Hace apenas unas semanas celebrábamos un acontecimiento histórico para el Parc Fluvial del Besòs: la primera nidificación conocida de la garza real
Podría pensarse que, una vez superada la delicada etapa de la cría, el futuro de estas jóvenes garzas está asegurado. Sin embargo, la realidad es bien distinta. Es precisamente ahora, cuando comienzan su vida independiente, cuando se enfrentan a numerosos factores de riesgo propios de un río inmerso en un entorno metropolitano.
Hoy pude observar una escena tan cotidiana como reveladora. Cuatro garzas —muy probablemente los dos adultos junto a sus dos jóvenes nacidos esta temporada— permanecían tranquilamente distribuidas por el cauce, mientras varios ánades reales descansaban y se alimentaban en las zonas someras.
La tranquilidad duró apenas unos segundos.
La irrupción de un perro sin correa corriendo por el interior del río obligó a levantar el vuelo a las garzas y provocó la huida inmediata de los patos. Instantes después apareció un segundo perro penetrando en la vegetación de ribera, ampliando todavía más la perturbación sobre una de las zonas de refugio utilizadas por las aves.
No se produjo ningún ataque. Tampoco hubo contacto físico. Pero eso no significa que no existiera impacto.
Para una garza joven, todavía en pleno aprendizaje de las técnicas de pesca y de reconocimiento de su territorio, cada interrupción supone abandonar una zona de alimentación, gastar energía en un vuelo de escape y buscar un nuevo lugar donde volver a asentarse. Si estas perturbaciones se repiten con frecuencia, reducen el tiempo dedicado a alimentarse y aumentan el estrés de unas aves que todavía no poseen la experiencia de los adultos.
La secuencia también pone de manifiesto otra realidad. La recuperación ecológica del Besòs ha permitido que especies tan exigentes como la garza real vuelvan a reproducirse en este tramo del río. Sin embargo, la conservación no termina cuando los pollos abandonan el nido. El éxito de esta primera nidificación dependerá también de que los ejemplares juveniles puedan completar sus primeros meses de vida con el menor número posible de molestias.
Las imágenes de esta serie muestran precisamente ese momento de transición: el paso de la seguridad del nido a la incertidumbre del cauce. Es, probablemente, la fase menos conocida y una de las más delicadas del ciclo vital de estas aves.
Ojalá dentro de unos meses podamos seguir viendo a estas dos jóvenes garzas pescando en el Besòs. Será la mejor prueba de que aquel histórico intento de reproducción no fue una excepción, sino el comienzo de una nueva etapa para la biodiversidad del río.
 |
| Ardea cinerea. Garza Real. Bernat pescaire. Gray Heron. |

 |
Del reposo a la huida en apenas unos segundos.
La secuencia muestra cómo la entrada de perros en el cauce provoca el vuelo inmediato de garzas reales y ánades, obligando a las aves a abandonar sus zonas de alimentación y descanso. Para los juveniles nacidos esta temporada, estas perturbaciones forman parte de los primeros desafíos de su vida fuera del nido. Tras la perturbación, el refugio en la vegetación de riberaMinutos después del episodio de perturbación en el cauce, las cuatro garzas reales —los dos adultos y los dos jóvenes nacidos esta temporada— se encontraban ya posadas en la vegetación arbórea de la ribera. La secuencia muestra cómo, tras abandonar precipitadamente las zonas de alimentación, buscaron un lugar elevado desde el que permanecer vigilantes y recuperar la tranquilidad. Este comportamiento es habitual en la especie. Los árboles de ribera ofrecen seguridad, buena visibilidad sobre el entorno y un lugar donde descansar mientras desaparece la causa que provocó la huida. Sin embargo, ese tiempo transcurre lejos de las áreas de pesca, interrumpiendo una actividad esencial, especialmente para los ejemplares juveniles, que todavía perfeccionan sus técnicas de captura y dependen de un aporte energético constante. Estas imágenes ponen el punto final a una escena que comenzó con las cuatro garzas alimentándose con normalidad en el río y terminó con toda la unidad familiar refugiada entre las copas de los árboles. Una secuencia que ilustra cómo una perturbación puntual puede modificar, en apenas unos segundos, el comportamiento de unas aves que este año han protagonizado la primera nidificación conocida de la garza real en el Parc Fluvial del Besòs. Seguir esta reproducción histórica de la garza real en el Besòs ha sido la inspiración para esta serie de acuarelas en mi cuaderno de campo. En ellas he plasmado las cebas, el crecimiento de los pollos y esa convivencia tan singular entre la naturaleza y el entorno urbano de Sant Adrià. Hoy, al ver a los juveniles volando por el cauce, estos dibujos adquieren un significado especial: reflejan la tranquilidad inicial del nido frente a los duros desafíos a los que ya se enfrentan en sus primeros vuelos. _______________________________________ 📍 Lugar: Parc Fluvial Besòs- Sant Adrià de Besòs 📅 Fecha de observación: 20 de julio-2026 🌡️CLIMA : ☀️ Soleado (Máx. 32°C / Mín. 26°C) , 1014 hPa. ; HR: 55% 📷 Equipo foto : Canon R7 + 100/400 RF 🔗 En este blog : ©️ Todas las imágenes de PacoTorres .
|
Muy buena entrada al blog, en
ResponderEliminarhora buena Paco.