En la escollera del Port Olímpic de Barcelona, descansaba un grupo de unos treinta charranes patinegros (Thalasseus sandvicensis). La mayoría se encontraban posados sobre los bloques de hormigón, aprovechando la tranquilidad del lugar tras iniciar la dispersión postreproductora.
Entre ellos me llamó la atención un ejemplar que portaba una anilla de lectura a distancia. Gracias a ella fue posible consultar su historial en el registro de Les Marques Especials y conocer parte de su historia.
El ave, identificada con el código M65, fue anillada en el Delta del Ebro en junio del año pasado, cuando aún era un pollo en la colonia de cría. Hoy, con poco más de un año de edad, forma parte de ese contingente de jóvenes que, una vez finalizada la reproducción, comienza a recorrer el litoral mediterráneo.
La distancia en línea recta entre el lugar de anillamiento y el punto de observación es de unos 158 kilómetros, un desplazamiento relativamente modesto, pero de gran interés para conocer cómo utilizan la costa catalana durante su primer año de vida.
Cada lectura de una anilla aporta información valiosa sobre la supervivencia, los movimientos y el uso de las zonas de descanso de la especie. Observaciones como esta ayudan a comprender mejor la ecología del charrán patinegro y ponen de manifiesto la importancia de espacios aparentemente tan cotidianos como las escolleras urbanas, que durante estas fechas se convierten en auténticos refugios para numerosas aves marinas.
Entre ellos me llamó la atención un ejemplar que portaba una anilla de lectura a distancia. Gracias a ella fue posible consultar su historial en el registro de Les Marques Especials y conocer parte de su historia.
El ave, identificada con el código M65, fue anillada en el Delta del Ebro en junio del año pasado, cuando aún era un pollo en la colonia de cría. Hoy, con poco más de un año de edad, forma parte de ese contingente de jóvenes que, una vez finalizada la reproducción, comienza a recorrer el litoral mediterráneo.
La distancia en línea recta entre el lugar de anillamiento y el punto de observación es de unos 158 kilómetros, un desplazamiento relativamente modesto, pero de gran interés para conocer cómo utilizan la costa catalana durante su primer año de vida.
Cada lectura de una anilla aporta información valiosa sobre la supervivencia, los movimientos y el uso de las zonas de descanso de la especie. Observaciones como esta ayudan a comprender mejor la ecología del charrán patinegro y ponen de manifiesto la importancia de espacios aparentemente tan cotidianos como las escolleras urbanas, que durante estas fechas se convierten en auténticos refugios para numerosas aves marinas.
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| Durante el verano, la escollera del Port Olímpic acoge grupos de charranes patinegros en dispersión postnupcial, convirtiéndose en un excelente observatorio para el seguimiento de aves. |
| Tras iniciar la dispersión postreproductora, los jóvenes charranes patinegros utilizan escolleras y puertos como lugares seguros para descansar, alimentarse y cuidar su plumaje. |
Joven de poco más de un año descansando sobre la escollera del Port Olímpic. La anilla amarilla de lectura a distancia permitió conocer su origen e historial.
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El charrán patinegro M65 fue anillado como pollo en junio del año pasado en una colonia del Delta del Ebro. Su observación en la escollera del Port Olímpic de Barcelona documenta un desplazamiento de unos 158 km a lo largo del litoral catalán. Fuente: Les Marques Especials
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📍 Lugar: Escollera del Port Olimpic , Barcelona
📅 Fecha de observación: 23 de julio-2026
🌡️CLIMA : ☀️ Soleado (Máx. 31°C / Mín. 25°C) , 1013 hPa. ; HR: 58%
📷 Equipo foto : Canon R7 + 100/400 RF
🔗 En este blog : # Sterna sandvicensis
©️ Todas las imágenes de PacoTorres .


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