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FotoBirding en Sant Adrià de Besòs
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martes, 18 de agosto de 2026

Las aves del Bosque Inundado del CosmoCaixa. Una visita con ojos de observador de aves.



Visitar el Bosque Inundado del CosmoCaixa, en Barcelona, es adentrarse durante un rato en un pequeño rincón de la Amazonia. El espacio, de unos 1.000 m², forma parte del museo desde 2004 y recrea diferentes ambientes de la selva amazónica, con abundante vegetación, agua y fauna.

Durante mi recorrido hubo incluso un momento curioso: mientras caminaba, comenzó a caer una especie de agua fina, casi como una ligera lluvia. Entre la humedad, la vegetación y el ambiente del recinto, la sensación de estar en un bosque tropical resultaba bastante convincente.

Pero, como era de esperar, mi atención se centró especialmente en las aves.

Cinco especies que pude observar

 
Panel informativo con unas excelentes ilustraciones. 

 

El propio panel informativo del Bosque Inundado las especies que se pueden ver,  ya puedes adivinar que solo tuve ojos para las aves. Así que durante mi visita pude observar y fotografiar cinco de ellas.

 

Ave sol (Eurypyga helias)

Una de las especies más singulares del recorrido. Su plumaje, aparentemente discreto cuando permanece tranquila, esconde unos dibujos espectaculares que se hacen especialmente visibles al desplegar las alas.


 

 Cerceta brasileña (Amazonetta brasiliensis)

Una pequeña anátida sudamericana asociada a las zonas acuáticas. En este caso solo pude conseguir tres fotografías, pero me pareció una especie suficientemente interesante como para incluirla en esta pequeña crónica.

 


 

Espátula rosada (Platalea ajaja)

Una de las aves más llamativas de la visita. Su coloración rosada y su peculiar pico en forma de espátula hacen que resulte prácticamente imposible pasarla por alto.

 


 

Pavón multiflo (Crax fasciolata)

Es un ave robusta y de aspecto inconfundible. A diferencia de las especies más ligadas al agua, desarrolla buena parte de su actividad en tierra firme, entre la vegetación del bosque.

 


 

 

Trompetero de alas grises (Psophia crepitans)

Otra especie terrestre muy particular. Su aspecto y comportamiento son bastante diferentes de los de las aves que estamos acostumbrados a observar en nuestro entorno, y verla desplazarse por el recinto resulta especialmente curiosa.

 



Lo interesante del Bosque Inundado es que el visitante no encuentra solamente una serie de animales expuestos. El entorno obliga a mirar con atención: entre las plantas, junto al agua o en las zonas de suelo puede aparecer una especie que hace unos segundos no habíamos visto.

Para mí, la visita terminó convirtiéndose casi en una pequeña jornada de observación de aves.

El cartel informativo confirma la variedad de especies presentes en este espacio, pero poder localizar algunas de ellas y, además, conseguir fotografiarlas es otra historia. En mi caso fueron cinco: ave sol, cerceta brasileña, espátula rosada, pavón multiflo y trompetero de alas grises.

Cinco especies muy diferentes entre sí y una buena muestra de la diversidad que puede encontrarse en este pequeño fragmento de selva amazónica recreado en pleno Barcelona.

Y, después de esta visita, queda claro que la próxima vez habrá que volver a mirar con atención: seguro que entre la vegetación todavía quedan aves por descubrir.

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📍 Lugar: Museu de la Ciencia. Cosmocaixa. Barcelona    
📅 Fecha de observación: 18 de agosto-2026
🌡️CLIMA  Exterior (interior) : ☀️ Soleado  Máx. 33°C / Mín. 26°C , 1014 hPa. ; HR: 62% (99% 🌧️ )
📷  Equipo foto :  Nikon P950 
©️ Todas las imágenes de PacoTorres 

 

 

 

jueves, 6 de agosto de 2026

Un mar con mucha más vida de la que parece.




Las playas de Barcelona pueden dar la impresión de ser un entorno completamente urbano, pero bajo la superficie existe una comunidad marina muy activa. Los espigones y escolleras se han convertido con el tiempo en refugio para numerosas especies de peces e invertebrados, creando pequeñas zonas de gran biodiversidad.
 
Es precisamente en estos fondos donde el cormorán moñudo encuentra buena parte de su alimento,  se sumerge y persigue a sus presas bajo el agua, aprovechando su gran capacidad como buceador.
 
