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FotoBirding en Sant Adrià de Besòs
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sábado, 8 de agosto de 2026

Un pato blanco : ¿escape o abandono ?


Hay imágenes que llaman la atención desde el primer instante. Durante mi última visita al Parc Fluvial, en el tramo de Sant Adrià de Besòs, entre los habituales ánades reales apareció un ejemplar completamente blanco que destacaba a gran distancia sobre el agua.
 
A diferencia de los patos azulones que frecuentan este espacio, este ave presentaba todas las características de un pato doméstico (Anas platyrhynchos domesticus): plumaje totalmente blanco, pico y patas de un intenso color anaranjado y una constitución más robusta que la de los ánades reales con los que compartía el río.
 
Lo que más llamaba la atención era su magnífico estado de conservación. El plumaje se veía limpio, brillante y perfectamente cuidado, sin signos evidentes de deterioro. Precisamente ese excelente aspecto hace inevitable preguntarse cuál es su historia.
 
¿Se trata de un animal escapado de una vivienda o de una pequeña explotación cercana? ¿Alguien lo dejó en libertad pensando que "estaría mejor" en el río? Es imposible saberlo únicamente con una observación de campo, pero la coincidencia con el periodo estival invita, inevitablemente, a reflexionar.
 
Cada verano miles de animales domésticos son abandonados en España. Aunque perros y gatos acaparan la mayor parte de la atención mediática, también existen casos de aves, conejos, tortugas, patos y otras especies que aparecen de repente en parques urbanos, lagunas o ríos.
 
Un río no deja de ser un ecosistema natural, no un lugar donde un animal doméstico pueda integrarse sin consecuencias. Además del riesgo para el propio ejemplar, también puede producirse competencia con la fauna silvestre o incluso hibridación con los ánades reales.
 
Afortunadamente, el pato observado parecía desenvolverse con normalidad junto al resto del grupo. Ojalá su presencia responda simplemente a un escape accidental y no a una decisión consciente de abandono.
 
El llamativo plumaje blanco rompe la monotonía cromática de la vegetación de ribera y los grupos de ánades reales.

Primer plano en el agua. Destacan la intensidad naranja de su pico y una morfología robusta propia de las variedades de corral.

Perfil completo mostrando su impecable estado de conservación, lo que reabre la incógnita sobre si se trata de un escape reciente o de un abandono estival.


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📍 Lugar: Parc Fluvial Besòs . Sant Adrià de Besòs 
📅 Fecha de observación: 6 de agosto-2026
🌡️CLIMA : ☀️ Soleado  (Máx. 32°C / Mín. 26°C) , 1018 hPa. ; HR: 58%
📷  Equipo foto :  Canon R7 + RF 100/400 x1,4
🔗 Link en este blog : Anas platyrhynchos
©️ Todas las imágenes de PacoTorres 
 📝 Una última reflexión: Las imágenes pocas veces nos cuentan la historia completa. Este pato blanco apareció en mi camino y me dejó más preguntas que respuestas. Ojalá su presencia se deba a un simple escape y no a un abandono. En cualquier caso, creo que merece la pena recordar que un animal nunca debería convertirse en un problema cuando llegan las vacaciones.
 

martes, 4 de agosto de 2026

Un joven cuco entre las cañas del Besòs



Hay jornadas en las que el premio llega cuando ya estás guardando la cámara. Eso fue precisamente lo que ocurrió esta mañana en el Parc Fluvial del Besòs, en el tramo de Sant Adrià de Besòs.
 
Comencé el recorrido sobre las 7:30 h, aprovechando las primeras horas del día, y cuando ya daba por terminada la salida, alrededor de las 10:30 h, llegó la sorpresa. Desde el conocido como puente del tenis, uno de los puentes que cruzan el río en Sant Adrià de Besòs, Miguel ( Micalet JG en Instagram) , que me acompañaba durante el paseo, localizó un ave posada entre las cañas de la orilla.
 
Al dirigir los prismáticos hacia ella comprobé enseguida que se trataba de un joven cuco común (Cuculus canorus), una especie que ya había tenido la suerte de observar otros veranos en este mismo espacio, aunque cada encuentro sigue siendo especial.
 
