y sería poco riguroso afirmarlo. Sin una necropsia, la causa de la muerte seguirá siendo desconocida. Pero tampoco sería honesto ignorar un contexto que se repite día tras día. A veces buscamos respuestas extraordinarias cuando quizá la explicación haya que buscarla, sencillamente, en el paisaje que nosotros mismos hemos construido.

En Ornitho.cat el registro quedó, como debía quedar, con una única conclusión posible: causa de la muerte desconocida. Era la única respuesta científicamente honesta.

Mientras abandonaba el lugar volvió a resonar aquella vieja pregunta de los jueces pirenaicos:

«Mort, qui t'ha mort?»

Esta vez tampoco hubo respuesta.

O quizá sí. Solo que, como en las mejores historias de Crims, la respuesta no estaba en el cadáver, sino en el escenario.


El escenario de la tragedia. Vista general del tramo del Parc Fluvial del Besòs donde se localizó el cadáver. Una flecha roja señala el punto exacto donde yacía el ánade real, evidenciando el entorno humanizado en el que viven estas aves.


Primer plano del cadáver del ánade real (Anas platyrhynchos). La fotografía permite apreciar el plumaje en buen estado y la ausencia de signos evidentes de violencia o depredación externa; Se descarta a simple vista un ataque de un depredador carnívoro.


El sospechoso habitual. Presión constante sobre la avifauna del río. En esta imagen, tomada en otro momento en el mismo tramo, se observa a un perro de tamaño mediano cruzando el agua. Cerca de él, varios ánades reales nadan por la zona, ilustrando la convivencia forzosa y cómo la presencia de perros sueltos puede ser un factor de estrés y colisión para las aves.

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📍 Lugar: Parc Fluvial Besòs . Santa Coloma de Gramenet 
📅 Fecha de observación: 6 de agosto-2026
🌡️CLIMA : ☀️ Soleado  (Máx. 32°C / Mín. 26°C) , 1018 hPa. ; HR: 58%
📷  Equipo foto :  Canon R7 + RF 100/400 x1,4
🔗 Link en este blog : Anas platyrhynchos
©️ Todas las imágenes de PacoTorres 


Nota (*) La famosa fórmula "Mort, qui t'ha mort?" no es ninguna broma. Era el solemne ritual que aplicaban los antiguos batlles en Andorra durante el levantamiento de un cadáver —una práctica arraigada que sobrevivió siglos, hasta bien entrada la era moderna antes de que el Principat aprobara su primera Constitución en 1993—. El protocolo consistía en acercarse al difunto, plantarle un par de golpes rituales en la cabeza con un bastón y hacerle la pregunta de rigor. Si el finado guardaba silencio (lo cual era lo habitual), quedaba oficialmente certificado como difunto y se daba luz verde a la investigación criminal. 



 

jueves, 6 de agosto de 2026

Un mar con mucha más vida de la que parece.




Las playas de Barcelona pueden dar la impresión de ser un entorno completamente urbano, pero bajo la superficie existe una comunidad marina muy activa. Los espigones y escolleras se han convertido con el tiempo en refugio para numerosas especies de peces e invertebrados, creando pequeñas zonas de gran biodiversidad.
 
Es precisamente en estos fondos donde el cormorán moñudo encuentra buena parte de su alimento,  se sumerge y persigue a sus presas bajo el agua, aprovechando su gran capacidad como buceador.
 
Las imágenes de esta secuencia parece que ha atrapado un pez de cuerpo alargado, uno de los muchos que habitan entre las rocas y grietas del litoral. Una vez en superficie, el ave debe recolocarlo antes de tragarlo entero, un comportamiento habitual que suele durar apenas unos segundos.
 
Escenas como esta pasan desapercibidas para la mayoría, pero muestran que, incluso en un litoral tan transformado como el de Barcelona, la vida marina sigue desarrollándose con total naturalidad.

 

 Tras una breve inmersión emerge con una captura que manipula durante unos segundos antes de engullirla.
 

La escullera del Port Olímpic de Barcelona alberga una gran cantidad de pequeños peces que atraen a depredadores como el cormorán moñudo.

