El Refugi permanece cerrado, así que la observación la hice desde fuera, sin necesidad de entrar en el recinto. Eso no impidió que la zarcera se dejara fotografiar bastante bien, ya que estaba en la vegetación próxima al perímetro.
Mientras estaba allí observando las aves, alguna persona llegó incluso a cruzar por el interior, aprovechando que en algunos puntos las vallas estaban caídas. Yo, en cambio, me quedé fuera, desde donde tenía una buena perspectiva de la zona y de la curruca.
La zarcera se movía con bastante agilidad entre los tallos, pasando de una planta a otra mientras buscaba pequeños insectos. En las fotografías se aprecia muy bien su aspecto general: unos 14 centímetros de longitud, cuerpo esbelto, cola relativamente larga y tonos pardos cálidos, con ese característico color rojizo que destaca especialmente en las alas.
El ejemplar parece corresponder a una hembra o a un individuo joven, aunque prefiero dejarlo en esa apreciación y no asegurar el sexo o la edad únicamente a partir de las fotografías.
Compartiendo espacio con la carrasqueña y el carricero
Lo curioso de la observación es que por la zona también estaban presentes otras especies que pueden llevar a confusión si se ven rápidamente entre la vegetación.
| Curruca iberiae. Curruca Carrasqueña. Tallarol de garriga. Western Subalpine Warbler. |
| Acrocephalus scirpaceus. Carricero Común. Boscarla de canyar. Eurasian Reed-Warbler. |
También estaba el carricero común, que a primera vista puede parecerse más, especialmente por los tonos pardos y por moverse igualmente entre la vegetación. Sin embargo, cuando se tiene la oportunidad de observarlos con calma, la silueta y el diseño del plumaje permiten separarlos.
En esta zarcera, uno de los detalles que más me llamó la atención fue precisamente el panel alar pardo-rojizo, bastante visible en varias de las fotografías. También ayuda su cola relativamente larga y el aspecto general del ave, que resulta diferente del perfil más uniforme y alargado del carricero.
Son de esas observaciones en las que merece la pena no quedarse únicamente con el color del pájaro. La forma, la cola, la cabeza y el patrón de las alas dan mucha más información.
Y aunque el Refugi estuviera cerrado, la vegetación de los alrededores seguía dando juego. Esta vez fue una zarcera la que decidió ponerse delante del objetivo, acompañada además por otras dos especies interesantes que compartían aquel mismo rincón.
Una observación sencilla, pero de las que justifican llevar la cámara encima incluso cuando uno no sale buscando una especie concreta.
| Imagen para comparar el pico del carricero común (izquierda,y abajo) que es mas largo que el de la curruca zarcera (derecha, y arriba) |
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