La posición elevada del puente permitió observarlo con comodidad mientras permanecía inmóvil sobre una caña. El plumaje juvenil destaca por los tonos pardos y rojizos del dorso, finamente barrados, el vientre de color canela y la larga cola con franjas oscuras y puntas claras. También llamaba la atención el iris amarillo, muy visible cuando giraba ligeramente la cabeza para vigilar el entorno.
 
Los adultos ya se encuentran en plena migración hacia África o a punto de iniciarla, mientras que los jóvenes permanecen todavía unas semanas más antes de emprender, ellos solos y por primera vez, un viaje extraordinario de miles de kilómetros guiados únicamente por su instinto.
 
Un magnífico broche para una mañana de observación que volvió a demostrar que el Parc Fluvial del Besòs sigue ofreciendo encuentros inesperados incluso en pleno agosto.

Vista posterior del joven cuco posado entre las cañas. Se aprecia perfectamente el barrado del dorso, los tonos pardorrojizos del plumaje juvenil y la larga cola con bandas oscuras.
    
Vista lateral donde destaca el perfil característico de la especie, el iris amarillo y el fino barrado del pecho.

Diferentes posturas del ejemplar mientras permanecía atento entre la vegetación de ribera antes de salir volando para cambiar de posadero.

Imágenes que muestran el plumaje herrumbroso del juvenil, la secuencia de vuelo es un testimonio gráfico de lo esquivo y rápido que fue el momento. 

Vista general del tramo del Parc Fluvial del Besòs donde se produjo el avistamiento.

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📍 Lugar: Parc Fluvial Besòs . Sant Adrià de Besòs 
📅 Fecha de observación: 4 de agosto-2026
🌡️CLIMA : ☀️ Soleado  (Máx. 31°C / Mín. 26°C) , 1014 hPa. ; HR: 65%
📷  Equipo foto :  Canon R7 + 100/500 RF
🔗 Link en este blog : Cuculus canorus
©️ Todas las imágenes de PacoTorres 

sábado, 1 de agosto de 2026

La garza que prefiere no existir

  


Hay aves que parecen disfrutar dejándose fotografiar. La garza imperial ( Ardea purpurea) no pertenece a ese club.
En el tramo de del Parc Fluvial de Sant Adrià de Besòs apenas se deja ver. Siempre esquiva, siempre desconfiada, siempre buscando el refugio del cañaveral. Su plumaje castaño y ocre se confunde con las cañas secas y los tallos verdes hasta el punto de desaparecer. A menudo sabes que está ahí antes de verla; una ligera inclinación del cuello, un destello amarillo del ojo o la punta del pico bastan para delatar una presencia que lleva varios minutos observándote.
 
El ejemplar de estas fotografías permaneció inmóvil durante largos minutos, confiando en su mejor defensa: pasar completamente inadvertida. La escena, sin embargo, dura lo justo.
 
Un par de perros irrumpen en el cauce detrás de una pelotita lanzada con entusiasmo por su correspondiente Homo erectus, que tampoco tarda en meterse en el agua para aliviar el calor de estos días caniculares. Es una escena repetida hasta la saciedad durante el verano. Nada extraordinario. Simplemente la rutina del Besòs.
 
Mientras tanto, la garza vuelve a hacer lo que mejor sabe hacer: desaparecer.
 
No hay drama ni moraleja. Cada cual disfruta del río a su manera. Yo seguiré haciéndolo a la mía: recorriendo lentamente la ribera, buscando aquello que casi nadie ve, anotando cada observación y compartiendo los registros en eBird y Ornitho.cat. Al final, esa pequeña lista de especies es el verdadero recuerdo de la jornada.
 
Porque, al final, la garza seguirá escondiéndose entre las cañas, los perros seguirán persiguiendo pelotas y yo seguiré regresando con los prismáticos al cuello. Hay costumbres que no cambian.



