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| Secuencia de ceba en el nido de Avión roquero (Ptyonoprogne rupestris) |
Después de varios años siguiendo la reproducción del avión roquero (Ptynoprogne rupestres) bajo los puentes del Besòs, vuelve a repetirse una de las fases más intensas del ciclo de cría. Los pollos ya aparecen completamente emplumados y ocupan prácticamente toda la boca del nido, señal evidente de que el momento de abandonar la estructura está muy próximo.
La actividad de los adultos es constante. Las entradas y salidas se suceden sin apenas pausa y el intercambio de alimento dura apenas unos segundos antes de que el adulto vuelva a salir en busca de insectos. En esta fase final, los juveniles permanecen alineados en el borde del nido reclamando comida de manera continua, mientras el interior del puente acumula ya las marcas típicas de una nidada muy activa.
Resulta curioso comprobar cómo una especie originalmente ligada a cortados y paredes rocosas ha terminado integrándose con total normalidad en estructuras urbanas de hormigón, utilizando los puentes del Parc Fluvial como sustitutos perfectos de los acantilados naturales. Si todo sigue el curso habitual, en muy pocos días estos jóvenes aviones roqueros abandonarán definitivamente el nido y comenzarán los primeros vuelos junto a los progenitores.
| Los juveniles tardan entre 24 y 27 días en convertirse en volantones. A medida que crecen, ocupan toda la abertura de la estructura de barro, alineándose hacia el exterior para reclamar comida. |


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