ayp

FotoBirding en Sant Adrià de Besòs
_______________________________________________
Mostrando las entradas para la consulta Sisón ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta Sisón ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de abril de 2025

Tras el canto del sisón común

Tengo la oportunidad de reencontrarme con el sisón común (Tetrax tetrax) en los campos de Montgai, en la comarca de la Noguera (Lleida). Esta emblemática ave esteparia, propia de paisajes agrícolas abiertos, se dejó ver en un entorno de praderas con flores silvestres, barbechos y cultivos extensivos, que conforman un hábitat ideal para su reproducción y alimentación.

Uno de los momentos más destacados fue observar a un macho en plena exhibición, lanzando su canto con el cuello echado hacia atrás y el pico corto y grisáceo bien abierto. Esta postura, que resalta su elegancia y proyecta su voz por el campo, se acompañaba de sus plumas erizadas y del característico dibujo blanco y negro en el cuello, una señal visual clave en la atracción de hembras. 

Esta especie en declive ha perdido buena parte de sus poblaciones en las últimas décadas y  si no se actúa a tiempo, podría dejar de verse en muchos de sus enclaves tradicionales.

No es la primera vez que observo al sisón común; ya hay una entrada anterior de mi blog [ver aquí], pero cada avistamiento ofrece momentos únicos. En esta ocasión, los campos de Montgai me brindaron la posibilidad de capturar imágenes con una Canon EOS R7 y el objetivo RF100-500mm. 

Las fotos las tomé durante una jornada de grabación para un documental de Concolor Media, con quien colaboro y agradezco  la oportunidad de formar parte de sus proyectos.  

El sisón común.
Emitiendo su canto primaveral.
Sisón común (Tetrax tetrax) con alas abierta. 
Macho con las plumas del cuello erizadas, mostrando su esplendor reproductivo.
Las plumas del cuello erizadas, combinado con su postura erguida de pie, lo hace parecer más alto y majestuoso. Las plumas blancas y negras de su cuello se expanden, dando una impresión de mayor altura y volumen, un comportamiento típico de los machos durante la exhibición reproductiva.
Tetrax tetrax.  Sisón común. Little Bustard. Sisó comú.
Un macho de sisón común (Tetrax tetrax) destaca entre un manto de flores silvestres amarillas en los campos de Montgai (Lleida), durante las primeras luces del día. Su plumaje nupcial, con el distintivo collar blanco y negro, lo convierte en una figura llamativa entre el verdor primaveral. El paisaje abierto, de suaves ondulaciones y cultivos extensivos, forma un escenario característico del hábitat estepario que esta especie necesita para reproducirse. La atmósfera cálida del amanecer resalta la belleza de este entorno natural, cada vez más escaso.


El reclamo del Sisón es un sonido corto y seco que solo lo efectúa el macho durante la primavera.  Puedes verlo en este Videobirding de 28 segundos.


Imágenes © Paco Torres en Montgai . 15 de abril de 2025.

miércoles, 7 de agosto de 2024

Mi Primera Observación de Sisón Común

En una reciente salida prospectiva junto a David Perpiñán, para Concolormedia, tuve la oportunidad de observar y fotografiar por primera vez a un grupo de sisones comunes (Tetrax tetrax) en Els Secans de Lleida. Este avistamiento fue particularmente emocionante, no solo por la especie en sí, sino también por el entorno agrícola en el que se encontraba y la experiencia de encontrarlos.

La jornada fue una mezcla de paciencia y determinación. Los sisones comunes, con su plumaje perfectamente camuflado entre los rastrojos dorados, apenas se movían, lo que hizo que su localización fuera un verdadero desafío. Pasamos mucho tiempo recorriendo estos extensos secanos, observando cada detalle, hasta que finalmente logramos avistarlos.

Los secanos son áreas agrícolas caracterizadas por cultivos de cereal de secano, como trigo, cebada o avena, que tras la cosecha dejan un paisaje de rastrojos. Estos espacios son vitales para la fauna esteparia, ofreciendo tanto alimento como refugio a especies como el sisón común. La amplia extensión abierta de estos campos es ideal para que estas aves detecten posibles depredadores con antelación.

Tetrax tetrax.  Sisón común. Little Bustard. Sisó comú.
Esta imagen nos muestra al grupo de sisones en su hábitat natural, una amplia extensión de campo. Su plumaje, que se mimetiza perfectamente con el entorno dorado de los campos de cereal, hace que observarlos sea un desafío 
 Los sisones comunes moviéndose en grupo, lo que es característico de su comportamiento social, especialmente fuera de la época de cría en el campo de cereal, un ambiente que favorece su alimentación y descanso.
Un grupo de sisones comunes en pleno vuelo. La  gracia y agilidad con la que estas aves surcan el cielo, un espectáculo difícil de presenciar.


- Todas las imágenes © PacoTorres del día 6.VIII.2024 en Lleida. 

jueves, 21 de mayo de 2026

Perfil Ornitológico del Diccionario de Madoz


Fue en las aulas de la Facultat de Geografía e Historia de Barcelona, en el Campus de Pedralbes, a finales de los 80, donde el nombre de Pascual Madoz (1806-1870) apareció por primera vez en mi recorrido académico. Su monumental Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar (1845-1850) era una referencia constante para comprender la construcción territorial y administrativa de la España contemporánea.

