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FotoBirding en Sant Adrià de Besòs
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miércoles, 30 de septiembre de 2026

Unos que vienen otros que se van: cormoranes y chorlitejos



El río parece estar siempre pendiente del calendario, y uno, a base de caminar por el Parc Fluvial del Besòs por el tramo de Sant Adrià, termina aprendiendo a leer esos pequeños cambios invisibles que marcan el cambio de estación. Unos llegan mientras otros todavía se resisten a hacer las maletas, y hoy la orilla era un reflejo exacto de ese relevo.

Llevaba días cruzándome con los cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo), viéndolos pasar volando río arriba o río abajo con ese rumbo tan suyo, atravesando el paisaje sin detenerse. Pero hoy la estampa ha cambiado por fin. He contado hasta cuatro ejemplares posados en el cauce, repartidos entre las piedras y el agua. Ya no iban de paso; uno estiraba las alas sobre los cantos, otro avanzaba despacio y los demás permanecían tranquilos, integrados del todo en el río. Con el frío a la vuelta de la esquina, su presencia por aquí se alargará hasta bien entrada la primavera.

Muy cerca de allí, el contraste lo ponían los que llevan meses aguantando el tipo. Todavía quedan tres chorlitejos chicos (Charadrius dubius) correteando entre las gravas, apurando los últimos compases de una temporada que arrancó allá por marzo. Uno lleva la anilla; consultando su historial, se sabe que es una hembra anillada hace cinco años en Montcada i Reixac. Ese simple distintivo convierte al ave en una vieja conocida, con una historia individual y un seguimiento que viene de lejos. Una especie estival que dentro pocos días se marchará.
 
Al final, pasear por el Besòs tiene esa magia de mirar quién ocupa el cauce hoy y quién ya no está. Unos que nacen, otros que vendrán... y el río sigue, un poco como la canción de Julio Iglesias ¡La vida sigue igual!

 
Los cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo) han decidido posarse e instalarse en el cauce, rodeados por la concentración de gaviotas habitual en el tramo de Sant Adrià.

Las aguas someras del del Besòs, donde se mezclan las aves que se van y las que llegan para pasar el invierno

Esta hembra de chorlitejo chico (Charadrius dubius), anillada hace cinco años, sigue aguantando en la grava del Besòs a finales de septiembre, apurando sus últimos días antes del viaje migratorio. Durante este año hizo una puesta en este tramo del río que finalmente la perdió. 

 

Cuesta de ver los chorlitejos en la orilla mimetizados con los cantos rodados.


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📍 Lugar: Parc Fluvial Besòs . Sant Adrià de Besòs 
📅 Fecha de observación:  30-septiembre de 2026
🌡️CLIMA : ☁️Nublado  , Máx. 27°C / Mín. 22°C , 1019 hPa. ; HR: 68 %
📷  Equipo foto :  Canon R7 + RF 100/400 x1,4
🔗 Link en este blog : Charadrius dubius, Phalacrocorax carbo
©️ Todas las imágenes de PacoTorres . 
 

viernes, 25 de septiembre de 2026

Tres habitantes de la vegetación ruderal: curruca zarcera, buitrón y papamoscas cerrojillo

Hay días en los que salir al campo no significa buscar grandes rapaces ni especies especialmente llamativas. A veces, entre las ramas, los carrizos y la vegetación que tenemos más cerca, aparecen pequeñas aves que nos obligan a detenernos y mirar con un poco más de atención.
En la pradera del Parc Fluvial del Besòs, justo donde han dejado algunas franjas sin segar. Entre tanto tallo seco, hierba alta y zarza,  he podido observar a tres paseriformes muy distintos: la curruca zarcera, el buitrón y el papamoscas cerrojillo. 




La primera de ellas es la curruca zarcera (Curruca communis), una pequeña ave que suele mantenerse bastante escondida entre arbustos y matorrales.
Su plumaje, en tonos pardos y grisáceos, le proporciona un buen camuflaje cuando se mueve entre ramas y hojas. Tiene una cola relativamente larga y, dependiendo del sexo y de la época del año, pueden apreciarse diferencias en la coloración de la cabeza y las partes superiores.
Es una especie que podemos encontrar en zonas de matorral, setos, claros y bordes de bosques. Durante la época de reproducción se alimenta principalmente de insectos y otros pequeños invertebrados, mientras que los frutos adquieren mayor importancia en determinadas épocas del año.
Es de esas aves que muchas veces se escuchan antes de conseguir verlas. Cuando finalmente se deja observar entre la vegetación, merece la pena aprovechar el momento.
 