Las imágenes de esta secuencia parece que ha atrapado un pez de cuerpo alargado, uno de los muchos que habitan entre las rocas y grietas del litoral. Una vez en superficie, el ave debe recolocarlo antes de tragarlo entero, un comportamiento habitual que suele durar apenas unos segundos.
 
Escenas como esta pasan desapercibidas para la mayoría, pero muestran que, incluso en un litoral tan transformado como el de Barcelona, la vida marina sigue desarrollándose con total naturalidad.

 

 Tras una breve inmersión emerge con una captura que manipula durante unos segundos antes de engullirla.
 

La escullera del Port Olímpic de Barcelona alberga una gran cantidad de pequeños peces que atraen a depredadores como el cormorán moñudo.

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📍 Lugar: Escollera del Port Olimpic , Barcelona
📅 Fecha de observación: 5 de agosto-2026
🌡️CLIMA : ☀️ Soleado  (Máx. 33°C / Mín. 26°C) , 1016hPa. ; HR: 48%
📷  Equipo foto :  Canon R7 + 100/400 x1,4 RF
🔗 En este blog : #Gulosus aristotelis 
©️ Todas las imágenes de PacoTorres 

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 Durante la jornada que compartí con José María Muñoz (En Instagram : chemachema85) él tuvo la fortuna de captar esta magnífica secuencia, que complementa perfectamente las fotografías anteriores. En ella puede verse la presa prácticamente en toda su longitud. Su cuerpo alargado y flexible explica las maniobras del cormorán para recolocarla antes de engullirla entera.
📷  Equipo foto : Nikon D7500 + Tamron 100/400

 

P. D. Gracias a la secuencia cedida por Chema, en la que la presa aparece prácticamente en toda su longitud, ha sido posible afinar su identificación. Todo apunta a que podría tratarse de una culebra de mar o falsa anguila (Dalophis imberbis), aunque preferimos mantener la prudencia y dejar la identificación como probable.

Esta especie pertenece a la familia de los ofíctidos y presenta un cuerpo muy alargado y cilíndrico, que puede superar el metro de longitud. Habita fondos arenosos y fangosos, donde pasa gran parte del tiempo semienterrada, dejando asomar únicamente la cabeza para acechar pequeños peces y crustáceos. Es una especie discreta, de hábitos principalmente nocturnos, por lo que resulta poco habitual observarla en superficie. Precisamente ese cuerpo largo y flexible explica las maniobras del cormorán para orientarla correctamente antes de engullirla. 

Fuentes de consulta : 

 

 

viernes, 24 de julio de 2026

Un joven charrán patinegro nos cuenta su historia

 

 
En la escollera del Port Olímpic de Barcelona, descansaba un grupo de unos treinta charranes patinegros (Thalasseus sandvicensis). La mayoría se encontraban posados sobre los bloques de hormigón, aprovechando la tranquilidad del lugar tras iniciar la dispersión postreproductora.

Entre ellos me llamó la atención un ejemplar que portaba una anilla de lectura a distancia. Gracias a ella fue posible consultar su historial en el registro de Les Marques Especials y conocer parte de su historia.

El ave, identificada con el código M65, fue anillada en el Delta del Ebro en junio del año pasado, cuando aún era un pollo en la colonia de cría. Hoy, con poco más de un año de edad, forma parte de ese contingente de jóvenes que, una vez finalizada la reproducción, comienza a recorrer el litoral mediterráneo.

La distancia en línea recta entre el lugar de anillamiento y el punto de observación es de unos 158 kilómetros, un desplazamiento relativamente modesto, pero de gran interés para conocer cómo utilizan la costa catalana durante su primer año de vida.

Cada lectura de una anilla aporta información valiosa sobre la supervivencia, los movimientos y el uso de las zonas de descanso de la especie. Observaciones como esta ayudan a comprender mejor la ecología del charrán patinegro y ponen de manifiesto la importancia de espacios aparentemente tan cotidianos como las escolleras urbanas, que durante estas fechas se convierten en auténticos refugios para numerosas aves marinas.
 
 
Durante el verano, la escollera del Port Olímpic acoge grupos de charranes patinegros en dispersión postnupcial, convirtiéndose en un excelente observatorio para el seguimiento de aves.

Tras iniciar la dispersión postreproductora, los jóvenes charranes patinegros utilizan escolleras y puertos como lugares seguros para descansar, alimentarse y cuidar su plumaje.