Ardea purpurea. Garza Imperial. Agró roig. Purple Heron.
La garza comienza a hacerse visible entre los tallos. El cuello estilizado y el plumaje rojizo aparecen tímidamente entre las cañas, mientras mantiene una postura completamente inmóvil, esperando que el observador pase de largo.


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📍 Lugar: Parc Fluvial Besòs . Sant Adrià de Besòs 
📅 Fecha de observación: 30 de julio-2026
🌡️CLIMA : ☀️ Soleado  (Máx. 33°C / Mín. 26°C) , 1017 hPa. ; HR: 56%
📷  Equipo foto :  Canon R7 + 100/400 RF
🔗 Link en este blog : Ardea purpurea
©️ Todas las imágenes de PacoTorres 


jueves, 30 de julio de 2026

Vencejo real: el dueño del cielo de Sant Adrià de Besòs

 

 
 A menudo buscamos aves raras o difíciles de encontrar y olvidamos especies que tenemos cada año sobre nuestras cabezas. El vencejo real es una de ellas. Grande, rápido, ruidoso y extraordinariamente adaptado al vuelo, forma parte del paisaje sonoro y visual del verano en Sant Adrià de Besòs.
 
A pesar de ser una de las aves más fáciles de observar en Sant Adrià de Besòs, hasta ahora el vencejo real (Tachymarptis melba, anteriormente Apus melba, ballester en catalán ) no había tenido su propia entrada en el blog. Cada año, desde la primavera y hasta mediados de septiembre, su presencia convierte el cielo del Parc Fluvial del Besòs en un auténtico espectáculo aéreo.

Basta levantar la vista para verlos cruzando el cielo a toda velocidad, casi siempre en grupos, describiendo amplios giros sobre el río y los edificios cercanos. Pero antes de verlos, normalmente ya se les ha oído. Sus llamadas forman parte del sonido del verano en Sant Adrià: un silbido agudo, potente y muy característico, un continuo «sriii... sriii... sri-sri-sri...» que resuena mientras el grupo pasa sobre nuestras cabezas.

El vencejo real es el más grande de los vencejos presentes en la península Ibérica. Su envergadura alcanza entre 55 y 60 centímetros, una diferencia que resulta evidente cuando comparte el cielo con otras especies habituales.

Para hacerse una idea de su tamaño:

  • Vencejo real: 55-60 cm de envergadura.
  • Golondrina común: 32-35 cm.
  • Avión común: 26-30 cm.

No solo es mayor, también presenta una silueta muy característica, con alas largas en forma de hoz, cuerpo robusto y una cola ligeramente ahorquillada. Cuando la luz acompaña, destaca el contraste entre el dorso oscuro y la garganta y el vientre completamente blancos, un rasgo que permite identificarlo incluso a cierta distancia.

Los vencejos reales pasan prácticamente toda su vida en el aire. Allí capturan insectos, beben aprovechando la superficie de charcas o ríos e incluso descansan durante sus largos desplazamientos. Solo se posan para criar, utilizando grietas y cavidades en edificios o paredes rocosas.

Su vuelo combina largos planeos con rápidos cambios de dirección y persecuciones entre individuos. En ocasiones, un grupo entero parece lanzarse a toda velocidad sobre el cauce del Besòs para volver a ganar altura unos segundos después.

Las fotografías de esta entrada fueron tomadas en el Parc Fluvial del Besòs, uno de los mejores lugares para observar la especie en Sant Adrià. Durante el verano es habitual encontrar numerosos ejemplares sobrevolando el cauce del río y los edificios próximos, aprovechando la abundancia de insectos.

Aunque vuelan a gran velocidad y fotografiarlos supone todo un reto, con un poco de paciencia pueden obtenerse imágenes en las que se aprecia perfectamente su elegante silueta y el característico blanco del pecho y el vientre.


Un instante del incesante ir y venir de estas aves

Detalle del contraste entre el dorso oscuro y la garganta y el vientre blancos.


Vista general del cielo sobre el Parc Fluvial del Besòs con numerosos vencejos real.