Curruca cmmunis (antes Sylvia communis). Curruca Zarcera. Tallareta vulgar. Greater Whitethroat.
El cambio de nombre se debió a una reorganización filogenética basada en análisis de ADN que fragmentó el antiguo y amplio género Sylvia para reflejar mejor el parentesco evolutivo, rescatando el género Curruca para estas aves. Este cambio taxonómico se oficializó globalmente en 2020  pasando de su denominación clásica establecida por John Latham en 1787.

 

Juvenil de curruca zarcera lidiando con el calor y abriendo el pico para termorregular 

 


La segunda especie fotografiada corresponde al cistícola buitrón (Cisticola juncidis), un pequeño habitante de herbazales, campos y zonas con abundante vegetación baja.
Su tamaño es reducido y su plumaje, predominantemente pardo y listado, hace que pueda pasar completamente desapercibido cuando permanece entre los tallos.
El buitrón está muy ligado a este tipo de ambientes y tiene un comportamiento bastante característico. Se desplaza entre la vegetación y, cuando levanta el vuelo, suele realizar un vuelo ondulante antes de volver a esconderse entre las plantas.
A pesar de su pequeño tamaño, es un ave que puede resultar relativamente fácil de localizar una vez conocemos su reclamo y aprendemos a reconocer ese vuelo tan particular.
 
 

 Cisticola juncidis. Buitrón. Trist.  Zitting Cisticola.

Al colocarse en un punto despejado y elevado, gana visibilidad para detectar presas (insectos) a distancia y, al mismo tiempo, emite con frecuencia su característico reclamo metálico repetitivo para marcar los límites de su zona.

 
Perfectamente mimetizado entre los tallos de la vegetación ruderal, un buitrón se mueve con agilidad en su hábitat habitual

En su perfil destaca un plumaje muy rayado de tonos ocres y pardos para camuflarse en la maleza y un pico fino y puntiagudo ideal para atrapar insectos. Su silueta compacta con cola corta completa su perfecta adaptación para moverse con agilidad a ras de suelo.


La tercera especie es el papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca).
A diferencia de las dos anteriores, su silueta resulta quizá algo más fácil de reconocer cuando se posa en un lugar despejado. Es un pequeño insectívoro que suele utilizar una rama o un posadero desde el que vigila su entorno para lanzarse rápidamente a capturar insectos en vuelo.
En la fotografía destaca especialmente el contraste entre las partes oscuras del cuerpo y las zonas blancas de las alas y de las partes inferiores.
 
El papamoscas cerrojillo es además una especie migradora. Durante sus desplazamientos puede aparecer en muchos lugares donde encuentra buenas condiciones para alimentarse, utilizando árboles, arbustos y otros puntos elevados como puestos de caza.
Lo curioso de estas tres observaciones es comprobar cómo un mismo entorno puede ofrecer refugio y alimento a especies con comportamientos muy diferentes.
 

Detalle de la espalda pardo-grisácea y el característico panel alar blanco de un joven  Ficedula hypoleuca. Papamoscas Cerrojillo. Mastegatatxes. European Pied Flycatcher. 

 

Siempre alerta para detectar el movimiento de los insectos desde su posición

Papamoscas cerrojillo posado sobre la punta rota de una caña que sobresale de la densa pantalla vegetal formada por los cañaverales del margen, la cual actúa como barrera sobre el cauce del río.
  

La curruca zarcera se mueve entre los arbustos y el matorral; el buitrón está estrechamente ligado a los tallos de la vegetación baja; y el papamoscas cerrojillo aprovecha las ramas como puntos desde los que localizar sus presas.

Son aves pequeñas y, en ocasiones, difíciles de localizar. Precisamente por eso cada encuentro tiene algo especial.

Observarlas y fotografiarlas también es una forma de aprender a mirar de otra manera los espacios que tenemos alrededor y que dejar que la vegetación de la pradera del Parc Fluvial crezca un poco a su aire es la mejor manera de ver fauna de verdad.
 
 
Pradera del Parc Fluvial Besòs tramo de Santa Coloma de Gramenet.