Joven de poco más de un año descansando sobre la escollera del Port Olímpic. La anilla amarilla de lectura a distancia permitió conocer su origen e historial.

 

El charrán patinegro M65 fue anillado como pollo en junio del año pasado en una colonia del Delta del Ebro. Su observación en la escollera del Port Olímpic de Barcelona documenta un desplazamiento de unos 158 km a lo largo del litoral catalán. Fuente: Les Marques Especials 

 

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📍 Lugar: Escollera del Port Olimpic , Barcelona
📅 Fecha de observación: 23 de julio-2026
🌡️CLIMA : ☀️ Soleado  (Máx. 31°C / Mín. 25°C) , 1013 hPa. ; HR: 58%
📷  Equipo foto :  Canon R7 + 100/400 RF
🔗 En este blog : # Sterna sandvicensis
©️ Todas las imágenes de PacoTorres 
 

martes, 23 de junio de 2026

Chaja moñudo en el Zoo de Barcelona

 


Mi encuentro con el chajá moñudo en el Zoo de Barcelona

Lo primero que llama la atención al acercarse al recinto no es el propio chajá, sino el contraste que forma con los flamencos de Chile con los que comparte espacio. Entre el rosa intenso de los flamencos destaca inmediatamente la silueta gris, robusta y casi prehistórica del chajá moñudo (Chauna torquata), un ave sudamericana que  consiguió captar mi atención durante mis visita al Zoo de Barcelona. A medida que uno lo observa caminar con tranquilidad sobre la hierba, resulta fácil comprender por qué es una de esas especies que obligan a detenerse unos minutos más de lo previsto.

A primera vista no es sencillo adivinar sus parentescos. Su porte recuerda más al de una avutarda (Otis tarda) o incluso al de un pequeño pavo que al de un anseriforme. Sin embargo, sus parientes más cercanos son los patos, gansos y cisnes. Su plumaje grisáceo, con un fino dibujo escamado, contrasta con el característico collar negro que rodea el cuello y con el discreto mechón de plumas que sobresale de la nuca y que le da el nombre de chajá moñudo.

Mientras observaba a la pareja presente en el recinto, me llamó la atención la serenidad con la que se movían entre los flamencos de Chile (Phoenicopterus chilensis). No parecían prestar demasiada atención a los visitantes y dedicaban buena parte del tiempo a pastar, descansar o vigilar discretamente cuanto ocurría a su alrededor. Esa actitud vigilante tiene sentido si pensamos que en la naturaleza el chajá es famoso por sus potentes llamadas de alarma, audibles a grandes distancias y utilizadas desde hace siglos por los habitantes rurales de Sudamérica como una especie de centinela natural.

Al verlos en un recinto abierto y sin mallas superiores, muchos visitantes se hacen la misma pregunta: ¿por qué no levantan el vuelo y abandonan el zoo? La respuesta no es tan sencilla como parece. Aunque el chajá moñudo es perfectamente capaz de volar y en libertad puede aprovechar las corrientes térmicas para elevarse a gran altura, los ejemplares mantenidos en parques zoológicos suelen estar sometidos a distintas medidas de manejo que evitan las fugas. A ello se suma que disponen de alimento, agua, refugio y la compañía de otros individuos en un entorno estable y seguro, por lo que no muestran ninguna tendencia a abandonar el territorio que consideran suyo.

La convivencia con los flamencos de Chile resulta especialmente interesante porque reproduce una asociación que puede encontrarse en diversos humedales sudamericanos. Ambos comparten espacio sin competir entre sí gracias a que explotan recursos completamente distintos. Mientras los flamencos filtran pequeños organismos del agua mediante su peculiar pico curvado, los chajás se alimentan principalmente de vegetación terrestre y acuática. El resultado es una escena de gran atractivo visual donde dos aves muy diferentes ocupan el mismo hábitat siguiendo estrategias de vida totalmente distintas.

Además de su llamativa apariencia, el chajá posee algunas características poco conocidas. Bajo el plumaje de las alas esconde dos espolones óseos en cada ala que utiliza en disputas territoriales y para defenderse de posibles amenazas. También presenta sacos aéreos subcutáneos que forman parte de su peculiar anatomía y contribuyen a esa imagen tan singular que distingue a la familia de los anhímidos del resto de las aves acuáticas.