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📍 Lugar: Escollera del Port Olimpic , Barcelona
📅 Fecha de observación: 5 de agosto-2026
🌡️CLIMA : ☀️ Soleado  (Máx. 33°C / Mín. 26°C) , 1016hPa. ; HR: 48%
📷  Equipo foto :  Canon R7 + 100/400 x1,4 RF
🔗 En este blog : #Gulosus aristotelis 
©️ Todas las imágenes de PacoTorres 

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 Durante la jornada que compartí con José María Muñoz (En Instagram : chemachema85) él tuvo la fortuna de captar esta magnífica secuencia, que complementa perfectamente las fotografías anteriores. En ella puede verse la presa prácticamente en toda su longitud. Su cuerpo alargado y flexible explica las maniobras del cormorán para recolocarla antes de engullirla entera.
📷  Equipo foto : Nikon D7500 + Tamron 100/400

 

P. D. Gracias a la secuencia cedida por Chema, en la que la presa aparece prácticamente en toda su longitud, ha sido posible afinar su identificación. Todo apunta a que podría tratarse de una culebra de mar o falsa anguila (Dalophis imberbis), aunque preferimos mantener la prudencia y dejar la identificación como probable.

Esta especie pertenece a la familia de los ofíctidos y presenta un cuerpo muy alargado y cilíndrico, que puede superar el metro de longitud. Habita fondos arenosos y fangosos, donde pasa gran parte del tiempo semienterrada, dejando asomar únicamente la cabeza para acechar pequeños peces y crustáceos. Es una especie discreta, de hábitos principalmente nocturnos, por lo que resulta poco habitual observarla en superficie. Precisamente ese cuerpo largo y flexible explica las maniobras del cormorán para orientarla correctamente antes de engullirla. 

Fuentes de consulta : 

 

 

miércoles, 5 de agosto de 2026

Un tarro blanco juvenil en el Besòs: la observación duró más que su tranquilidad

 


Hay mensajes que justifican pertenecer a un grupo de WhatsApp. Uno de ellos apareció hace unos días: un tarro blanco (Tadorna tadorna) descansaba en el tramo del río Besòs a la altura de Santa Coloma de Gramenet.

No hizo falta pensárselo dos veces. Prismáticos al cuello y cámara al hombro. Porque si hay un objeto que identifica al observador de aves no es la cámara, sino los binoculares. Las fotografías vienen después; primero hay que localizar el ave, disfrutarla y observar su comportamiento. La cámara únicamente deja constancia de un momento que, muchas veces, dura apenas unos minutos.

Los grupos de WhatsApp se han convertido en una herramienta extraordinaria para quienes salimos al campo. Siempre hay alguien que madruga más, que está en el lugar adecuado en el momento oportuno y que, en vez de guardarse el hallazgo, decide compartirlo. Gracias a esa cadena de avisos, muchos podemos disfrutar de observaciones que de otra manera pasarían desapercibidas.

El protagonista era un ejemplar juvenil, tranquilo, descansando sobre la orilla pedregosa del río. Alternaba largas pausas con pequeños desplazamientos y sesiones de acicalado, permitiendo contemplar con calma un ave que, aunque no sea una rareza excepcional, tampoco forma parte del paisaje habitual del Besòs.

Precisamente hace ahora un año tuve la fortuna de fotografiar otro joven en el Parc Diagonal Mar, una coincidencia que demuestra que, casi cada temporada, algún tarro blanco decide hacer una breve escala en el área metropolitana antes de continuar su camino.

Si os apetece recordar otras observaciones de la especie, podéis encontrarlas en las entradas anteriores del blog.

La tranquilidad tenía los minutos contados

Pero el Besòs nunca decepciona... para lo bueno y para lo malo.

Poco después, otro compañero del grupo informaba de que el tarro había levantado el vuelo apresuradamente.

¿Había aparecido un halcón peregrino? ¿Un águila? ¿Algún otro depredador?

No.

Había entrado en el cauce el clásico "perrito".

Y cuando digo "perrito", no imaginéis un caniche del tamaño de un conejo. Lo habitual es encontrarse perros bastante más respetables, muchos de ellos de esos que parecen cumplir una doble función: compañía y sistema de alarma para que a pocos les entren ganas de discutir con el dueño.

Porque, curiosamente, quienes consideran que las normas no van con ellos suelen llevar bastante mal que alguien les recuerde que existen.