 
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📍 Lugar: Parc Fluvial Besòs. Santa Coloma de Gramenet.  
📅 Fecha de observación:  24-septiembre de 2026
🌡️CLIMA : ☀️ Mayormente soleado  (Máx. 28°C / Mín. 19°C) , 1022 hPa. ; HR: 57 %
📷  Equipo foto :  Canon R7 + RF 100/500
©️ Todas las imágenes Paco Torres
 

lunes, 7 de septiembre de 2026

La despensa del Besòs: lance, captura y banquete para la garza real

 



  • Hay mañanas en el Parc Fluvial del Besòs en las que el río regala escenas de caza en primer plano, sin necesidad de grandes escondites ni esperas interminables. Siguiendo el curso a su paso por Sant Adrià, una garza real (Ardea cinerea) nos ha brindado una secuencia fotográfica perfecta de cómo se las gasta  cuando el hambre apremia.
     
     
    La serie no tiene desperdicio: tras un acecho paciente en aguas someras, la estocada con el pico en forma de arpón es fulminante. La pieza no es precisamente pequeña —tratándose del río, lo habitual es que se trate de una carpa (Cyprinus carpio) o algún barbo despistado que campe por estos fondos—.
     
    Una vez asegurada la captura entre las mandíbulas, empieza la verdadera maniobra técnica. La garza no se precipita: sacude el pez, lo resitúa con precisión milimétrica y busca el ángulo idóneo para engullirlo siempre de cabeza. Es la única forma de evitar que las espinas o las aletas se queden traviesas en la garganta durante el proceso. Cazar piezas de este volumen exige reflejos y cálculo exacto; un segundo de duda y el pez vuelve a la corriente.
     
    Una muestra más de que el cauce del Besòs mantiene una dinámica trófica bien activa y sigue siendo un punto clave para seguirle la pista a la avifauna metropolitana.
     
     
    Con la presa atrapada entre las mandíbulas, el ave levanta la cabeza para iniciar el proceso de control de la presa.


    El pez se resbala e intenta escapar.

    Pero la garza sujeta con firmeza al pez de nuevo extraído del río
  • Momento en el que se traga el pez.


    La garza parece satisfecha y relamiéndose después de una  pesca exitosa.


    La graza real protagonista de la escena rodeada de gaviotas.


     
    📍 Lugar: Parc Fluvial Besòs . Sant Adrià de Besòs 
    📅 Fecha de observación:  7-septiembre de 2026
    🌡️CLIMA : ☀️ Soleado  (Máx. 31°C / Mín. 25°C) , 1022 hPa. ; HR: 60 %
    📷  Equipo foto :  Canon R7 + RF 100/400 x1,4
    🔗 Link en este blog : Ardea cinerea 
    ©️ Todas las imágenes de PacoTorres . 
  • viernes, 4 de septiembre de 2026

    Torcecuello euroasiático (Jynx torquilla) en el Parc Fluvial del Besòs: de nuevo por aquí

     



    Las mañanas de septiembre en el Parc Fluvial del Besòs nunca decepcionan si vas con la cámara a punto. Hoy tocaba escudriñar los márgenes y la vegetación de ribera, y el esfuerzo ha tenido premio con un viejo conocido de nuestras rutas: el torcecuello euroasiático (Jynx torquilla).
     
    Este Pícido tan atípico —que huye de los troncos verticales para buscar alimento a ras de suelo o en zonas abiertas— vuelve a dejarse ver por el cauce en su paso migratorio postnupcial. Su librea críptica, un auténtico ejercicio de mimetismo con tonos grises, pardos y listas oscuras que imita la corteza o la broza seca, lo convierte en todo un reto para la vista hasta que un pequeño movimiento delata su presencia.
     
    A diferencia de otros pájaros carpinteros, el torcecuello no repica la madera para cavar nidos ni buscar larvas; prefiere usar su larguísima y pegajosa lengua para especializarse en hormigas y sus puestas. Observarlo hoy camuflado entre la vegetación ribereña del Besòs confirma que este corredor fluvial sigue siendo un buen lugar observación aves.
     
    Una vez más, el Parc Fluvial Besòs  demuestra que, con paciencia y atención, se pueden observar sorpresas ornitológicas . 
     
    Jynx torquilla.Torcecuello Euroasiático. Colltort. Eurasian Wryneck.
      
    Pradera del Parc Fluvial Besòs flanqueda por el muro y las cañas. 
     
