Hay días en que sales al Besòs esperando encontrar un martín pescador, una garceta o cualquier otra sorpresa que justifique madrugar. Y hay días en que lo primero que encuentras es un cadáver.
Eso fue exactamente lo que ocurrió. En la orilla, junto al agua, yacía una hembra de ánade real (Anas platyrhynchos). Sin sangre. Sin plumas esparcidas. Sin heridas aparentes. Simplemente estaba allí, inmóvil, como si hubiera decidido que aquel rincón del río era el lugar donde terminar el viaje.
Mientras hacía las fotografías no pude evitar acordarme de Crims, la magnífica serie de Carles Porta. En uno de los episodios se menciona una antigua tradición de los jueces andorranos*. Cuando encontraban un cadáver formulaban una pregunta tan sencilla como imposible:
«Mort, qui t'ha mort?»
La primera impresión fue precisamente esa: no había nada que llamara especialmente la atención. El plumaje estaba intacto, no se apreciaban mordeduras, desgarros ni fracturas visibles. El cuerpo conservaba un aspecto sorprendentemente limpio.
Como es lógico, enseguida empiezan a desfilar las hipótesis.
¿Gripe aviar? Poco probable. No existe ninguna mortalidad anormal en la zona ni otros indicios que apunten en esa dirección.
¿Botulismo? Tampoco parece encajar. Normalmente afecta a varias aves al mismo tiempo y produce un cuadro muy característico que aquí no se aprecia.
¿Un ataque de un depredador? Difícil sostenerlo cuando el cadáver no presenta lesiones externas compatibles con una agresión.
¿Una enfermedad interna? Naturalmente es posible. También podría tratarse de un fallo orgánico o de cualquier otra causa imposible de detectar a simple vista. Sin una necropsia nunca lo sabremos.
Y, sin embargo, mientras repasaba mentalmente todas esas posibilidades, no podía dejar de mirar alrededor.
Mientras repasaba todas esas hipótesis no podía dejar de levantar la vista. Porque, al fin y al cabo, en cualquier investigación el escenario también habla.
El Besòs hace tiempo que dejó de ser únicamente un río. Hoy es un carril bici, un circuito para corredores, un paseo para caminantes, un parque improvisado para perros, un campo de fútbol, unas pistas de vóley playa y, dentro de poco, tendrà una nueva pasarela en la zona de La Catalana. Todo ello perfectamente compatible con el ocio ciudadano, pero difícilmente compatible con la tranquilidad que necesita la fauna salvaje.
Quien frecuenta este tramo conoce perfectamente la escena. Perros cruzando el cauce, entrando en las islas de grava, persiguiendo ánades y otras aves acuáticas que levantan el vuelo precipitadamente mientras sus propietarios observan la escena con absoluta normalidad. «No hace nada», suele ser la frase de rigor. Y probablemente sea cierto. No hace falta morder a un pato para ponerlo en peligro. Basta con obligarlo a levantar el vuelo sin tiempo para elegir la trayectoria. A partir de ahí, puentes, barandillas, muros de hormigón, cables o cualquier otra estructura pueden hacer el resto.
¿Fue eso lo que ocurrió en este caso? No lo sé. Y sería poco riguroso afirmarlo. Sin una necropsia, la causa de la muerte seguirá siendo desconocida. Pero tampoco sería honesto ignorar un contexto que se repite día tras día. A veces buscamos respuestas extraordinarias cuando quizá la explicación haya que buscarla, sencillamente, en el paisaje que nosotros mismos hemos construido.
En Ornitho.cat el registro quedó, como debía quedar, con una única conclusión posible: causa de la muerte desconocida. Era la única respuesta científicamente honesta.
Mientras abandonaba el lugar volvió a resonar aquella vieja pregunta de los jueces pirenaicos:
«Mort, qui t'ha mort?»
Esta vez tampoco hubo respuesta.
O quizá sí. Solo que, como en las mejores historias de Crims, la respuesta no estaba en el cadáver, sino en el escenario.
El sospechoso habitual. Presión constante sobre la avifauna del río. En esta imagen, tomada en otro momento en el mismo tramo, se observa a un perro de tamaño mediano cruzando el agua. Cerca de él, varios ánades reales nadan por la zona, ilustrando la convivencia forzosa y cómo la presencia de perros sueltos puede ser un factor de estrés y colisión para las aves.____________________________________📍 Lugar: Parc Fluvial Besòs . Santa Coloma de Gramenet 📅 Fecha de observación: 6 de agosto-2026 🌡️CLIMA : ☀️ Soleado (Máx. 32°C / Mín. 26°C) , 1018 hPa. ; HR: 58% 📷 Equipo foto : Canon R7 + RF 100/400 x1,4 🔗 Link en este blog : Anas platyrhynchos ©️ Todas las imágenes de PacoTorres . Nota (*) La famosa fórmula "Mort, qui t'ha mort?" no es ninguna broma. Era el solemne ritual que aplicaban los antiguos batlles en Andorra durante el levantamiento de un cadáver —una práctica arraigada que sobrevivió siglos, hasta bien entrada la era moderna antes de que el Principat aprobara su primera Constitución en 1993—. El protocolo consistía en acercarse al difunto, plantarle un par de golpes rituales en la cabeza con un bastón y hacerle la pregunta de rigor. Si el finado guardaba silencio (lo cual era lo habitual), quedaba oficialmente certificado como difunto y se daba luz verde a la investigación criminal. |

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