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FotoBirding en Sant Adrià de Besòs
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viernes, 15 de agosto de 2025

Frailecillosa a corta distancia



En tierra firme, el Frailecillo Atlántico (Fratercula arctica) deja ver un repertorio de comportamientos y rasgos que pasan desapercibidos en mar abierto. Estas imágenes, tomadas en pleno verano, ofrecen una ventana a la vida de la especie en sus zonas de cría: plataformas herbosas y laderas cerca del mar.

A corta distancia, el plumaje del frailecillo muestra un orden impecable. Las plumas dorsales, negras con un brillo apenas perceptible, se disponen como una armadura hidrodinámica, mientras que el blanco ventral forma un bloque visual continuo desde la garganta hasta el abdomen. Este contraste no es solo estético: es una herramienta de camuflaje frente a depredadores aéreos y marinos, un equilibrio perfecto entre vida submarina y exposición en tierra.
El pico estacional: un indicador visual preciso

En plena época reproductora, el pico adquiere su forma y color máximos: placas de queratina anaranjadas y amarillas que, junto con la línea azulada en la base, funcionan como señal sexual y de reconocimiento dentro de la colonia. Tras la cría, parte de esta estructura se desprende, revelando un pico más reducido y opaco, lo que lo convierte en un claro marcador del calendario biológico del ave.

Las imágenes muestran posturas que van desde la alerta vigilante, con el cuello estirado y el pico ligeramente elevado, hasta el reposo activo, con alas semiabiertas para ventilar y patas bien firmes sobre la vegetación. En estas pausas, el acicalado es constante: el pico recorre las plumas aplicando aceites impermeabilizantes y alineando barbas y bárbulas para mantener el aislamiento perfecto.

Individuo con alas extendidas mostrando la amplitud de su envergadura (42–48 cm). Esta postura no es necesariamente de vuelo inminente: también puede servir para secar sus plumas, o como una exhibición de dominancia territorial sutil. 

Dos individuos de frente y perfil nos permiten observar detalles del pico. 


El contraste entre el blanco y negro es muy marcado. El individuo está de pie, con el pecho erguido, una postura que podría indicar un estado de descanso o de vigilancia. Sus patas anaranjadas, aunque adaptadas para el agua, sostienen su peso con solidez en la hierba.

Individuos interactuando en su hábitat. La proximidad de las aves sugiere un vínculo social de individuos que comparten territorio. 

Videobirding de 80 seg. 




 Todas las imágenes PacoTorres ©   Julio-2025 en Islandia

Entradas relacionadas en este blog :  Frailecillos en el mar 

domingo, 10 de agosto de 2025

La majestuosidad del cuervo



Entre las aves que dominan los paisajes de Islandia se encuentra el cuervo grande, único miembro de su familia, la de los córvidos, que reside y se reproduce de forma regular y  ha encontrado en este entorno aislado el nicho ecológico perfecto. A diferencia de otras regiones de Europa donde los córvidos compiten entre sí por recursos y territorio (con urracas, cornejas o grajillas), el cuervo islandés no tiene rivales de su misma familia. Su extraordinaria adaptabilidad a un clima extremo y su dieta omnívora y oportunista le han permitido no solo sobrevivir, sino prosperar en la isla.

Precisamente, su capacidad para explotar una dieta tan variada y su inteligencia les permite prosperar en una amplia gama de hábitats. Es por ello que, como habrás observado, los puedes encontrar en múltiples puntos de la isla. Se les ve tanto en zonas costeras y puertos, aprovechando los restos de la pesca, como en las vastas tierras interiores y altiplanos, donde se alimentan de carroña y de crías de otras aves. También colonizan con éxito las zonas rurales y urbanas, demostrando su papel como el córvido dominante y más exitoso de Islandia.

El cuervo ha desarrollado un profundo vínculo con la cultura islandesa, apareciendo en sus sagas y mitología, un testamento de su presencia constante y de su inteligencia, que ha fascinado a los habitantes durante siglos. Su presencia en la isla es un claro ejemplo de cómo una especie puede dominar un nicho ecológico único, convirtiéndose en el rey indiscutible de su familia aviar.