     
    Página de 'El llibre interactiu dels ocells' en el que he colaborado aportando las ilustraciones y acuarelas, y que dedica una de sus páginas precisamente al torcecuello (Jynx torquilla). Puedes ver más detalles del libro que está disponible en Amazon : https://www.amazon.es/dp/B0G4RQ1RDB 

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    📍 Lugar: Parc Fluvial Besòs . Sant Adrià de Besòs 
    📅 Fecha de observación:  4-septiembre de 2026
    🌡️CLIMA : ☀️ Soleado  (Máx. 33°C / Mín. 25°C) , 1019 hPa. ; HR: 58 %
    📷  Equipo foto :  Canon R7 + RF 100/400 x1,4
    🔗 Link en este blog : Jinx torquilla 
    ©️ Todas las imágenes de PacoTorres . 

    martes, 25 de agosto de 2026

    Un gorrión blanco entre cientos

     
     
    Se dice que dar con algo excepcional es como encontrar un mirlo blanco. Esta mañana, la rareza ha cambiado de especie en la pradera del Parc Fluvial del Besòs: lo que ha aparecido entre los gorriones ha sido un ejemplar completamente leucístico.

    Los prismáticos colgados y la máquina de fotos en la mochila. Es la combinación que suelo llevar cuando paseo por el Parc Fluvial del Besòs: prefiero ir mirando, parar cuando algo me llama la atención y sacar la cámara solo cuando aparece una buena ocasión. Y esta mañana apareció una.
     
    Pradera del Parc Fluvial Besòs : Un grupo mixto de passer domesticus y montanus ( gorriones común y molinero) en el recuadro rojo el gorrión leucístico . 

    Iba por la pradera del Parc Fluvial del Besòs, donde había un grupo de gorriones  que se movían continuamente del suelo a las cañas y que levantaban el vuelo cada vez que alguien caminaba cerca o se acercaba algún perro. En uno de esos movimientos, vi un ejemplar que destacaba muchísimo entre los demás. No hizo falta ni levantar los prismáticos. Era blanco. Completamente fuera de lugar entre el verde de las cañas y los tonos pardos de los gorriones que tenía alrededor. Mientras los demás casi se confundían con la vegetación, este gorrión blanco captaba toda mi atención.

    Aunque el blanco es dominante, las puntas de las plumas principales del ala y la cabeza parecen tener un tono ligeramente mas oscuro, lo que sugiere que no es un blanco puro, sino un leucismo diluido.

    Al verlo, la duda habitual es pensar en el albinismo. Pero hay matices claros: en un ave albina falta la melanina y los ojos presentan un tono rojizo o rosado característico, mientras que el leucismo afecta al plumaje pero deja el iris oscuro. La mirada de este ejemplar delataba esa pista al instante.
    La explicación biológica está en un fallo durante el desarrollo y distribución de las células pigmentarias que transportan las melaninas hasta las plumas, dando lugar a un leucismo extremo de componente hereditario.

    Un gorrión pardo puede desaparecer bastante bien entre ramas, tierra y vegetación, mientras que este parece llevar un cartel luminoso diciendo "estoy aquí". Pero leucismo no significa necesariamente enfermedad. Un ave leucística puede tener una visión normal y desenvolverse con normalidad, aunque el problema es que no sabemos qué consecuencias concretas tiene para cada individuo, ya que depende del grado de alteración y de muchos otros factores.

    Este, al menos durante el rato que pude observarlo, estaba haciendo algo bastante poco extraordinario: ser un gorrión. Moverse con los demás entre la pradera y las cañas, reaccionar a las molestias del entorno y continuar con su vida, solo que completamente blanco y bastante más fotogénico que sus compañeros.

    Después de fotografiarlo seguí el paseo, pero ya tenía claro cuál iba a ser la observación del día, porque los gorriones son de esas aves que vemos constantemente y a las que, precisamente por ser tan comunes, muchas veces dejamos de prestar atención hasta que aparece uno como este.

    Quizá por eso me gustan estos encuentros. No hace falta viajar a un lugar remoto; a veces basta con caminar por un sitio que conocemos bien y mirar un poco más. Esta vez fue una bandada en movimiento por la pradera la que me hizo parar.

    Entre ellos había un gorrión que, por una alteración en su pigmentación, había perdido prácticamente todos los colores que esperamos encontrar en él.

    El Besòs tiene estas cosas: vas buscando aves y de vez en cuando aparece una que parece haberse olvidado de qué color tenía que ser.




    Podemos ver el plumaje blanco y se intuye una ligera diferencia de tono en la mejilla, la sombra de la mancha negra original del gorrión molinero (Passer montanus). 

    El gorrión blanco destaca en el grupo que se está alimentando.  
     Lo que más destaca es el ejemplar blanco (enmarcado en rojo), que rompe por completo el camuflaje del bando.

