ayp

FotoBirding en Sant Adrià de Besòs
_______________________________________________

miércoles, 5 de agosto de 2026

Un tarro blanco juvenil en el Besòs: la observación duró más que su tranquilidad

 


Hay mensajes que justifican pertenecer a un grupo de WhatsApp. Uno de ellos apareció hace unos días: un tarro blanco (Tadorna tadorna) descansaba en el tramo del río Besòs a la altura de Santa Coloma de Gramenet.

No hizo falta pensárselo dos veces. Prismáticos al cuello y cámara al hombro. Porque si hay un objeto que identifica al observador de aves no es la cámara, sino los binoculares. Las fotografías vienen después; primero hay que localizar el ave, disfrutarla y observar su comportamiento. La cámara únicamente deja constancia de un momento que, muchas veces, dura apenas unos minutos.

Los grupos de WhatsApp se han convertido en una herramienta extraordinaria para quienes salimos al campo. Siempre hay alguien que madruga más, que está en el lugar adecuado en el momento oportuno y que, en vez de guardarse el hallazgo, decide compartirlo. Gracias a esa cadena de avisos, muchos podemos disfrutar de observaciones que de otra manera pasarían desapercibidas.

El protagonista era un ejemplar juvenil, tranquilo, descansando sobre la orilla pedregosa del río. Alternaba largas pausas con pequeños desplazamientos y sesiones de acicalado, permitiendo contemplar con calma un ave que, aunque no sea una rareza excepcional, tampoco forma parte del paisaje habitual del Besòs.

Precisamente hace ahora un año tuve la fortuna de fotografiar otro joven en el Parc Diagonal Mar, una coincidencia que demuestra que, casi cada temporada, algún tarro blanco decide hacer una breve escala en el área metropolitana antes de continuar su camino.

Si os apetece recordar otras observaciones de la especie, podéis encontrarlas en las entradas anteriores del blog.

La tranquilidad tenía los minutos contados

Pero el Besòs nunca decepciona... para lo bueno y para lo malo.

Poco después, otro compañero del grupo informaba de que el tarro había levantado el vuelo apresuradamente.

¿Había aparecido un halcón peregrino? ¿Un águila? ¿Algún otro depredador?

No.

Había entrado en el cauce el clásico "perrito".

Y cuando digo "perrito", no imaginéis un caniche del tamaño de un conejo. Lo habitual es encontrarse perros bastante más respetables, muchos de ellos de esos que parecen cumplir una doble función: compañía y sistema de alarma para que a pocos les entren ganas de discutir con el dueño.

Porque, curiosamente, quienes consideran que las normas no van con ellos suelen llevar bastante mal que alguien les recuerde que existen.

El perro, naturalmente, no tiene culpa de nada. Hace exactamente lo que cabe esperar de un perro: correr, olfatear, chapotear y perseguir cualquier cosa que se mueva. El problema siempre está en el otro extremo de la correa... cuando esa correa brilla por su ausencia.

Y eso que la normativa del Parc Fluvial del Besòs es bastante sencilla de entender: los perros deben ir atados. No hace falta un doctorado en Derecho Administrativo para interpretarla.

Lo más curioso es que algunos propietarios no tienen el menor inconveniente en que su compañero de cuatro patas se dé un baño en un agua que, en gran medida, procede de las estaciones depuradoras. Dicho de otra forma: el refrescante chapuzón lleva un poco del agua de nuestras duchas, del fregadero donde anoche se lavaron los platos y de unos cuantos millones de cisternas. Si eso no les preocupa, difícilmente va a preocuparles que un ave migradora, que únicamente buscaba un lugar tranquilo para descansar, tenga que salir volando.

Hace tiempo que decidí no entrar en discusiones. Ya he escrito más de una vez sobre este asunto y he llegado a la conclusión de que discutir con ciertos personajes suele ser tan productivo como jugar una partida de ajedrez con una paloma: da igual cómo vaya la partida; acabará tirando las piezas, ensuciando el tablero y marchándose convencida de haber ganado.

Así que procuro que me resbale.

Prefiero quedarme con lo importante: gracias al aviso de los compañeros pude disfrutar durante un buen rato de este joven tarro blanco y dejar constancia fotográfica de una visita que, con un poco más de civismo por parte de algunos, quizá habría durado bastante más.

Al fin y al cabo, las aves solo necesitan una cosa: que las dejemos tranquilas. No parece pedir demasiado.



El joven tarro blanco descansa plácidamente sobre la orilla pedregosa del Besòs. En esta postura relajada se aprecia el contraste entre el plumaje blanco del cuerpo y los tonos pardos de la cabeza y las escapulares.
El ave se incorpora y permanece alerta, observando el entorno antes de reanudar el descanso. El pico rosado y la cabeza oscura delatan su condición de ejemplar juvenil.
Caminando lentamente por la ribera, el tarro blanco recorre la orilla con tranquilidad, ofreciendo una buena vista del perfil y de sus largas patas rosadas, adaptadas tanto al agua como al terreno firme.

Mostrando el llamativo espejo alar verde, parcialmente visible junto a las plumas castañas del ala.
Comparado con una garza real se ve muy pequeño. La escena transmite la calma con la que permaneció durante buena parte de la observación.

Parc Fluvial Besòs tramo de Santa Coloma de Gramenet.
 
______________
 
 

📍 Lugar: Parc Fluvial Besòs . Santa Coloma de Gramenet 
📅 Fecha de observación: 4 de agosto-2026
🌡️CLIMA : ☀️ Soleado  (Máx. 31°C / Mín. 26°C) , 1014 hPa. ; HR: 65%
📷  Equipo foto :  Canon R7 + 100/500 RF
🔗 Link en este blog : Tadorna tadorna
©️ Todas las imágenes de PacoTorres 




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por participar. Este blog cuenta con moderación posterior; los mensajes inapropiados o ajenos al tema serán eliminados.