Aunque el estudio ornitológico nos invita a admirar las adaptaciones del cuervo, su presencia en la cultura islandesa también tiene un peso especial. En las sagas y mitos nórdicos, los cuervos de Odín, Huginn y Muninn —símbolos de pensamiento y memoria— recorren el mundo llevando noticias al dios. Esta asociación mítica refuerza la imagen del cuervo como un pájaro de astucia y resistencia con un lugar en el imaginario colectivo.

Corvus corax*. Cuervo Grande. Corb. Common Raven.
Con alguna pluma blanca. 

[*]: En Islandia el Corvus corax ssp. varius, es una subespecie del cuervo grande que desciende del  extinguido "Corvus corax ssp. varius morpha leucophaceus", el “cuervo blanco” por las amplias zonas de plumaje claro que rompían su característico negro. Aunque el varius actual mantiene ocasionalmente algunas manchas blancas, su pureza genética se ve amenazada por el cruce con otras subespecies.

Con el mar de fondo, el cuervo se alza sobre una rocas, en una pose característica de su comportamiento de exploración y observación, siempre en busca de alimento o de posibles amenazas.
Este ave, la más grande de la familia de los córvidos, es un símbolo de inteligencia y adaptabilidad, características esenciales para prosperar en la naturaleza islandesa.


La envergadura del cuervo común, que puede superar el metro de ancho, le permite realizar un vuelo poderoso y acrobático.

Las garras, afiladas y poderosas, le permiten un agarre firme en cualquier superficie, ya sean rocas, árboles o, como en este caso, una zona portuaria.
Un primer plano de su robusto pico. La destreza con la que manipula objetos y su capacidad para abrir alimentos demuestran por qué es uno de los depredadores y carroñeros más eficientes de la isla. 



 Todas las imágenes PacoTorres ©   Julio-2025 en Islandia

Entradas relacionadas en este blog : 
Un Cuervo Grande en la Niebla: Más Allá del Mal Augurio (2025)
Corvus Corax en Sant Adrià de Besòs (2013)

sábado, 9 de agosto de 2025

Observando el Chorlitejo Grande



He visto al chorlitejo grande (Charadrius hiaticula), un ave muy común en Islandia, la oportunidad de verlo en las costas de Islandia fue una nueva oportunidad de observación en pleno apogeo de su temporada reproductiva, cuando estas limícolas llenan las playas y marismas con su energía, aprovechando la luz casi perpetua del verano ártico. Aunque intento capturar alguna foto para el blog mis imágenes, como ya sabréis, no siempre hacen justicia a lo que ven mis ojos.

Recorrí las playas y las bahías de los fiordos, con la mirada fija en las aves y entre ellas los chorlitejos grande que en julio, están en su elemento: corren a toda velocidad, se detienen de golpe para escrutar el entorno y buscar alimento. 




Charadrius hiaticula, Chorlitejo Grande, Corriol gros, Common Ringed Plover.

Primer plano que muestra el collar negro bien definido, la frente blanca y el pico anaranjado. Aquí se aprecia la elegancia del chorlitejo grande en toda su plenitud, así como su actitud alerta, siempre pendiente de cualquier movimiento a su alrededor.

Entre parches de arena húmeda y algas marinas, un chorlitejo se camufla a la perfección. Su discreto plumaje marrón lo convierte en casi invisible para los depredadores… y para el ojo del observador distraído. Solo al fijarse bien se aprecia su silueta pequeña y compacta.



 Todas las imágenes PacoTorres ©   Julio-2025 en Islandia
- Entradas relacionadas en este blog: #Charadrius hiaticula . 



domingo, 3 de agosto de 2025

Fulmar Boreal



En un acantilado de los fiordos islandés, tuve la fortuna de toparme con una familia de fulmar boreal (Fulmarus glacialis. The northern fulmar), una especie de ave marina que ha que destaca por la rareza de su pico. Estos pájaros, comunes en el Atlántico Norte, son reconocibles por su distintivo plumaje blanco y gris, combinado con un pico muy singular que les otorga un aire único.