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    📍 Lugar: Parc Fluvial Besòs . Sant Adrià de Besòs 
    📅 Fecha de observación: 25 de agosto-2026
    🌡️CLIMA : ☀️ Soleado  (Máx. 33°C / Mín. 23°C) , 1011 hPa. ; HR: 48 %
    📷  Equipo foto :  Canon R7 + RF 100/400 x1,4
    🔗 Link en este blog : Passer domesticus, Passer montanus 
    ©️ Todas las imágenes de PacoTorres . 
    26 AGO 2026

    Actualización:el ejemplar sigue por la misma pradera integrado perfectamente en el grupo de gorriones molineros. Adjunto  alguna de las imágenes nuevas.



     





     
     
    El leucismo es una anomalía de la pigmentación debida a un fallo en la transferencia de melanina hacia las plumas. Puede presentarse de forma parcial o total, afectando a la coloración del plumaje mientras las partes blandas y los ojos conservan su tono normal. Para el ave, esto implica una clara desventaja en su entorno natural: por un lado, se pierde la función críptica del camuflaje frente a los depredadores; por otro, la ausencia de pigmentos melánicos reduce la resistencia estructural de las plumas, haciéndolas mucho más vulnerables al desgaste diario y a la abrasión por la luz solar.

    viernes, 21 de agosto de 2026

    Buitrón un nombre desproporcionado


     


    El buitrón en el Besòs:  discreto, permanente y con nombre equívoco.

    Quizá lo más divertido del buitrón no sea su tamaño, sino todo lo que la imaginación popular ha querido ver en él. Porque pocas aves de apenas unos gramos pueden presumir de cargar con nombres tan desmesurados. En Doñana lo llaman Cienlibras, como si en lugar de este diminuto pájaro tuviéramos delante una criatura capaz de pesar más de cuarenta kilos. En Valencia aparece como Esclafamuntanyes, «revientamontañas», y en Huelva encontramos nombres como Bueyesito o Tumbabarcos. En Badajoz, la ironía llega quizá al extremo de llamarlo simplemente Pájaro mosca. Hay algo entrañable en esta manera de bautizarlo: cuanto más pequeño es el pájaro, más grande parece querer hacerlo la gente con su nombre. 

    Acercarse a la desembocadura del río Besòs y detenerse a observar la vegetación de la orilla tiene recompensas constantes. Entre el cañaveral y los arbustos de tamarix, este pequeño y activo habitante suele delatarse mucho antes de dejarse ver. A pesar de su presencia habitual en estos espacios fluviales metropolitanos, no es un ave que se tropiece a diario: su plumaje con tonos pardos y listados imita a la perfección los colores de la hierba seca, y pasa la mayor parte del tiempo oculto en la base de la vegetación buscando insectos, limitándose a mostrarse cuando los machos buscan puntos elevados para marcar territorio.

    El buitrón (Cisticola juncidis) no es un ave estacional ni migratoria en nuestras latitudes. En la franja mediterránea occidental, las poblaciones son estrictamente sedentarias; los ejemplares que frecuentan los carrizales del Besòs permanecen en la zona durante todo el año, ocupando sus parcelas tanto en la época reproductora como en los meses invernales.

    Su presencia se delata principalmente por el comportamiento territorial de los machos. El canto consiste en una nota aguda, metálica y penetrante (zit-zit-zit o chip-chip-chip), emitida de forma monótona y repetitiva, a menudo mientras realizan un característico vuelo ondulante.
    Es uno de los pájaros más diminutos, con apenas diez centímetros de longitud, que se puede observar en el tramo final del Besòs, concretamente en la desembocadura. A pesar de la notable degradación ambiental que sufre este espacio debido a la expansión del chabolismo en sus márgenes, todavía es posible encontrar aquí especies que, como esta, encuentran en los últimos reductos de vegetación de ribera un lugar donde refugiarse y alimentarse.
     
    Cisticola juncidis. Buitrón. Trist.  Zitting Cisticola.

    Posado en la horquilla de una rama seca 

    Su pequeño tamaño hace que localizar al buitrón no sea tarea fácil. Entre los juncos y la vegetación de ribera puede pasar completamente desapercibido, por lo que muchas veces es su característico reclamo el que delata su presencia.


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    📍 Lugar:  Desembocadura del Besòs . Sant Adrià de Besòs 
    📅 Fecha de observación: 21 de agosto-2026
    🌡️CLIMA : 🌤️   (Máx. 30°C / Mín. 23°C) , 
    📷  Equipo foto :  Canon R7 + RF 100/400 x1,4
    🔗 Link en este blog : Cisticola juncidis
    ©️ Todas las imágenes de PacoTorres .