Tras un buen rato observándolos y fotografiándolos, me marché con la sensación de haber vuelto a encontrar una de esas especies que suelen pasar desapercibidas frente a aves más vistosas, pero que recompensan con creces a quien les dedica unos minutos de atención. El chajá moñudo no posee los colores espectaculares de los flamencos que lo acompañan, pero su aspecto inconfundible, su comportamiento tranquilo y su interesante biología lo convierten en uno de los habitantes más curiosos del Zoo de Barcelona.


Caminando con paso firme entre las hojas caídas, el chajá muestra una silueta que recuerda más a una avutarda que a un pariente de los gansos. Su aspecto robusto suele sorprender a quienes descubren por primera vez su verdadera clasificación zoológica.

El fino dibujo escamado del plumaje se aprecia perfectamente en esta imagen. Aunque parece un ave pesada y terrestre, en libertad puede remontar grandes alturas aprovechando las corrientes térmicas.

El característico collar negro permite identificar fácilmente a la especie. También se aprecia el pequeño moño de plumas que le da nombre y le aporta una expresión muy particular.

Bajo las alas se esconden dos espolones córneos utilizados para la defensa y los enfrentamientos territoriales. Pocas aves acuáticas cuentan con un sistema defensivo tan llamativo.

Primer plano de la cabeza donde destacan la piel desnuda alrededor de los ojos y el pico corto y robusto, perfectamente adaptado para arrancar brotes y vegetación.

Los chajás forman parejas estables que suelen permanecer juntas durante toda la vida. En los zoológicos es frecuente observarlas desplazándose y descansando siempre en compañía.


Descansar sobre una sola pata es una conducta que comparte con flamencos, patos y otras aves acuáticas. Esta postura ayuda a reducir la pérdida de calor corporal.

El panel informativo del zoo recuerda el origen  de la especie y la importancia de conservar los humedales donde vive de forma natural. Tiene gran tamaño, unos 75 cm de pico a cola, y se considera un símbolo de las pampas  que e encuentra en tres países: Argentina,   Brasil y Uruguay. La Pampa ocupa más de 1 millón de kilómetros cuadrados y es conocido por su vasta llanura

Chajá en primer plano mientras los flamencos aportan un fondo rosado que resalta aún más los tonos grises del plumaje. Una escena que resume perfectamente la convivencia de estas aves sudamericanas en el recinto.


Ilustraciones anatómicas del chajá (Chauna torquata): a la izquierda, estampa típica en los humedales mostrando su envergadura; a la derecha, detalle osteológico del carpometacarpo con la inserción de sus espolones carpianos.
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📍 Lugar:   Zoo de  Barcelona 
📅 Fecha de observación: 9 de diciembre-2025 
🌡️CLIMA : ☀️ Día Soleado, agradable,  (Máx. 17°C / Mín. 9°C) 
📷  Equipo foto : CANON R7 +Obj. 100/400 RF
🔗 En este blog : Zoo de Barcelona 
©️ Todas las imágenes y dibujo : PacoTorres . 

martes, 16 de junio de 2026

Flamenco de Chile en el Zoo de Barcelona



Entre los habitantes más llamativos del Zoo de Barcelona se encuentra una especie que, pese a ser conocida por millones de personas, rara vez es observada con detenimiento. Los flamencos llaman la atención por su coloración, su tamaño y sus peculiares posturas, pero a menudo se pasan por alto las diferencias que existen entre las distintas especies. Durante mi visita me detuve un buen rato ante la colonia de flamencos y descubrí que no se trataba del flamenco común que estamos acostumbrados a asociar con las lagunas mediterráneas, sino del flamenco de Chile (Phoenicopterus chilensis), una especie sudamericana con rasgos propios .

Lo primero que me llamó la atención fue el color de las patas. A cierta distancia todos los flamencos parecen similares, pero al observarlos con calma se aprecia que las patas no son uniformemente rosadas. En el flamenco de Chile presentan una tonalidad grisácea o azulada muy clara que contrasta de forma evidente con el intenso color rojizo de las articulaciones y de los dedos. Es probablemente el detalle más útil para distinguir esta especie del flamenco común europeo. Una vez detectado, el contraste resulta tan evidente que cuesta entender cómo había pasado desapercibido en un primer vistazo.