En aquellos años universitarios, tuve la ocasión de ojear la obra directamente. Recuerdo tener que consultarla en una zona restringida de la biblioteca, un espacio controlado con mimo para la conservación del libro antiguo, vigilando la temperatura y la humedad. No recuerdo con exactitud si fue para un trabajo de Geografía Regional o de Historia de la Geografía, pero aquella consulta entre tomos históricos me dejó una impronta duradera. Hoy, el acceso digital ha transformado por completo las condiciones de consulta: atrás quedaron los accesos restringidos; ahora es posible descargar los tomos en PDF y realizar búsquedas temáticas cómodamente desde el ordenador de casa.

Durante mucho tiempo, reconozco que Madoz y sus 16 volúmenes quedaron archivados en un rincón de la memoria académica. Sin embargo, un hallazgo fortuito en el Cementerio de Montjuïc, ante su tumba, reavivó mi interés por este personaje. Fue entonces cuando se hizo evidente que aquel político y estadístico decimonónico había dejado, sin pretenderlo, uno de los testimonios documentales más ricos para una lectura ambiental e histórica del territorio peninsular.

Porque Madoz no era naturalista. No escribía pensando en aves, ecosistemas o biodiversidad. Su objetivo era otro: describir el país desde una perspectiva económica, administrativa y territorial. Sin embargo, al detallar pueblo por pueblo la producción, los cultivos, la caza, los montes, los humedales o los aprovechamientos comunales, terminó proporcionando una base documental excepcional para reconstruir, hoy, paisajes ecológicos de una España anterior a las grandes transformaciones industriales y agrícolas.

Hoy, casi dos siglos después, su Diccionario puede leerse también como una fuente útil para la historia ambiental y, de manera más específica, para aproximaciones a la distribución histórica de la avifauna ibérica, cuando las aves formaban todavía parte habitual del paisaje cotidiano.

La mirada de Madoz refleja con claridad la mentalidad rural de su tiempo. Las aves aparecen mencionadas sobre todo en relación con su utilidad cinegética, alimentaria o agrícola. No existe aún una sensibilidad conservacionista ni una aproximación científica en sentido moderno, lo que precisamente incrementa su valor como testimonio indirecto.

En las páginas del Diccionario se documenta una notable diversidad faunística a través de las referencias a la actividad cinegética y a la descripción de los distintos paisajes rurales, lo que permite reconocer la presencia de comunidades de aves asociadas a ecosistemas concretos. Madoz menciona con especial frecuencia la avutarda (Otis tarda) en grandes llanuras cerealistas de Castilla y Andalucía, así como abundantes referencias a perdices y codornices repartidas por buena parte de la geografía peninsular. La reiterada descripción de secanos, parameras y amplios espacios abiertos permite además inferir la posible presencia de otras especies esteparias, como el sisón (Tetrax tetrax), ligadas a estos medios, aunque no siempre aparecen citadas de forma explícita en las entradas. Estas áreas han experimentado posteriormente una profunda transformación debido a la intensificación agrícola, la concentración parcelaria y la expansión de infraestructuras.

Asimismo, las frecuentes referencias a “ánades de varias clases” y otras aves acuáticas sugieren la presencia de una extensa red de lagunas, tablas fluviales, marismas y navas estacionales repartidas por buena parte de la Península. En numerosas entradas del Diccionario, estos humedales aparecen asociados a la abundancia cinegética y a ecosistemas palustres hoy profundamente alterados o desaparecidos a consecuencia de los procesos de desecación agrícola desarrollados entre los siglos XIX y XX.

En cuanto a las grandes rapaces, aves como águilas, buitres, milanos o aguiluchos aparecen ligadas de forma constante a serranías y dehesas, clasificadas bajo la categoría administrativa de animales “dañinos”, un reflejo del control de predadores característico de la época, asociado a su posterior declive en buena parte del territorio. A este inventario de fauna se suman alusiones directas a la geografía botánica de mediados del siglo XIX, describiendo montes comunales rústicos, dehesas maduras, extensos carrizales y sotos fluviales en los cursos bajos de los ríos. Estos hábitats, que la obra reseña simplemente como recursos forestales o terrenos de pasto, han desaparecido o se han alterado de forma irreversible, eliminando la base ecológica que sostenía a aquellas poblaciones esteparias y acuáticas.

El interés del Diccionario no reside únicamente en las especies citadas, sino en el entramado territorial que las contextualiza. Cada referencia ornitológica aparece vinculada a un tipo de paisaje concreto: un monte comunal, una laguna estacional, una ribera, una dehesa o un espacio cerealista. En conjunto, el texto permite esbozar —más que reconstruir de forma cerrada— un perfil del territorio y de su avifauna en un momento previo a la gran reconfiguración ambiental contemporánea.

La obra de Madoz no puede situarse dentro de la ornitología ni de la geografía ambiental en su formulación contemporánea. Sin embargo, sí puede incorporarse como fuente de trabajo en ambos campos si se asume su naturaleza original: la de un inventario administrativo del territorio. Su valor no es deliberado, sino interpretativo. Integrarlo en la geografía de la avifauna no implica convertirlo en naturalista, sino reconocer que su Diccionario funciona, leído desde la historia ambiental, como un archivo involuntario del paisaje: un registro donde territorio, usos del suelo y presencia de la avifauna aparecen entrelazados en la España anterior a la gran transformación industrial.

En este sentido, volver hoy a Madoz implica también recuperar una forma de mirar el territorio donde geografía, paisaje y memoria natural permanecían todavía profundamente entrelazados, una perspectiva que sigue siendo útil en las actuales aproximaciones entre geografía y ornitología.

 

Descripción de Sant Adrià de Besòs 



Sobre el  río Besòs