La presencia de un fulmar boreal adulto cerca de su nido me permitió observar cómo protege y cuida a su cría bajo el cielo grisáceo y lluvioso de Islandia, un momento que me llenó de admiración por la naturaleza salvaje. El polluelo, cubierto de un suave plumón blanco, es un signo claro de la nueva vida que prospera en estos entornos tan extremos.

Estas aves destacan por su dinamismo en el hábitat. Algunos nadan serenamente sobre las aguas oscuras del fiordo, con las olas reflejando su figura elegante bajo la luz difusa del día, mientras otros extienden sus alas para planear, aprovechando los vientos que azotan los acantilados. También es común verlos flotar solitarios o  juntos, tanto en alta mar o disfrutando de la compañía en las tranquilas aguas del fiordo.

Los fulmar boreal son un símbolo de adaptabilidad y supervivencia en uno de los paisajes más inhóspitos del planeta. A pesar de los vientos fuertes, las bajas temperaturas y las condiciones duras de los acantilados islandeses, estos pájaros han encontrado un hogar perfecto. Su dieta, que incluye pescado y plancton, y su capacidad para recorrer largas distancias en busca de alimento, los convierten en una especie de ave interesante de observar.  Durante mi visita, pude notar cómo su presencia anima el paisaje, llenándolo de vida y movimiento incluso en los días más inhóspitos .


El polluelo de fulmar boreal emerge del nido, un momento crucial en su desarrollo. Estos juveniles tardan en aprender a volar, dependiendo de sus padres durante varios meses mientras fortalecen sus alas, un proceso que resalta su dependencia de los acantilados seguros de Islandia

fulmar boreal adulto descansa cerca de su nido en el acantilado de un fiordo islandés, un lugar donde estas aves encuentran refugio durante la temporada de cría. Los fulmares son conocidos por su técnica de defensa única: expulsan un aceite estomacal que desorienta a los depredadores, una adaptación que les ha permitido sobrevivir en estos entornos hostiles.

Un fulmar nada con elegancia en las aguas del fiordo, mostrando su habilidad para flotar durante horas mientras busca alimento. Esta especie puede vivir hasta 40 años, lo que la convierte en una de las aves marinas de mayor longevidad en estas regiones.

 Capturado en pleno vuelo, este fulmar demuestra su destreza aerodinámica, utilizando corrientes ascendentes para ahorrar energía. Su envergadura alar, que puede alcanzar hasta 1.1 metros, les permite cubrir grandes distancias en busca de colonias de krill y peces.

Dos fulmares flotan juntos en el fiordo, un comportamiento que sugiere su naturaleza social. Durante la temporada de apareamiento, estas aves realizan elaborados rituales de cortejo, incluyendo cabeceos y vocalizaciones, para fortalecer los lazos de pareja que pueden durar toda la vida.

Destaca su peculiar pico tubular. Esta estructura, conocida como pico de tubo, está adaptada para excretar sal y mejorar su sentido del olfato, dándole un aspecto distintivo con dos narinas prominentes en la parte superior.


Este fulmar boreal en vuelo muestra su plumaje blanco y gris, perfectamente adaptado para camuflarse contra el cielo y el mar; al desplazarse con las alas plegadas parece un proyectil, volando a escasos metros sobre el agua mientras sigue a los barcos, una ventaja clave para su supervivencia en los vastos océanos.


Los fulmar boreal me acompañaron durante mi travesía alrededor de Islandia, visible en todas las aguas islandesas, demostrando su increíble capacidad para recorrer largas distancias sin descanso.



 Todas las imágenes PacoTorres ©   Julio-2025 en Islandia

sábado, 2 de agosto de 2025

Un Encuentro en Mývatn: El Falaropo Picofino

Durante mi reciente viaje por Islandia, el lago Mývatn me regaló un espectáculo ornitológico inolvidable: una pareja de Falaropos Picofinos (Phalaropus lobatus. Red-necked Phalarope. Falarop Becfí) deslizándose elegantemente sobre las aguas. Es la primera vez que observo esta especie. Este pequeño limícola se mostró en todo su esplendor, durante un breve espacio de tiempo que se dejo ver. 

