Resulta curioso observar cómo la Garcilla bueyera ha colonizado el entorno urbano de Barcelona con una naturalidad pasmosa. Mientras que otros miembros de la familia Ardeidae se mantienen ligados estrictamente a los márgenes de los ríos o humedales, estas garzas han encontrado en un lugar alternativo. En lugar de seguir el paso del ganado para capturar insectos espantados, aquí parecen haber aprendido que la actividad humana genera sus propias oportunidades, moviéndose entre farolas y semáforos con una confianza envidiable.
En las fotografías se aprecia claramente que varios ejemplares ya lucen el plumaje nupcial, con esas características plumas anaranjadas o leonadas en la frente, el pecho y el dorso. Verlas posadas sobre el metal frío de la infraestructura urbana —especialmente esa imagen sobre el semáforo en rojo— crea un contraste visual potente. No necesitan juncos ni cañaverales; para ellas, un brazo de acero de una luminaria es un oteadero perfectamente válido desde el cual vigilar el movimiento de la calle y planear su próximo descenso al asfalto.
La audacia de estas aves es digna de mención. En una de las tomas se las ve agrupadas sobre una cornisa protegida con pinchos antipalomas, un obstáculo que ignoran por completo con tal de mantener su jerarquía en las alturas. Su capacidad de adaptación al entorno antrópico es absoluta: lo mismo bajan al suelo cerca de un garaje que se mantienen imperturbables ante el paso del tranvía. Han pasado de ser aves ligadas al campo a convertirse en un elemento más del mobiliario urbano, demostrando una tenacidad que deja en ridículo a especies mucho más especialistas.
Para cualquier aficionado a la ornitología, estos encuentros en plena ciudad son una alegría ya que no siempre hace falta cargar con el equipo hasta el delta para observar comportamientos interesantes. La bueyera se ha integrado en la vida de urbana, aprovechando la estructura de la ciudad como si fuera su hábitat natural de siempre. Verlas levantar el vuelo entre edificios de viviendas mientras los coches esperan el verde es, sencillamente, un espectáculo que merece ser documentado con la cámara.
| Mientras una vigila el entorno, la otra parece acechar fijamente un punto concreto, demostrando su paciencia y precisión en la caza oportunista. |
| Registro de comportamiento en entorno antrópico. El ejemplar utiliza la altura del semáforo como punto de vigilancia en una zona de alta actividad humana y paso de vehículos |
| Regulando el tráfico. |
| Aquí se aprecia la silueta típica de "cuello recogido" en reposo. La coloración de las patas, de un tono grisáceo oscuro, es característica de la especie antes del pico de la temporada de cría. |
| Tres individuos forrajeando en una zona sombría (entrada a un garaje). El movimiento del cuello hacia adelante es el paso previo al estiramiento rápido para la captura de presas. |
| En vuelo, la Garcilla bueyera presenta un aspecto más compacto y un batido de alas más rápido que otras garzas mayores, manteniendo el cuello retraído en forma de "S". |
| Esta imagen documenta el comportamiento gregario de la especie fuera de las colonias de cría. Se observa cómo mantienen una distancia interindividual mínima mientras buscan activamente alimento. |
📍 Lugar: Barri del Besòs (Barcelona)
📅 Fecha de observación: 25 de Febrero-2026
🌡️CLIMA : ☁️ Día nublado (Máx. 16°C / Mín. 9°C)
📷 Equipo foto : Nikon P950
🔗 Link en este blog : #Bubulcus ibis
📅 Fecha de observación: 25 de Febrero-2026
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©️ Todas las imágenes PacoTorres .
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