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FotoBirding en Sant Adrià de Besòs
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jueves, 23 de julio de 2026

Cuando ver ocho garzas reales debería ser lo más normal del mundo

 

 

Esta mañana, mientras recorría la desembocadura del Besòs, me he encontrado con una imagen que siempre alegra la jornada: ocho garzas reales (Ardea cinerea) repartidas entre el cauce.

La primera reacción es inevitable.

«¡Vaya espectáculo!»

O, si preferís una explicación más divertida, hoy debía celebrarse la convención anual de garzas reales. Parecía que todas hubieran elegido la desembocadura para una reunión de alto nivel antes de desplegarse, cada una por su cuenta, a lo largo del Parc Fluvial del Besòs.

Pero, después de unos minutos observándolas, la sonrisa inicial dio paso a una reflexión.

La cuestión no es ver ocho garzas. La cuestión es que nos sorprenda.

Si una desembocadura dispone de alimento, tranquilidad y un hábitat mínimamente funcional, ¿por qué habría de sorprendernos encontrar varias garzas reales compartiendo el mismo espacio?

No estamos hablando de una especie escasa ni de una rareza ornitológica. La garza real es una de las grandes aves acuáticas más comunes de nuestros humedales y está perfectamente adaptada a ríos, lagunas y marismas.

Hace apenas unos días escribía en este mismo blog sobre el nacimiento de una nueva generación de garzas reales en el Parc Fluvial del Besòs, situada a escasos cientos de metros de la desembocadura. Si esas garzas están criando aquí, lo lógico es que utilicen este tramo final del río como una de sus principales zonas de alimentación.

Por eso, lo realmente llamativo no es ver ocho garzas juntas. Lo verdaderamente llamativo es que hayamos llegado a considerar extraordinaria una escena que, en un ecosistema sano, debería formar parte de la más absoluta normalidad.

Nos hemos acostumbrado a celebrar como excepcionales situaciones que hace no tantos años habrían pasado completamente desapercibidas.

Cuando el río vuelve a ser río

A primera hora de la mañana la desembocadura tiene un ritmo diferente. Todavía no ha llegado el trasiego habitual de paseantes, ciclistas o corredores y, durante unas horas, el río recupera parte de su esencia.

Las garzas aprovechan ese momento. Algunas permanecen inmóviles en las aguas someras esperando el descuido de un pez. Otras descansan mientras antes de cambiar de posición buscando el mejor lugar para pescar.

No hay ningún misterio.

Cuando disminuye la presión humana, aunque solo sea durante un rato, la fauna responde inmediatamente y vuelve a ocupar el espacio que siempre le ha pertenecido.

Lo excepcional no son las garzas

Quizás la pregunta correcta no sea cuántas había esta mañana, sino por qué un número  así  llama la atención.

Nos hemos acostumbrado tanto a la degradación del río Besòs que cualquier escena que recuerde al funcionamiento natural de un ecosistema nos parece extraordinaria. Como si la naturaleza tuviera que pedir permiso para comportarse como naturaleza.

Y esa es, probablemente, la mayor anomalía.

No necesitamos convertir cada observación en un acontecimiento excepcional. Lo que realmente necesitamos es recuperar unos ríos donde escenas como la de esta mañana dejen de ser noticia y vuelvan a formar parte del paisaje cotidiano.

Porque el verdadero éxito no será volver a fotografiar ocho garzas reales.

El verdadero éxito llegará el día en que nadie considere especial ver ocho, diez o doce garzas pescando en la desembocadura del Besòs. Ese día significará que habrá recuperado, al menos en parte, la normalidad.

 

Sea como sea, un nutrido numero de garzas reales compartiendo el mismo escenario deberían ser una imagen habitual.

Las he contado varias veces: hasta ocho garzas reales compartiendo la desembocadura del Besòs. Lo curioso no es verlas... lo curioso es que sea extraordinario.

Cada una mantiene su distancia, pero todas saben que la desembocadura sigue siendo uno de los mejores restaurantes del Besòs.

La desembocadura del Besòs al amanecer. Cuando el río disfruta de unas horas de tranquilidad, la fauna responde ocupando el espacio que nunca debió perder.


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📍 Lugar: Desembocadura del r. Besòs- Sant Adrià de Besòs 
📅 Fecha de observación: 23 de julio-2026
🌡️CLIMA : ☀️ Soleado  (Máx. 31°C / Mín. 25°C) , 1013 hPa. ; HR: 58%
📷  Equipo foto :  Canon R7 + 100/400 RF
🔗 En este blog : # desembocadura  # Ardea cinerea
©️ Todas las imágenes de PacoTorres 

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