El falaropo picofino es un ave pequeña (L: 17-19 cm ,  E: 30-34 cm) dentro del grupo de las limícolas, con una longitud parecida al del correlimos común (L: 17-21 cm, E: 32-36 cm). 

Su pico fino y oscuro es distintivo, ideal para sondear insectos y pequeños invertebratos en la superficie del agua o justo debajo de ella, mientras gira en círculos para crear pequeños remolinos que concentran sus presas. La sutil combinación de tonos grises y blancos con toques pardos es típica de su plumaje fuera de la época reproductiva o de aves jóvenes que aún no han adquirido la coloración completa de adulto. Este individuo, por su plumaje y época es probable que sea un juvenil.


El plumaje del Falaropo Picofino varía notablemente entre la época reproductiva y fuera de ella. En contraste, durante el plumaje invernal (fuera de la reproducción), ambos sexos son mucho más discretos: las partes superiores son uniformemente grises, las inferiores blancas.


La segunda foto nos muestra a otro individuo, claramente un adulto en plumaje nupcial. La intensidad del color rojizo en el cuello y el pecho, contrastando con el dorso gris oscuro y las franjas blancas, es una clara indicación de que se trata de un  adulto

El Falaropo Picofino es predominantemente acuático. Pasa la mayor parte del tiempo nadando, a menudo girando sobre sí mismo para crear pequeños remolinos que atraen a los invertebrados de los que se alimenta.

Finalmente, la tercera imagen captura la pareja de Falaropos Picofinos, uno delante y otro más al fondo. El ejemplar en primer plano un juvenil, con su plumaje más apagado y menos rojizo del adulto en plumaje reproductivo. 


- Todas las imágenes PacoTorres ©   Julio-2025 en Islandia

Serretas Medianas en Islandia

Tuve la oportunidad de observar en varias ocasiones a la Serreta Mediana (Mergus serrator), una especie que siempre resulta interesante por su comportamiento y presencia discreta pero característica.

En un pequeño islote, compartiendo hábitat con los inconfundibles frailecillos atlánticos, localicé varias hembras de Serreta Mediana. Estas aves se distinguen fácilmente por su cabeza de tono pardo-rojizo, con una visible cresta desordenada, cuello blanco y cuerpo grisáceo. El pico fino, anaranjado y con bordes serrados —adaptado para capturar peces— es uno de los rasgos más distintivos del género Mergus.

La Serreta, de silueta alargada y actitud reservada, contrastaba con los frailecillos, que mostraban su postura erguida y picos de vivos colores (puedes ver la entrada sobre frailecillos en este mismo blog).

Otra observación destacada tuvo lugar en el fiordo Eyjafjörður, cerca de Akureyri, donde una hembra de Serreta Mediana nadaba con varios pollos. El grupo se desplazaba con agilidad sobre el agua, con los jóvenes siguiendo de cerca a la madre. Esta escena es un buen ejemplo del comportamiento de cría y cuidado parental, característico de la especie durante la temporada reproductiva.

Estas observaciones en Islandia, realizadas en pleno verano, contrastan con las que he tenido en invierno cerca de Barcelona, donde  la Serreta Mediana aparece como visitante ocasional. Este tipo de registros permite apreciar su amplio patrón de distribución y movimientos migratorios, así como la variedad de hábitats que puede ocupar.

Hembras de Serreta Mediana entre frailecillos atlánticos (Fratercula arctica) en un islote costero islandés. 
Serreta Mediana (Mergus serrator), hembra, posada en el terreno. La vegetación es de tipo herbáceo y de crecimiento bajo, formando matas densas con predominio de tonos verdes y amarillentos. Es común en entornos costeros rocosos de Islandia, como islotes y acantilados donde anidan aves marinas, tratándose a menudo de plantas resistentes adaptadas al frío, como el tomillo ártico (Thymus praecox), diversas especies de sedum (Sedum spp.) o compuestas de bajo porte.
 Mergus serrator. Serreta mediana. Red-breasted Merganser. Bec de serra mitjà.
La hembra lidera a sus pollos, de unas 2 o 3 semanas de edad, en las ondulantes y frías aguas del fiordo de  Eyjafjörður.
Escena típica de época reproductiva: crías de Serreta Mediana nadando mientas su madre permanece cerca vigilante.



