Un chorlitejo chico (Charadrius dubius) incubando entre los cantos rodados de la barra de arena del Besòs, un entorno frágil que resalta su vulnerabilidad durante la reproducción |
A pesar de su entorno antropizado, la desembocadura del Besòs continúa siendo un refugio clave para aves acuáticas, limícolas y migratorias. Una vez que el caudal disminuya tras las lluvias, los aportes fluviales podrían restaurar y ampliar la barra de arena, convirtiéndola de nuevo en un espacio de descanso y parada para estas especies, incluidos los chorlitejos, favoreciendo así futuras oportunidades de reproducción.
| Charadrius dubius. Chorlitejo Chico. Corriol petit. Little Ringed Plover. |
Desde que se creó el Parc Fluvial del Besòs en el 2000, las crecidas y desbordamientos del río son cada vez más habituales, el aumento de población en la cuenca tiene mucho que ver. Municipios como Santa Coloma de Gramenet, Montcada i Reixac y Sant Adrià de Besòs han tenido que acoger a más habitantes, lo que ha llevado a una expansión constante de viviendas e infraestructuras. Estas construcciones, necesarias, han cubierto grandes extensiones de suelo con materiales impermeables como asfalto y hormigón, reduciendo drásticamente la capacidad del terreno para absorber el agua de lluvia. Sin suelos permeables que actúen como esponjas naturales, el agua corre directamente al río, incrementando su caudal de forma abrupta durante las tormentas. La presión demográfica sigue creciendo, pero no se está compensando con suficientes zonas verdes o superficies que permitan la infiltración del agua. Urge una planificación urbana que integre pavimentos permeables y más espacios naturales para que el Besòs pueda convivir con una población en aumento sin convertirse en una amenaza.
- Todas las imágenes © PacoTorres en Sant Adrià de Besòs.







