Llevo varios días viendo a la currucas iberiae en un solar en construcción de La Catalana, en Sant Adrià de Besòs, muy cerca del Parc Fluvial del Besòs y de las vías del tren. He llegado a contar como mínimo cinco ejemplares moviéndose por la zona.
Este lugar ya me ha dado muy buenas observaciones en otras ocasiones. Es uno de esos rincones que, aunque a primera vista no parezcan gran cosa, pueden deparar sorpresas. La proximidad del río y los terrenos todavía sin construir hacen que muchas aves encuentren aquí un pequeño espacio donde alimentarse, descansar o simplemente hacer una parada antes de continuar su camino.
Llevo días intentando fotografiar este tallarol y las primeras veces no tuve demasiada suerte. Lo veía moverse entre la vegetación, pero siempre demasiado rápido o demasiado escondido. Hoy, finalmente, se ha dejado ver algo mejor y he podido conseguir las fotografías que acompañan esta entrada.
Lo curioso de este avistamiento es precisamente el lugar. La zona está cambiando rápidamente y donde hasta ahora había solares y vegetación espontánea están apareciendo nuevos bloques de viviendas. Con la construcción, estos pequeños espacios van desapareciendo y con ellos las posibilidades de seguir encontrando aquí algunas de las aves que, año tras año, nos han dado buenas observaciones.
No sé cuánto tiempo más seguirá este tallarol utilizando este rincón, ni si el próximo año volveré a encontrarlo aquí.
De momento, todavía está.
Y después de varios días siguiéndolo, hoy he conseguido por fin una fotografía que me gusta.
| A diferencia de los machos, este ejemplar (probablemente una hembra o un ave joven) presenta una coloración más discreta |
| Un macho adulto. |
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