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 Todas las imágenes PacoTorres ©   Julio-2025 en Islandia
Entrada relacionada: Mergus serrator

viernes, 1 de agosto de 2025

Eider común hembra con sus crías



Durante mi viaje a Islandia en julio, observé numerosos eiders comunes (Somateria mollissima) en las costas, habitualmente acompañados de sus crías. A diferencia de mi experiencia previa en el puerto de Vilanova i la Geltrú (27.IX.2024), donde vi un único ejemplar, en Islandia era frecuente encontrarlos en grupos familiares nadando cerca de zonas rocosas y con algas. Julio coincide con su temporada de cría, por lo que las hembras se desplazaban junto a los polluelos, aprovechando aguas poco profundas y tranquilas que ofrecen alimento abundante, principalmente moluscos y crustáceos.

Desde un punto de vista ornitológico, este periodo permite observar distintas fases del desarrollo de las crías. En las imágenes, se aprecia cómo algunos polluelos nadan muy próximos a la madre, mientras otros se aventuran a explorar zonas rocosas cercanas. Esta variabilidad sugiere diferencias en edad o desarrollo dentro de una misma nidada. En Islandia, la estructura del hábitat costero, con abundancia de refugios y recursos, facilita documentar su comportamiento, desde la natación temprana hasta la alimentación independiente.

Detalles como la forma del pico adaptada al buceo, la disposición del plumaje juvenil y la organización del grupo familiar permiten registrar información útil para estudios de comportamiento y distribución. Comparado con el avistamiento ocasional en la costa catalana, la alta densidad de esta especie en Islandia ofrece mejores oportunidades de observación.


Hembra eider común nadando con dos crías en aguas tranquilas de un fiordo, mostrando su plumaje moteado típico y el plumón juvenil de los polluelos, que indica las primeras etapas post-eclosión durante la temporada de julio. 


La  crías cerca de la madre refleja su dependencia inicial.

La subespecie de eider común conocida como eider boreal (Somateria mollissima borealis) es un ave residente en el Atlántico Norte, que se reproduce en lugares como Islandia y Groenlandia. Es una de las subespecies más grandes de eider y, aunque comparte el plumaje distintivo de la especie (machos blancos y negros, y hembras de color pardo), se distingue por sutiles detalles, como el pico amarillo anaranjado en los machos y un tono más rojizo en las hembras. Su identificación se basa principalmente en su área de distribución, ya que las diferencias morfológicas con otras subespecies son muy difíciles de apreciar a simple vista.


Polluelos de eiders avanzando en fila tras la madre.

A punto de entrar en el agua. 

Polluelo de Eider. 

Dos hembras y dos pollos

En los eiders comunes, es habitual que las hembras formen “guarderías” o crèches, donde varias crías de distintas puestas son cuidadas conjuntamente por una o más hembras. Esta cooperación permite aumentar la vigilancia y la defensa frente a depredadores, así como turnarse en el cuidado, de modo que los polluelos —que pueden no ser hijos biológicos de todas las adultas presentes— crecen en un entorno más protegido y con mayores probabilidades de supervivencia.

 Todas las imágenes PacoTorres ©   Julio-2025 en Islandia

Eider ♂ en plumaje de eclipse: discreción estival en las costas de Islandia



El eider común (Somateria mollissima) es una de las aves marinas más emblemáticas del Ártico y símbolo de las costas islandesas. Quien lo observe en verano podría llevarse una sorpresa: el vistoso macho, famoso por su contraste de blanco, negro y el delicado toque verdoso en la nuca, cede protagonismo a una versión mucho más discreta de sí mismo.

Las imágenes capturadas en julio muestran machos en plumaje de eclipse, la indumentaria que adoptan tras la temporada de cría. Durante esta muda postnupcial, el brillante blanco nupcial se atenúa y se mezcla con tonos oscuros y marrones; las grandes manchas blancas de dorso y flancos se reducen, y el ave adquiere un aspecto más críptico, recordando a la hembra. Este cambio no es casual: en esta fase, el macho necesita pasar desapercibido mientras recupera energía y reemplaza sus plumas de vuelo, quedando temporalmente con menor capacidad para volar.