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📍 Lugar: Parc Fluvial Besòs . Sant Adrià de Besòs 
📅 Fecha de observación: 30 de julio-2026
🌡️CLIMA : ☀️ Soleado  (Máx. 33°C / Mín. 26°C) , 1017 hPa. ; HR: 56%
📷  Equipo foto :  Canon R7 + 100/400 RF
©️ Todas las imágenes de PacoTorres 


 

jueves, 23 de julio de 2026

Cuando ver ocho garzas reales debería ser lo más normal del mundo

 

 

Esta mañana, mientras recorría la desembocadura del Besòs, me he encontrado con una imagen que siempre alegra la jornada: ocho garzas reales (Ardea cinerea) repartidas entre el cauce.

La primera reacción es inevitable.

«¡Vaya espectáculo!»

O, si preferís una explicación más divertida, hoy debía celebrarse la convención anual de garzas reales. Parecía que todas hubieran elegido la desembocadura para una reunión de alto nivel antes de desplegarse, cada una por su cuenta, a lo largo del Parc Fluvial del Besòs.

Pero, después de unos minutos observándolas, la sonrisa inicial dio paso a una reflexión.

La cuestión no es ver ocho garzas. La cuestión es que nos sorprenda.

Si una desembocadura dispone de alimento, tranquilidad y un hábitat mínimamente funcional, ¿por qué habría de sorprendernos encontrar varias garzas reales compartiendo el mismo espacio?

No estamos hablando de una especie escasa ni de una rareza ornitológica. La garza real es una de las grandes aves acuáticas más comunes de nuestros humedales y está perfectamente adaptada a ríos, lagunas y marismas.

Hace apenas unos días escribía en este mismo blog sobre el nacimiento de una nueva generación de garzas reales en el Parc Fluvial del Besòs, situada a escasos cientos de metros de la desembocadura. Si esas garzas están criando aquí, lo lógico es que utilicen este tramo final del río como una de sus principales zonas de alimentación.

Por eso, lo realmente llamativo no es ver ocho garzas juntas. Lo verdaderamente llamativo es que hayamos llegado a considerar extraordinaria una escena que, en un ecosistema sano, debería formar parte de la más absoluta normalidad.

Nos hemos acostumbrado a celebrar como excepcionales situaciones que hace no tantos años habrían pasado completamente desapercibidas.

Cuando el río vuelve a ser río

A primera hora de la mañana la desembocadura tiene un ritmo diferente. Todavía no ha llegado el trasiego habitual de paseantes, ciclistas o corredores y, durante unas horas, el río recupera parte de su esencia.

Las garzas aprovechan ese momento. Algunas permanecen inmóviles en las aguas someras esperando el descuido de un pez. Otras descansan mientras antes de cambiar de posición buscando el mejor lugar para pescar.

No hay ningún misterio.

Cuando disminuye la presión humana, aunque solo sea durante un rato, la fauna responde inmediatamente y vuelve a ocupar el espacio que siempre le ha pertenecido.

Lo excepcional no son las garzas

Quizás la pregunta correcta no sea cuántas había esta mañana, sino por qué un número  así  llama la atención.

Nos hemos acostumbrado tanto a la degradación del río Besòs que cualquier escena que recuerde al funcionamiento natural de un ecosistema nos parece extraordinaria. Como si la naturaleza tuviera que pedir permiso para comportarse como naturaleza.

Y esa es, probablemente, la mayor anomalía.

No necesitamos convertir cada observación en un acontecimiento excepcional. Lo que realmente necesitamos es recuperar unos ríos donde escenas como la de esta mañana dejen de ser noticia y vuelvan a formar parte del paisaje cotidiano.

Porque el verdadero éxito no será volver a fotografiar ocho garzas reales.

El verdadero éxito llegará el día en que nadie considere especial ver ocho, diez o doce garzas pescando en la desembocadura del Besòs. Ese día significará que habrá recuperado, al menos en parte, la normalidad.

 

Sea como sea, un nutrido numero de garzas reales compartiendo el mismo escenario deberían ser una imagen habitual.

Las he contado varias veces: hasta ocho garzas reales compartiendo la desembocadura del Besòs. Lo curioso no es verlas... lo curioso es que sea extraordinario.

