Mi encuentro con el chajá moñudo en el Zoo de Barcelona
Lo primero que llama la atención al acercarse al recinto no es el propio chajá, sino el contraste que forma con los flamencos de Chile con los que comparte espacio. Entre el rosa intenso de los flamencos destaca inmediatamente la silueta gris, robusta y casi prehistórica del chajá moñudo (Chauna torquata), un ave sudamericana que consiguió captar mi atención durante mis visita al Zoo de Barcelona. A medida que uno lo observa caminar con tranquilidad sobre la hierba, resulta fácil comprender por qué es una de esas especies que obligan a detenerse unos minutos más de lo previsto.
A primera vista no es sencillo adivinar sus parentescos. Su porte recuerda más al de una avutarda (Otis tarda) o incluso al de un pequeño pavo que al de un anseriforme. Sin embargo, sus parientes más cercanos son los patos, gansos y cisnes. Su plumaje grisáceo, con un fino dibujo escamado, contrasta con el característico collar negro que rodea el cuello y con el discreto mechón de plumas que sobresale de la nuca y que le da el nombre de chajá moñudo.
Mientras observaba a la pareja presente en el recinto, me llamó la atención la serenidad con la que se movían entre los flamencos de Chile (Phoenicopterus chilensis). No parecían prestar demasiada atención a los visitantes y dedicaban buena parte del tiempo a pastar, descansar o vigilar discretamente cuanto ocurría a su alrededor. Esa actitud vigilante tiene sentido si pensamos que en la naturaleza el chajá es famoso por sus potentes llamadas de alarma, audibles a grandes distancias y utilizadas desde hace siglos por los habitantes rurales de Sudamérica como una especie de centinela natural.
Al verlos en un recinto abierto y sin mallas superiores, muchos visitantes se hacen la misma pregunta: ¿por qué no levantan el vuelo y abandonan el zoo? La respuesta no es tan sencilla como parece. Aunque el chajá moñudo es perfectamente capaz de volar y en libertad puede aprovechar las corrientes térmicas para elevarse a gran altura, los ejemplares mantenidos en parques zoológicos suelen estar sometidos a distintas medidas de manejo que evitan las fugas. A ello se suma que disponen de alimento, agua, refugio y la compañía de otros individuos en un entorno estable y seguro, por lo que no muestran ninguna tendencia a abandonar el territorio que consideran suyo.
La convivencia con los flamencos de Chile resulta especialmente interesante porque reproduce una asociación que puede encontrarse en diversos humedales sudamericanos. Ambos comparten espacio sin competir entre sí gracias a que explotan recursos completamente distintos. Mientras los flamencos filtran pequeños organismos del agua mediante su peculiar pico curvado, los chajás se alimentan principalmente de vegetación terrestre y acuática. El resultado es una escena de gran atractivo visual donde dos aves muy diferentes ocupan el mismo hábitat siguiendo estrategias de vida totalmente distintas.
Además de su llamativa apariencia, el chajá posee algunas características poco conocidas. Bajo el plumaje de las alas esconde dos espolones óseos en cada ala que utiliza en disputas territoriales y para defenderse de posibles amenazas. También presenta sacos aéreos subcutáneos que forman parte de su peculiar anatomía y contribuyen a esa imagen tan singular que distingue a la familia de los anhímidos del resto de las aves acuáticas.
Tras un buen rato observándolos y fotografiándolos, me marché con la sensación de haber vuelto a encontrar una de esas especies que suelen pasar desapercibidas frente a aves más vistosas, pero que recompensan con creces a quien les dedica unos minutos de atención. El chajá moñudo no posee los colores espectaculares de los flamencos que lo acompañan, pero su aspecto inconfundible, su comportamiento tranquilo y su interesante biología lo convierten en uno de los habitantes más curiosos del Zoo de Barcelona.
| El fino dibujo escamado del plumaje se aprecia perfectamente en esta imagen. Aunque parece un ave pesada y terrestre, en libertad puede remontar grandes alturas aprovechando las corrientes térmicas. |
| El característico collar negro permite identificar fácilmente a la especie. También se aprecia el pequeño moño de plumas que le da nombre y le aporta una expresión muy particular. |
| Bajo las alas se esconden dos espolones córneos utilizados para la defensa y los enfrentamientos territoriales. Pocas aves acuáticas cuentan con un sistema defensivo tan llamativo. |
| Primer plano de la cabeza donde destacan la piel desnuda alrededor de los ojos y el pico corto y robusto, perfectamente adaptado para arrancar brotes y vegetación. |
Los chajás forman parejas estables que suelen permanecer juntas durante toda la vida. En los zoológicos es frecuente observarlas desplazándose y descansando siempre en compañía. |
| Descansar sobre una sola pata es una conducta que comparte con flamencos, patos y otras aves acuáticas. Esta postura ayuda a reducir la pérdida de calor corporal. |
📍 Lugar: Zoo de Barcelona
📅 Fecha de observación: 9 de diciembre-2025
🌡️CLIMA : ☀️ Día Soleado, agradable, (Máx. 17°C / Mín. 9°C)
📷 Equipo foto : CANON R7 +Obj. 100/400 RF
🔗 En este blog : Zoo de Barcelona
©️ Todas las imágenes y dibujo : PacoTorres .

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