Las hembras, con su plumaje pardo y rayado, mantienen ese patrón durante todo el año, mientras que los machos solo lucen su traje nupcial en primavera, cuando la espalda blanca, el pecho negro y el toque verde en la nuca hacen que destaquen entre cualquier grupo de anátidas. En pleno verano, sin embargo, la ausencia de ese plumaje anuncia que la cría ha terminado y que la colonia entra en un periodo más tranquilo.

En estas fechas, no es raro encontrar a grupos de machos en aguas protegidas, lejos de las hembras y de los polluelos. A diferencia de otras especies de patos, en el eider son ellas quienes asumen casi por completo el cuidado de las crías. Los machos se reúnen en bandos para mudar en lugares donde la calma y la abundancia de alimento les permitan sobrellevar esta etapa vulnerable. Verlos nadar juntos, oscuros y discretos, es una estampa típica del verano en el Ártico, y es que incluso las aves más llamativas saben cuándo pasar inadvertidas.



Descansan entre algas en la orilla, camuflado en su entorno costero.

Un grupo de Eiders, mayoritariamente hembras y algunos machos en eclipse, se congregan en un fiordo islandés.


Macho en eclipse, plumaje de postnupcial.



jueves, 31 de julio de 2025

Arao aliblanco con plumaje reproductivo




Mi viaje por Islandia, un lugar de contrastes naturales, me regaló un avistamiento inolvidable: el Arao Aliblanco (Cepphus grylle. Black Guillemot)  Esta especie, difícil de ver en otras regiones, brilló en las aguas heladas islandesas, dejando una impresión imborrable. Fue mi primera vez observándolo.

A lo largo de diferentes puntos de mi recorrido, tuve la suerte de capturar varias facetas de su comportamiento. Pude verlos tanto en pleno vuelo, rozando el agua con su batir de alas característico, como posados tranquilamente sobre la superficie marina. Ahí, su plumaje oscuro creaba un contraste claro con la gran mancha blanca de sus alas, un rasgo distintivo que le da nombre. La aparición de sus patas rojas, aunque muchas veces escondidas en el agua, añadía un toque de color a su ya reconocible silueta en el entorno ártico.

Pero, sin duda, uno de los instantes que más me llegó fue encontrarlos en su entorno más íntimo, entre las rocas cubiertas de algas en la costa. Allí, la cercanía permitía apreciar bien su forma compacta y cómo se adaptan al medio marino, dejando claro lo bien que se desenvuelven en ese hábitat.

El arao aliblanco, un ave de pequeño tamaño ( como una paloma torcaz) tiene patas rojas vibrantes que, aunque a menudo no se pueden observar porque están sumergidas.



Posado en las rocas cubiertas de algas.

Estiramiento tras nadar o descansar. Considerando que estamos en plena temporada de verano en el hemisferio norte, es probable que el movimiento del pico hacia arriba también sea parte de un comportamiento de cortejo. Durante esta época, los araos aliblancos suelen estar en su período reproductivo, y este gesto, combinado con vocalizaciones, es común para atraer a una pareja o reforzar vínculos.

 El ave presenta un plumaje casi negro contrastando notablemente con el blanco puro de parte de sus alas. Tras la temporada reproductiva, alrededor de finales del verano o principios del otoño (agosto-septiembre), el arao aliblanco muda su plumaje. El color negro se transforma en un tono grisáceo o marrón más apagado en el dorso, y las partes inferiores se vuelven blancas.
Su pico es corto, negro y robusto, adaptado para capturar presas bajo el agua. Se alimenta principalmente de peces pequeños, como arenques y crustáceos, que caza buceando en las aguas frías islandesas.

La imagen captura un arao aliblanco en pleno vuelo sobre una superficie marina. Sus alas, desplegadas en movimiento, muestran el blanco distintivo de su plumaje.

Descansando en la base de una señal marítima. 



- Todas las imágenes PacoTorres ©   Julio-2025 en Islandia