Hay días en los que salir al campo no significa buscar grandes rapaces ni especies especialmente llamativas. A veces, entre las ramas, los carrizos y la vegetación que tenemos más cerca, aparecen pequeñas aves que nos obligan a detenernos y mirar con un poco más de atención.
En la pradera del Parc Fluvial del Besòs, justo donde han dejado algunas franjas sin segar. Entre tanto tallo seco, hierba alta y zarza, he podido observar a tres paseriformes muy distintos: la curruca zarcera, el buitrón y el papamoscas cerrojillo.
En la pradera del Parc Fluvial del Besòs, justo donde han dejado algunas franjas sin segar. Entre tanto tallo seco, hierba alta y zarza, he podido observar a tres paseriformes muy distintos: la curruca zarcera, el buitrón y el papamoscas cerrojillo.
La primera de ellas es la curruca zarcera (Curruca communis), una pequeña ave que suele mantenerse bastante escondida entre arbustos y matorrales.
Su plumaje, en tonos pardos y grisáceos, le proporciona un buen camuflaje cuando se mueve entre ramas y hojas. Tiene una cola relativamente larga y, dependiendo del sexo y de la época del año, pueden apreciarse diferencias en la coloración de la cabeza y las partes superiores.
Es una especie que podemos encontrar en zonas de matorral, setos, claros y bordes de bosques. Durante la época de reproducción se alimenta principalmente de insectos y otros pequeños invertebrados, mientras que los frutos adquieren mayor importancia en determinadas épocas del año.
Es de esas aves que muchas veces se escuchan antes de conseguir verlas. Cuando finalmente se deja observar entre la vegetación, merece la pena aprovechar el momento.
| Juvenil de curruca zarcera lidiando con el calor y abriendo el pico para termorregular |
La segunda especie fotografiada corresponde al cistícola buitrón (Cisticola juncidis), un pequeño habitante de herbazales, campos y zonas con abundante vegetación baja.
Su tamaño es reducido y su plumaje, predominantemente pardo y listado, hace que pueda pasar completamente desapercibido cuando permanece entre los tallos.
El buitrón está muy ligado a este tipo de ambientes y tiene un comportamiento bastante característico. Se desplaza entre la vegetación y, cuando levanta el vuelo, suele realizar un vuelo ondulante antes de volver a esconderse entre las plantas.
A pesar de su pequeño tamaño, es un ave que puede resultar relativamente fácil de localizar una vez conocemos su reclamo y aprendemos a reconocer ese vuelo tan particular.
| Perfectamente mimetizado entre los tallos de la vegetación ruderal, un buitrón se mueve con agilidad en su hábitat habitual |
La tercera especie es el papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca).
A diferencia de las dos anteriores, su silueta resulta quizá algo más fácil de reconocer cuando se posa en un lugar despejado. Es un pequeño insectívoro que suele utilizar una rama o un posadero desde el que vigila su entorno para lanzarse rápidamente a capturar insectos en vuelo.
En la fotografía destaca especialmente el contraste entre las partes oscuras del cuerpo y las zonas blancas de las alas y de las partes inferiores.
El papamoscas cerrojillo es además una especie migradora. Durante sus desplazamientos puede aparecer en muchos lugares donde encuentra buenas condiciones para alimentarse, utilizando árboles, arbustos y otros puntos elevados como puestos de caza.
Lo curioso de estas tres observaciones es comprobar cómo un mismo entorno puede ofrecer refugio y alimento a especies con comportamientos muy diferentes.
Lo curioso de estas tres observaciones es comprobar cómo un mismo entorno puede ofrecer refugio y alimento a especies con comportamientos muy diferentes.
Detalle de la espalda pardo-grisácea y el característico panel alar blanco de un joven Ficedula hypoleuca. Papamoscas Cerrojillo. Mastegatatxes. European Pied Flycatcher.
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| Siempre alerta para detectar el movimiento de los insectos desde su posición |
| Papamoscas cerrojillo posado sobre la punta rota de una caña que sobresale de la densa pantalla vegetal formada por los cañaverales del margen, la cual actúa como barrera sobre el cauce del río. |
La curruca zarcera se mueve entre los arbustos y el matorral; el buitrón está estrechamente ligado a los tallos de la vegetación baja; y el papamoscas cerrojillo aprovecha las ramas como puntos desde los que localizar sus presas.
Son aves pequeñas y, en ocasiones, difíciles de localizar. Precisamente por eso cada encuentro tiene algo especial.
Observarlas y fotografiarlas también es una forma de aprender a mirar de otra manera los espacios que tenemos alrededor y que dejar que la vegetación de la pradera del Parc Fluvial crezca un poco a su aire es la mejor manera de ver fauna de verdad.
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📅 Fecha de observación: 24-septiembre de 2026
🌡️CLIMA : ☀️ Mayormente soleado (Máx. 28°C / Mín. 19°C) , 1022 hPa. ; HR: 57 %
📷 Equipo foto : Canon R7 + RF 100/500
🔗 Link en este blog : Sylvia communis, Ficedula hypoleuca, Cisticola juncidis.
©️ Todas las imágenes Paco Torres
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