Mientras varios ejemplares recorrían tranquilamente el césped del recinto, otros permanecían alimentándose o dedicando largos minutos al acicalamiento. Fue entonces cuando apareció otra de las claves de identificación. El pico, extraordinariamente especializado para filtrar pequeños organismos y partículas alimenticias del agua, muestra una amplia zona negra que ocupa buena parte de la mitad distal. Comparado con el flamenco común, la extensión del negro es notablemente mayor, aportando un aspecto característico que se aprecia especialmente bien en los primeros planos.

La coloración general del plumaje también ayuda a situar a la especie. Cuando pensamos en un flamenco solemos imaginar un ave de color rosa intenso, casi artificial, pero la realidad es bastante más compleja. El flamenco de Chile presenta una tonalidad intermedia, más marcada que la del flamenco común adulto, aunque lejos todavía de los tonos rojizos y anaranjados que caracterizan al flamenco del Caribe. En la colonia podían observarse incluso pequeñas diferencias entre individuos, algo completamente normal y relacionado con factores como la edad, la dieta o el estado de muda.

Más allá de los detalles morfológicos, resultaba interesante contemplar su comportamiento. Como ocurre con la mayoría de los flamencos, se trata de aves profundamente sociales. Rara vez se encuentran aisladas y tienden a desarrollar buena parte de sus actividades en grupo. Algunos ejemplares descansaban muy próximos entre sí mientras otros caminaban lentamente por el recinto o exploraban el suelo en busca de alimento, lejos de las colonias que forman en libertad en lagunas y humedales de Sudamérica.

Entre las imágenes más características aparecía, cómo no, la clásica postura sobre una sola pata. Aunque durante años fue considerada una simple curiosidad, hoy se sabe que esta conducta ayuda a reducir la pérdida de calor corporal y permite a las aves permanecer inmóviles durante largos periodos con un gasto energético reducido. Vista de cerca, la aparente fragilidad de ese equilibrio contrasta con la naturalidad con la que los flamencos adoptan la postura.

El flamenco de Chile ocupa una amplia área de distribución en el cono sur americano, desde Perú hasta Tierra del Fuego, frecuentando lagunas altoandinas, salares y diversos humedales interiores. Su presencia en Barcelona puede sorprender a quien espere encontrar únicamente fauna local o europea, pero precisamente ahí surge una cuestión interesante. 

¿Tiene sentido mantener una especie originaria de Sudamérica a miles de kilómetros de su entorno natural?
La respuesta depende en gran medida de la visión que cada persona tenga sobre los zoológicos. Sus defensores argumentan que cumplen una función educativa y conservacionista, permitiendo acercar especies lejanas al público y mantener poblaciones gestionadas bajo control humano. Sus detractores consideran que ninguna instalación puede sustituir las condiciones de libertad de los hábitats originales. Es un debate complejo que probablemente seguirá abierto durante mucho tiempo.

Al margen de esa discusión, la visita ofrece una oportunidad difícil de obtener de otro modo: observar con detalle una especie que para la mayoría de nosotros solo existiría en fotografías o documentales. Gracias a esa observación cercana es posible descubrir matices que suelen pasar desapercibidos y comprender que bajo el nombre genérico de "flamenco" se esconden aves distintas, adaptadas a entornos diferentes y con características propias. 

 

Flamenco de Chile adulto recorriendo el recinto. El contraste entre las patas grisáceas y las articulaciones rojizas constituye una de las mejores claves para identificar la especie. 

La longitud del cuello y la elegante curvatura corporal son rasgos característicos de los flamencos.

La gran extensión de color negro en el pico ayuda a diferenciar al flamenco de Chile de otras especies próximas.

Varios ejemplares descansando sobre una sola pata, una conducta habitual que contribuye a reducir la pérdida de calor corporal.

Panel informativo dedicado a Phoenicopterus chilensis, con información sobre su distribución geográfica y estado de conservación.

Vista parcial de la colonia en el Zoo de Barcelona. Los flamencos son aves muy sociales que suelen permanecer agrupadas.

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📍 Lugar:   Zoo de  Barcelona 
📅 Fecha de observación: 9 de diciembre-2025 
🌡️CLIMA : ☀️ Día Soleado, agradable,  (Máx. 17°C / Mín. 9°C) 
📷  Equipo foto : CANON R7 +Obj. 100/400 RF
🔗 En este blog : Zoo de Barcelona 
©️ Todas las imágenes y dibujo : PacoTorres .