Cada una mantiene su distancia, pero todas saben que la desembocadura sigue siendo uno de los mejores restaurantes del Besòs.

La desembocadura del Besòs al amanecer. Cuando el río disfruta de unas horas de tranquilidad, la fauna responde ocupando el espacio que nunca debió perder.


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📍 Lugar: Desembocadura del r. Besòs- Sant Adrià de Besòs 
📅 Fecha de observación: 23 de julio-2026
🌡️CLIMA : ☀️ Soleado  (Máx. 31°C / Mín. 25°C) , 1013 hPa. ; HR: 58%
📷  Equipo foto :  Canon R7 + 100/400 RF
🔗 En este blog : # desembocadura  # Ardea cinerea
©️ Todas las imágenes de PacoTorres 

miércoles, 22 de julio de 2026

Dos pequeños supervivientes en el Besòs: ¿éxito reproductivo del chorlitejo chico en Sant Adrià?




Esta temporada de cría del chorlitejo chico (Charadrius dubius) en el Parc Fluvial del Besòs, a su paso por Sant Adrià de Besòs, vuelve a dejar un balance preocupante que dista mucho de ser un éxito. En un año en el que las crecidas del río (besosades) no han hecho acto de presencia, la fuerte presión antrópica —con el tránsito constante de personas y la presencia irresponsable de perros en las zonas de incubación y cría— se ha cobrado la inmensa mayoría de las puestas. De todas las tentativas registradas, tan solo una incubación ha logrado salir adelante y, a día de hoy, únicamente dos pollos continúan con vida. Un éxito puramente testimonial en medio de un escenario donde la especie lo tiene cada vez más difícil.

Esta pequeña limícola elige las graveras del río para instalar sus nidos, un entorno que le ofrece camuflaje, pero que también la expone a numerosos riesgos. Las dificultades han sido las habituales, tanto naturales como provocadas por la actividad humana. Las crecidas del río pueden hacer desaparecer un nido en cuestión de horas y la depredación forma parte del ciclo natural. Sin embargo, las molestias ocasionadas por personas que acceden a las zonas de reproducción y, especialmente, por perros que entran en las áreas de nidificación y cría, siguen siendo una de las principales amenazas para una especie que deposita sus huevos directamente sobre el suelo.

Los pollos de chorlitejo chico son nidífugos: abandonan el nido pocas horas después de nacer y comienzan a alimentarse por sí mismos. Aun así, durante sus primeras semanas son extremadamente vulnerables. Su mejor defensa consiste en permanecer inmóviles y confiar en su extraordinario camuflaje entre los cantos rodados, una estrategia que resulta inútil frente a un perro que corre libremente o a personas que atraviesan las zonas de cría.

 

Collage: adulto (centro) y los dos pollos supervivientes de la única reproducción exitosa de la temporada en el Parc Fluvial del Besòs (Sant Adrià de Besòs).

Cada pollo que llega a volar representa un pequeño triunfo para la biodiversidad del Besòs. Por ello, respetar las zonas señalizadas, evitar entrar en las graveras durante la época de reproducción y mantener a los perros bajo control no son simples recomendaciones: son gestos que pueden marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso de una temporada de cría.

Esperemos que estos dos pequeños supervivientes completen su desarrollo y, dentro de unos meses, emprendan la migración. Será la mejor recompensa para una especie que sigue encontrando en Sant Adrià un lugar donde intentarlo, año tras año, a pesar de las dificultades.



  Chorlitejo chico de unas 3 semanas de vida.  

El adulto los vigila atentamente. 
 
Correteando entre los guijarros.
Charadrius dubius. Chorlitejo Chico. Corriol petit. Little Ringed Plover.


📍 Lugar: Parc Fluvial Besòs . Sant Adrià de Besòs 
📅 Fecha de observación: 22 de julio-2026
🌡️CLIMA : ☀️ Soleado  (Máx. 30°C / Mín. 26°C) , 1018 hPa. ; HR: 47%
📷  Equipo foto :  Canon R7 + 100/400 RF
🔗 Link en este blog : Charadrius dubius
©️ Todas las imágenes de PacoTorres