El perro, naturalmente, no tiene culpa de nada. Hace exactamente lo que cabe esperar de un perro: correr, olfatear, chapotear y perseguir cualquier cosa que se mueva. El problema siempre está en el otro extremo de la correa... cuando esa correa brilla por su ausencia.

Y eso que la normativa del Parc Fluvial del Besòs es bastante sencilla de entender: los perros deben ir atados. No hace falta un doctorado en Derecho Administrativo para interpretarla.

Lo más curioso es que algunos propietarios no tienen el menor inconveniente en que su compañero de cuatro patas se dé un baño en un agua que, en gran medida, procede de las estaciones depuradoras. Dicho de otra forma: el refrescante chapuzón lleva un poco del agua de nuestras duchas, del fregadero donde anoche se lavaron los platos y de unos cuantos millones de cisternas. Si eso no les preocupa, difícilmente va a preocuparles que un ave migradora, que únicamente buscaba un lugar tranquilo para descansar, tenga que salir volando.

Hace tiempo que decidí no entrar en discusiones. Ya he escrito más de una vez sobre este asunto y he llegado a la conclusión de que discutir con ciertos personajes suele ser tan productivo como jugar una partida de ajedrez con una paloma: da igual cómo vaya la partida; acabará tirando las piezas, ensuciando el tablero y marchándose convencida de haber ganado.

Así que procuro que me resbale.

Prefiero quedarme con lo importante: gracias al aviso de los compañeros pude disfrutar durante un buen rato de este joven tarro blanco y dejar constancia fotográfica de una visita que, con un poco más de civismo por parte de algunos, quizá habría durado bastante más.

Al fin y al cabo, las aves solo necesitan una cosa: que las dejemos tranquilas. No parece pedir demasiado.



El joven tarro blanco descansa plácidamente sobre la orilla pedregosa del Besòs. En esta postura relajada se aprecia el contraste entre el plumaje blanco del cuerpo y los tonos pardos de la cabeza y las escapulares.
El ave se incorpora y permanece alerta, observando el entorno antes de reanudar el descanso. El pico rosado y la cabeza oscura delatan su condición de ejemplar juvenil.
Caminando lentamente por la ribera, el tarro blanco recorre la orilla con tranquilidad, ofreciendo una buena vista del perfil y de sus largas patas rosadas, adaptadas tanto al agua como al terreno firme.

Mostrando el llamativo espejo alar verde, parcialmente visible junto a las plumas castañas del ala.
Comparado con una garza real se ve muy pequeño. La escena transmite la calma con la que permaneció durante buena parte de la observación.



Parc Fluvial Besòs tramo de Santa Coloma de Gramenet.
 
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📍 Lugar: Parc Fluvial Besòs . Santa Coloma de Gramenet 
📅 Fecha de observación: 4 de agosto-2026
🌡️CLIMA : ☀️ Soleado  (Máx. 31°C / Mín. 26°C) , 1014 hPa. ; HR: 65%
📷  Equipo foto :  Canon R7 + 100/500 RF
🔗 Link en este blog : Tadorna tadorna
©️ Todas las imágenes de PacoTorres 




martes, 4 de agosto de 2026

Un joven cuco entre las cañas del Besòs



Hay jornadas en las que el premio llega cuando ya estás guardando la cámara. Eso fue precisamente lo que ocurrió esta mañana en el Parc Fluvial del Besòs, en el tramo de Sant Adrià de Besòs.
 
Comencé el recorrido sobre las 7:30 h, aprovechando las primeras horas del día, y cuando ya daba por terminada la salida, alrededor de las 10:30 h, llegó la sorpresa. Desde el conocido como puente del tenis, uno de los puentes que cruzan el río en Sant Adrià de Besòs, Miguel ( Micalet JG en Instagram) , que me acompañaba durante el paseo, localizó un ave posada entre las cañas de la orilla.
 
Al dirigir los prismáticos hacia ella comprobé enseguida que se trataba de un joven cuco común (Cuculus canorus), una especie que ya había tenido la suerte de observar otros veranos en este mismo espacio, aunque cada encuentro sigue siendo especial.
 
La posición elevada del puente permitió observarlo con comodidad mientras permanecía inmóvil sobre una caña. El plumaje juvenil destaca por los tonos pardos y rojizos del dorso, finamente barrados, el vientre de color canela y la larga cola con franjas oscuras y puntas claras. También llamaba la atención el iris amarillo, muy visible cuando giraba ligeramente la cabeza para vigilar el entorno.
 
