El buitrón en el Besòs: discreto, permanente y con nombre equívoco.
Quizá lo más divertido del buitrón no sea su tamaño, sino todo lo que la imaginación popular ha querido ver en él. Porque pocas aves de apenas unos gramos pueden presumir de cargar con nombres tan desmesurados. En Doñana lo llaman Cienlibras, como si en lugar de este diminuto pájaro tuviéramos delante una criatura capaz de pesar más de cuarenta kilos. En Valencia aparece como Esclafamuntanyes, «revientamontañas», y en Huelva encontramos nombres como Bueyesito o Tumbabarcos. En Badajoz, la ironía llega quizá al extremo de llamarlo simplemente Pájaro mosca. Hay algo entrañable en esta manera de bautizarlo: cuanto más pequeño es el pájaro, más grande parece querer hacerlo la gente con su nombre.
Acercarse a la desembocadura del río Besòs y detenerse a observar la vegetación de la orilla tiene recompensas constantes. Entre el cañaveral y los arbustos de tamarix, este pequeño y activo habitante suele delatarse mucho antes de dejarse ver. A pesar de su presencia habitual en estos espacios fluviales metropolitanos, no es un ave que se tropiece a diario: su plumaje con tonos pardos y listados imita a la perfección los colores de la hierba seca, y pasa la mayor parte del tiempo oculto en la base de la vegetación buscando insectos, limitándose a mostrarse cuando los machos buscan puntos elevados para marcar territorio.
El buitrón (Cisticola juncidis) no es un ave estacional ni migratoria en nuestras latitudes. En la franja mediterránea occidental, las poblaciones son estrictamente sedentarias; los ejemplares que frecuentan los carrizales del Besòs permanecen en la zona durante todo el año, ocupando sus parcelas tanto en la época reproductora como en los meses invernales.
Su presencia se delata principalmente por el comportamiento territorial de los machos. El canto consiste en una nota aguda, metálica y penetrante (zit-zit-zit o chip-chip-chip), emitida de forma monótona y repetitiva, a menudo mientras realizan un característico vuelo ondulante.
Es uno de los pájaros más diminutos, con apenas diez centímetros de longitud, que se puede observar en el tramo final del Besòs, concretamente en la desembocadura. A pesar de la notable degradación ambiental que sufre este espacio debido a la expansión del chabolismo en sus márgenes, todavía es posible encontrar aquí especies que, como esta, encuentran en los últimos reductos de vegetación de ribera un lugar donde refugiarse y alimentarse.
| Cisticola juncidis. Buitrón. Trist. Zitting Cisticola. |
| Posado en la horquilla de una rama seca |
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📍 Lugar: Desembocadura del Besòs . Sant Adrià de Besòs
📅 Fecha de observación: 21 de agosto-2026
🌡️CLIMA : 🌤️ (Máx. 30°C / Mín. 23°C) ,
📷 Equipo foto : Canon R7 + RF 100/400 x1,4
🔗 Link en este blog : Cisticola juncidis
©️ Todas las imágenes de PacoTorres .
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