Los adultos ya se encuentran en plena migración hacia África o a punto de iniciarla, mientras que los jóvenes permanecen todavía unas semanas más antes de emprender, ellos solos y por primera vez, un viaje extraordinario de miles de kilómetros guiados únicamente por su instinto.
 
Un magnífico broche para una mañana de observación que volvió a demostrar que el Parc Fluvial del Besòs sigue ofreciendo encuentros inesperados incluso en pleno agosto.

Vista posterior del joven cuco posado entre las cañas. Se aprecia perfectamente el barrado del dorso, los tonos pardorrojizos del plumaje juvenil y la larga cola con bandas oscuras.
    
Vista lateral donde destaca el perfil característico de la especie, el iris amarillo y el fino barrado del pecho.

Diferentes posturas del ejemplar mientras permanecía atento entre la vegetación de ribera antes de salir volando para cambiar de posadero.

Imágenes que muestran el plumaje herrumbroso del juvenil, la secuencia de vuelo es un testimonio gráfico de lo esquivo y rápido que fue el momento. 

Vista general del tramo del Parc Fluvial del Besòs donde se produjo el avistamiento.

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📍 Lugar: Parc Fluvial Besòs . Sant Adrià de Besòs 
📅 Fecha de observación: 4 de agosto-2026
🌡️CLIMA : ☀️ Soleado  (Máx. 31°C / Mín. 26°C) , 1014 hPa. ; HR: 65%
📷  Equipo foto :  Canon R7 + 100/500 RF
🔗 Link en este blog : Cuculus canorus
©️ Todas las imágenes de PacoTorres 

sábado, 1 de agosto de 2026

La garza que prefiere no existir

  


Hay aves que parecen disfrutar dejándose fotografiar. La garza imperial ( Ardea purpurea) no pertenece a ese club.
En el tramo de del Parc Fluvial de Sant Adrià de Besòs apenas se deja ver. Siempre esquiva, siempre desconfiada, siempre buscando el refugio del cañaveral. Su plumaje castaño y ocre se confunde con las cañas secas y los tallos verdes hasta el punto de desaparecer. A menudo sabes que está ahí antes de verla; una ligera inclinación del cuello, un destello amarillo del ojo o la punta del pico bastan para delatar una presencia que lleva varios minutos observándote.
 
El ejemplar de estas fotografías permaneció inmóvil durante largos minutos, confiando en su mejor defensa: pasar completamente inadvertida. La escena, sin embargo, dura lo justo.
 
Un par de perros irrumpen en el cauce detrás de una pelotita lanzada con entusiasmo por su correspondiente Homo erectus, que tampoco tarda en meterse en el agua para aliviar el calor de estos días caniculares. Es una escena repetida hasta la saciedad durante el verano. Nada extraordinario. Simplemente la rutina del Besòs.
 
Mientras tanto, la garza vuelve a hacer lo que mejor sabe hacer: desaparecer.
 
No hay drama ni moraleja. Cada cual disfruta del río a su manera. Yo seguiré haciéndolo a la mía: recorriendo lentamente la ribera, buscando aquello que casi nadie ve, anotando cada observación y compartiendo los registros en eBird y Ornitho.cat. Al final, esa pequeña lista de especies es el verdadero recuerdo de la jornada.
 
Porque, al final, la garza seguirá escondiéndose entre las cañas, los perros seguirán persiguiendo pelotas y yo seguiré regresando con los prismáticos al cuello. Hay costumbres que no cambian.



Ardea purpurea. Garza Imperial. Agró roig. Purple Heron.
La garza comienza a hacerse visible entre los tallos. El cuello estilizado y el plumaje rojizo aparecen tímidamente entre las cañas, mientras mantiene una postura completamente inmóvil, esperando que el observador pase de largo.


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📍 Lugar: Parc Fluvial Besòs . Sant Adrià de Besòs 
📅 Fecha de observación: 30 de julio-2026
🌡️CLIMA : ☀️ Soleado  (Máx. 33°C / Mín. 26°C) , 1017 hPa. ; HR: 56%
📷  Equipo foto :  Canon R7 + 100/400 RF
🔗 Link en este blog : Ardea purpurea
©️ Todas las imágenes de PacoTorres